Lunes, 26 de mayo de 2014

Dmitri Hvorostovsky, en la Maison Symphonique: ¡Alucinante!

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Dmitri-Hvorostovsky Montreal

El público de Montreal gozó de una oportunidad de deleite único: un exquisito recital en la Maison Symphonique, del barítono ruso Dmitri Hvorostovsky, acompañado por el pianista Ivari Ilja, realizado gracias a las heroicas gestiones de Svetlana Dvoretsky y su Show One Productions.

Desde muy joven, en su natal Siberia, Hvorostovsky impresionaba por las cualidades de su voz. Fue, entonces, cuando se convenció de educar su voz formalmente como cantante lírico. Y tal es la excepcionalidad de su increíble talento musical, vocal y técnico, que, tras acelerado ascenso por conservatorios, en pocos años ya estaba convertido en el más aplaudido barítono del planeta.

En el mundo entero, todos los públicos operáticos, al igual que los críticos y los colegas cantantes, están de acuerdo en que en los últimos decenios nunca han oído una voz de barítono de la excelencia de la de Hvorostovsky. Los más reconocidos barítonos de nuestra época se le equiparan en algunos registros, pero Hvorostovsky puede desplegar su voz en una tesitura de extraordinaria extensión y exhibe increíble cualidad en todos los registros.

No hay ningún barítono vivo que supere la belleza de su voz, ni su técnica. Su voz no se adelgaza en las dificilísimas notas graves; resulta obvio que no le cuestan ningún esfuerzo. No pierde nunca la cualidad de su timbre, la solidez y redondez de su sonido, su potencia, ni la calidad técnica de la emisión, la expresión musical y teatral.

Y además, sus virtudes se extienden a un histrionismo natural maravilloso, profunda penetración del alma de los textos de las obras, humor, exquisita gracia, una figura gallarda y un rostro de galán que ha hecho que sea incluido entre la lista de “Los 50 más bellos” de la revista People.

Nuestro público, que conoce la calidad de este artista, no solo llenó la sala, sino que se preparó a escuchar con disposición de recogimiento y devota expectativa. Se podía percibir el suspenso. Se podía sentir que el espacio se ponía sólido.

Los planos de la atmósfera ondulan con el delicado timbre de las primeras notas, leves y saltarinas de los primeros cantos de la noche. Y poco a poco, Tchaikovski va poniendo en las cuerdas voales del barítono y en el aire de la sala los aires de la Rusia de ambos.

Muy espiritual la selección siguiente, de Medtner. Los lineamientos y las líneas del pentagrama mantienen al piano liderando el estilo rítmico, y, como ya conocemos la estricta fidelidad de Hvorostovsky a cada autor, podemos imaginar la perfección de su ejecución. Y así para toda la noche…

En los Sonetos de Petrarca, musicalizados por Listz, alcanzó a transportarnos, fuera de todo análisis de la ejecución (de suyo, inefable), para poder disfrutar del alma poética de las obras. Perfecta integración, buen volumen, buen tempo, insuperable interpretación expresiva.

Y en las extraordinarias canciones de Rachmaninov, sentimos, una vez más, una muestra de una voz perfecta con la mejor escuela y la más increíble potencia para un rol de barítono.

Luego de efusivos aplausos, Hvorostovsky obsequió al público con dos maravillosos encores, en los cuales mostró, una vez más, su gran talento. El último de ellos, surgió del Otello, de Verdi. Concluyó, entonces, con un aria profunda y filosófica, con voz recia y potente, la de un verdadero barítono dramático. Una pieza llena del protagonismo teatral de la obra shakesperiana, pero con el protagonismo musical de la ópera verdiana. El público salió de la sala absolutamente fascinado.

Nos parece increíble que nosotros, los amantes de la ópera, tengamos la oportunidad de escucharlo en persona, en nuestra Montreal. Todos lo hemos seguido en las noticias, en documentales y en las óperas grabadas para televisión. Cuando se le escucha en persona, uno puede confirmar que lo que parecía fabuloso en la televisión es verdad en la realidad. ¡Qué placer tan intenso (aunque fugaz) escuchar esa voz tan increíble aquí, en la Maison Symphonique!

Resulta fabuloso poder asistir a este tipo de actividades de la más alta categoría cultural mundial. Una vez más, el público montrealés queda en deuda con Svetlana Dvoretsky y su Show One Productions.

Foto: Captura de pantalla / YouTube

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