En las graderías del estadio Saputo de Montreal, ya no resonará en adelante, el grito entusiasta de la hinchada del Impact de Montreal, que pronunciaba: ¡Nacho… Nacho…!, ¡Nacho… Piattiiiii!, al tiempo que una gigantesca campana, que está en una de las tribunas de ese estadio, repicaba incesante, como llamando a misa, pero esta vez alegre, se sumaba a la gritería.