miércoles, 11 de septiembre de 2013

Chile: 40 años de un golpe de Estado que generó muerte y división

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

ataque-a-la-moneda-el-palacio-presidencial-en-chile

Leemos hoy en el diario El Sur de Concepción, Chile, en su edición especial por los 40 años del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet -ocurrido un día como hoy el 11 de septiembre del 1973-, una  extensa entrevista a Adriana Ramírez esposa de quien fuera hasta ese día el último Intendente de Allende, en la ciudad de Concepción, Fernando Álvarez, quien sería detenido y llevado a la isla la Quiriquina, donde fue torturado hasta provocarle la muerte.

Adriana Ramírez dijo, y así lo titula El Sur: “En estos 40 años no se me ha olvidado nada de lo que sucedió esos días“.

Con esto queremos destacar que al arribar a los 40 años del golpe de Estado de Chile, la inusitada y cruel violencia desatada ese día por el régimen militar y los posteriores largos años de dictadura, han dejado profundas heridas que parecieran que ni el tiempo  logrará borrarlos, porque como en el caso de Adriana Ramírez, permanecen en los recursos de las víctimas como si hubieran ocurridos ayer mismo.

Pero no solo eso, la animosidad que provocó el golpe, dividió profundamente a la sociedad  entre partidarios y detractores. Una división que aunque ha bajado de tono con el tiempo, se desborda cuando se escudriñan las heridas o los feos recuerdos dejados por la dictadura.

El saldo trágico, investigado por dos comisiones, la Comisión de Verdad y Reconciliación, conocida como la comisión Rettig y la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, denominada comisión Valech, establecieron hasta hoy 3.197 muertos, incluyendo en ella a los desaparecidos.

Ver también: Sobrevivir a un “campo de concentración” de Pinochet (I)

Entre los métodos usados por la maquinaria represiva del régimen pinochetista, aparte de la tortura hasta la muerte, como en el caso del intendente de Concepción, se destaca que muchos detenidos fueron lanzados al Océano Pacífico, a los ríos y lagos de Chile o fueron sepultados en lugares ignorados u otros repartidos a países como Argentina, en donde imperaban otras dictaduras.

Para ser justos, se debe señalar que la división de la sociedad chilena, a causa de la política, empezó en el periodo de Allende y tal vez un poco antes, durante la campaña presidencial. En el corto período de Allende, se cometieron también atropellos. Se realizaron expropiaciones no siempre justas, se invadieron propiedades sin que sus propietarios tuvieran los amparos correspondientes.

Hubo serios hechos de violencia en las calles y los discursos eran encendidos y amenazantes. Hubo grupos armados de ambos bandos. No ayudó las largas visitas de Fidel Castro en Chile, que alimentaban los temores del comunismo y las sospechas de armamento cubano introducidos ilegalmente.

En aquellos tiempos no había lugar, ni en el propio seno familiar donde no se terminara en disputa. Los allendistas o izquierdistas por un lado y los opositores o los “momios”, como se les decía, por el otro. Había familias que se dividían absurdamente, en bandos irreconciliables y hasta llegaban a no hablarse.

Este también era lamentablemente el ambiente que reinaba en los años previos a engendrarse el golpe de Pinochet, que ciertamente ningún pretexto lo justifica y mucho menos las atrocidades cometidas.

Foto:  Captura de pantalla /Youtube