Jueves, 31 de julio de 2014

Un pequeño escrito en honor de los abuelos

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La Casa de los Abuelos Mariel Aranda

Hoy les voy a compartir una de mis pasiones secretas: escribir.

Tengo para ustedes un pequeño escrito en honor de los abuelos.  

Los míos ya no están conmigo, pero seguramente allá donde están, la están pasando fenomenal.

 

La casa de los abuelos

era un mundo de fantasía,

un montón de objetos raros

y de historias escondidas…

 

La casa de los abuelos

era un buzón de cartas viejas,

un baúl de los recuerdos

y una caja de galletas… 

 

Visitar a los abuelos era recibir abrazos apretados, comer delicioso, tomar chocolate, jugar con los primos, explorar los rincones, descubrir muñecos extraños, encontrar fotografías sin colores, asustarse con los espacios oscuros, escuchar ecos en las habitaciones, apreciar los tesoros de la familia, recibir besos de los tíos, “sólo por esta vez” tomar un puño de golosinas, esconderse en los jardines, inventar cuentos maravillosos, conocer una historia nueva, repasar por milésima vez la anécdota conocida, hacer mil preguntas, recibir mil respuestas, sentir curiosidad ante un ropero cerrado, presenciar cien rituales de tradición familiar, recibir el dulce consejo de la sabiduría, hablar en diminutivos, subir las escaleras sin importar a dónde llevaran, colonizar un territorio, platicar con el personal de servicio, reír hasta que doliera la panza, invitar a jugar a la mascota de la casa, intrigarse ante un aparato arcaico, descubrir que mamá y papá también fueron niños, ayudar en la cocina, maravillarse ante una plantita nueva, contar leyendas de fantasmas, no querer despedirse y prometer volver pronto. 

Recordando a los abuelitos que aún están con nosotros y a los que, desde lejos, nos miran.

Quédate conmigo…

¡Hasta la próxima!

Para leer más textos de Mariel Aranda (en inglés): http://mightymindnlp.wordpress.com/blog/

Foto: Mariel Aranda