Viernes, 10 de octubre de 2014

¿Por qué es importante hacer un testamento en Quebec?

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Actualidad Notarial
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Testamento notarios en Quebec documento español

Foto: Flickr / Ken Mayer (CC)

¿Dígame, notaria, debo hacer un testamento?. Mire que yo no tengo nada salvo mi casa, y algunos ahorros…Esta pregunta es una de las que más frecuentemente escuchamos en nuestra práctica diaria. ¿Por qué? La duda surge porque el hecho de hacer testamento no forma parte de nuestra tradición ni de nuestras costumbres.

El testamento (Primera parte)

Es nuestros países de origen, el testamento suele estar reservado a aquellos que poseen un gran patrimonio. Por el contrario, llegados a Quebec nos encontramos con que aquí “Madame et Monsieur tout le monde” (lo que es decir todo el mundo), tiene la práctica instalada de hacer testamento, sin tener en cuenta la importancia del patrimonio. Por ello, el representante del banco con quien negociamos nuestra  hipoteca o a quien colocamos los REER nos pregunta si ya hicimos testamento; nuestro asegurador cuando contratamos el seguro de vida nos pregunta si ya hicimos testamento y hasta la misma pregunta puede ser pronunciada por una vecina indiscreta.

Una tradición centenaria

La tradición de testar es centenaria en nuestra provincia y es el producto de distintos factores.

Las leyes sucesorias de Quebec son el resultado de una fusión entre la tradición francesa (llamado Código de Napoleón) y el derecho anglosajón, que nos rodea por el Sur y el Oeste.

El derecho civil vigente en Quebec se caracteriza por consagrar la libertad de testar: el testador puede dejar los bienes a quien quiere, en la proporción que quiere, desheredando a aquellos a quien no quiere beneficiar.

Por ello, aun aquellos que no cuentan con un patrimonio importante, nuestros conciudadanos conocen los beneficios de hacer testamento y a ellos nos vamos a referir.

Comenzaremos por definir al testamento como el documento jurídico, solemne, en el cual una persona expresa su última voluntad disponiendo de sus bienes y otros asuntos que le conciernen, para que sea cumplido después de su muerte.

En algunos países, la libertad de testar se encuentra limitada por la ley. Por el contrario en Quebec la ley nos da la oportunidad de repensar en nuestros patrimonios, de decidir si lo que la ley prevé para el caso de nuestro fallecimiento se adapta a nuestra idea de cómo debería ser la distribución de nuestros bienes, y ello, teniendo en cuenta nuestra composición familiar. Nos permite también tomar aquellas decisiones que mejor protegerán a aquellos a quienes queremos, de corregir ciertas injusticias que resultarían de la aplicación pura y simple de la ley, etc.

Así, el tener en cuenta las diferencias de carácter de nuestros hijos, sus posibilidades de desenvolverse como administradores de un patrimonio, nos permitirá decidir qué bienes recibirán cada uno de ellos, quien será el liquidador de la sucesión, a quien este liquidador deberá rendir cuentas, etc.

De igual manera, si deseamos que nuestro cónyuge (esposo o esposa) no sea vea afectado en su calidad de vida debido a nuestro fallecimiento, el testamento nos permitirá corregir la situación, difiriendo hasta el fallecimiento de nuestro cónyuge la partición de bienes entre nuestros hijos.

Finalmente, conocer cuáles serán las consecuencias fiscales que se desencadenarán con nuestro fallecimiento, nos permitirá hacer uso de los medios que ofrece la ley fiscal para minimizar las consecuencias.

El NOTARIO es quien está en mejor medida preparado para asistirlo en ese proceso, entendiendo su problemática familiar personal y analizándola a la luz de la ley, evaluando e informándole de las consecuencias de una u otra decisión.

La presente columna es hecha a título general e informativo, sin otra pretensión que la de ilustrar al lector sobre los  aspectos notariales vinculados  al  diario vivir de una persona en la provincia de Quebec. Queda el lector invitado a buscar las respuestas concretas a sus necesidades notariales con el consejo de su profesional de confianza.  

Por cualquier duda pueden llamar al teléfono  514-513-9788, o escribir a rber@montreal-notaire.com o a través de la GuíaNM.