martes, 25 de noviembre de 2014

Familia venezolana será deportada de Canadá este miércoles

Publicado en:
Ciudad Portada
Por:
Temas:
Aeropuerto Trudeau Montreal Canadá

Foto: María Gabriela Aguzzi V. / Grupo NM

Actualización: Martes 25 de noviembre, 5:00 pm – La solicitud de prórroga para permanecer en Canadá que esperaba una familia venezolana fue negada. La noticia la recibieron este martes en una audiencia en la Corte Federal.

NM confirmó la información con amigos cercanos y con representates de grupos de apoyo a los inmigrantes. La familia, padre, madre y dos hijos, deberá salir del país este miércoles 26 de noviembre, tal y como estaba previsto.

De acuerdo con la información que dio a NM el padre de la familia afectada, el vuelo está programado para este miércoles en la mañana, vía Toronto.

La comunidad venezolana de Montreal ha manifestado su solidaridad con estas cuatro personas que serán deportadas, resaltando el hecho de que el padre de la familia padece un cáncer agresivo que ha sido recurrente. 

“El juez no reconoció su enfermedad aun cuando él entregó los partes médicos. De haber aceptado que se quedaran en Canadá sería un caso especial. No todas las personas que vienen se enferman“, lamentó una amiga cercana a la familia.

Los únicos que podrían detener la deportación en esta instancia sería el ministro de Inmigración de Canadá, Chris Alexander y el de Seguridad Pública, Steven Blaney,  con sus poderes discrecional en este tipo de casos. Esto ha ocurrido en el pasado, pero no es lo más común.

El domingo

Una familia venezolana, instalada en Montreal desde 2011, será deportada este miércoles 26 de noviembre. Una solicitud de refugio negada, como también fueron negadas una medida humanitaria y la apelación a las decisiones, obligará a esta familia, padre, madre y dos niños, a dejar Canadá.

La familia -que prefiere mantenerse en el anonimato, precisamente por las amenazas que la obligó a dejar Venezuela- solicitó refugio en Canadá luego de que el padre (a quien llamaremos José a los efectos de mantener el anonimato) fuera secuestrado, luego de un intento de secuestro de su hijo, entonces menor de 5 años, amenazas de muerte y extorsión, según narró el propio afectado en entrevista con NM.

“Había vivido un secuestro. Un intento de secuestro de mi hijo. Amenazas de muerte por colectivos. Ataques al lugar donde yo trabajaba. Ataques a mi persona. A mi compañía. Luego del secuestro, nuevas amenazas de secuestro. Extorsión. Estuve pagando vacuna”, narra el padre de la familia, quien, además, padece un cáncer y viene recibiendo toda la atención médica en suelo montrealés.

El 20 de octubre de 2011 la familia llegó a Montreal procedente de Venezuela. La introducción de los papeles para el refugio fue casi inmediata y ya para el 29 de noviembre de ese mismo año había arrancado el proceso.

“Mi esposa venía embarazada. Perdió los bebés (gemelos). Mi hijo tenía 5 años…Llegamos desorientados”.

Un año y unos días después de haber iniciado el proceso, el 15 de diciembre de 2012, estos venezolanos recibieron la primera negativa a su solicitud. La madre de familia estaba nuevamente embarazada y dio a luz el 1° de enero de 2013, apenas dos semanas después de haber recibido tal noticia.

Vino el momento de la apelación a la decisión de Inmigración Canadá, pero según narra el afectado en la entrevista, estuvieron mal asesorados por una abogada “que nunca dio la cara”. “Pudimos apelar, pero lo hicimos por medio de una abogada que nos recomendó la ayuda jurídica. Esta abogada nunca nos dio la cara”.

Lo ocurrido con la abogada es tan confuso, narra José, que luego de la apelación “nos llegó una carta de la misma abogada diciendo que teníamos 30 días para salir del país”. La carta, además, ya estaba sobre la fecha indicada, pues había sido emitida un mes antes.

Fue entonces cuando la familia optó nuevamente por presentarse en las oficinas de inmigración. En esta oportunidad y, ante la negativa de las solicitudes previas, José pidió los pasaportes que le habían sido retenidos al momento de presentar su refugio. Su intención era entonces irse a Estados Unidos. “De broma no nos metieron presos. Nos dijeron que teníamos que esperar una nueva respuesta de inmigración”.

Transcurrieron meses. A finales de octubre del año pasado, cuando ya José había sido intervenido en tres oportunidades por el cáncer recurrente, recibieron una nueva carta de inmigración.

El padre de familia se presentó a su audiencia en silla de ruedas. “Casi no podía pararme”, cuenta. Ese día recibieron una nueva prórroga con una nueva cita ante un juez de inmigración. Para entonces habían introducido en paralelo un recurso humanitario, específicamente en agosto de 2013. Esperaban la respuesta del nuevo recurso y de la medida humanitaria.

No fue sino hasta el pasado 23 de septiembre que a esta familia venezolana le llegaron dos noticias negativas. Ambos recursos fueron nuevamente negados y en esta oportunidad recibieron una nueva prórroga, pero para poder reunir dinero y comprar sus boletos de regreso.

“Nos dijeron que teníamos que salir del país antes del 29 de noviembre de 2014”, explica.

Una nueva audiencia fue fijada para el 17 de noviembre, en la que José presentó partes médicos que advierten sobre su delicada salud y la necesidad de permanecer en el país para seguir recibiendo tratamiento.

“Además, las amenazas continúan en Venezuela”, agrega.

En este punto existen dos posibilidades. Este martes, un día antes de la fecha de su salida de Canadá, esta familia tendrá una nueva audiencia ante la Corte Federal, la cual se pronunciará sobre la posibilidad o no de que permanezcan en el país. La otra, es que el ministro de Inmigración, con su poder discrecional para estos casos, determinara que efectivamente pueden quedarse en Canadá.

Si en esa audiencia la respuesta es negativa, los cuatro miembros de esta familia, tres venezolanos, una canadiense. -la pequeña de casi 2 años de edad- deberán dejar Canadá rumbo a Venezuela. No escapan a la realidad que vive su país natal, pues como miles de venezolanos, deben hacer maniobras para lograr conseguir un vuelo que los lleve a territorio venezolano. Como se recordará, Air Canada suspendió sus operaciones el pasado 17 de marzo  y aún no hay señales de que éstas serán restablecidas.

Lo cierto es que, de ser deportada, esta familia tendrá que viajar  Montreal-Toronto, Toronto-Lima, Lima-Bogotá y Bogotá-Caracas. “Yo no estoy para soportar un vuelo de esta magnitud y mis hijos, menos”.

La vida en Canadá

José asegura que tanto él como su esposa y sus hijos están plenamente integrados a la sociedad canadiense. Los adultos estudiaron francés y el hijo mayor, hoy con 9 años de edad, habla perfectamente francés y ahora aprende inglés. “Tiene un problema de trauma por lo que nos pasó en Venezuela. Acude a un sicólogo en el colegio”, explica.

Sobre su esposa, el afectado asegura que estuvo trabajando, pero dada su enfermedad y los niños pequeños, se tuvo que dedicar a tiempo completo a su cuidado.

José trabajó en varias empresas en Quebec. Estando en una de ellas fue diagnosticado con el cáncer. Con la enfermedad, trabajó de forma temporal en distintos lugares. Sobre la pequeña de 2 años, reitera “ella es canadiense”.

Como ocurre con muchos casos de refugios rechazados, José contactó al diputado de su circunscripción, pero “me dio la espalda”, lamenta.

Canadá no debería rechazar el refugio a los venezolanos. En Venezuela, hasta los tuiteros los están metiendo presos por tuitear, por hablar. Es ilógico. Conozco varios casos de deportados o que están por deportar. El mío es más emblemático, digo yo, pero todos son emblemáticos porque todos son venezolanos. Los venezolanos necesitamos ayuda a nivel mundial”.

Ante la situación que vive, José se pregunta: “Canadá es un país de refugiados pero ¿dónde está la ayuda humanitaria?”.

Twitter: @GAbAguzzi / gaguzzi@noticiasmontreal.com