domingo, 13 de noviembre de 2011

Un libro revela el pasado soberanista del más grande federalista canadiense, Pierre Elliott Trudeau

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Canadá
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¿Cómo Pierre Elliott Trudeau pudo pasar de ser un ardiente defensor de la independencia de Quebec a un férreo contrincante de quienes sostienen esta opción?

El hecho que la gente pueda cambiar radicalmente de posición sobre un tema tan fundamental para Quebec suscita frustraciones y confusiones desde hace varios años.

Las simpatías que en algún momento manifestó la actual presidenta interina del NPD, Nycole Turmel, hacia el Bloc quebecois representa un matiz sobre este tema.

La cuestión de la lealtad de la ex gobernadora general, Michaelle Jean, puesta en duda en el momento de su nominación, es otra muestra.

Los políticos como Jean Lapierre y Lucien Bouchard que en algún momento cambiaron de posición, fueron objeto de fuertes críticas en su momento.

Trudeau, considerado como el más federalista de todos los primeros ministros, fue quien repatrió desde Inglaterra la Constitución de 1867 y promovió el cambio de la Constitución para modernizarla.

Aunque muchos canadienses a penas lo creen, en su juventud, Trudeau exhortaba la separación de Quebec.

Los autores Max y Monique Nemni, amigos del Primer Ministro, explican este fenómeno en un libro titulado Trudeau -Hijo de Quebec, padre de Canadá. Tomo 2- La formación de un hombre de estado: 1944-1965

Los Nemni, que frecuentaron la política en el curso de los diez años que precedieron a la muerte de Trudeau, en el 2000, siguieron los caminos recorridos por uno de los celebres hombres públicos de Canadá a fin de escribir esta biografía, explicando la evolución de su pensamiento político.

En un primer volumen, titulado Los años de juventud 1914 – 1944, los autores relatan cómo Trudeau estuvo influenciado por la dominación de la iglesia y el tradicionalismo quebecois. En este libro publicado en el 2006, encontramos un Trudeau proclive a una suerte de nacionalismo étnico.

Trudeau, en un ensayo publicado en 1936 declaraba que llevará a Quebec a la independencia en 1976, con la ayuda de las fuerzas armadas. Irónicamente, ese año fue cuando el ya federalista Trudeau vió a Quebec elegir al gobernante pequista, René Lévesque, su hermano enemigo.

En este nuevo libro, La formación de un hombre de Estado, los autores profundizaron rigurosamente los archivos privados y públicos de Trudeau, para explicar cómo se transformó en el hombre que los canadienses conocieron. El libro retoma la vida de Trudeau desde que tenía 25 años y siguen su recorrido hasta su elección a la Cámara de los Comunes, 20 años más tarde.

“En el curso del período que cubrimos en este tomo, de 1944 a 1965, vemos al hombre cambiar constantemente, pero no es por oportunismos. Antes que nada, es para adaptarse a las circunstancias con vistas a tomar el poder”, señalan Max Nemni, añadiendo que fue un hombre capaz de adaptarse a las nuevas condiciones y hacer lo mejor que podía.

Según Monique Nemni, Trudeau, que nació y creció en Quebec, heredó los valores que le habían inculcado los intelectuales y religiosos que eran parte de su entorno. Luego se fue ha estudiar a Harvard y esto fue un choque para él. “De todas maneras no cambió de una día para otro, esto tomó un cierto tiempo”.

El contacto con las ideas de los grandes pensadores de todos los tiempos, con Harvard y su paso por el London School of Economics, le dieron al joven Trudeau los ingredientes que lo nutrieron intelectualmente, como también hicieron sus viajes alrededor del mundo.

Fue cuando frecuentaba Harvard que sus apegos por el separatismo quebecois comenzaron a evaporarse. Luego de una gran reflexión, llegó a la conclusión que Quebec estaría mejor al interior de Canadá.

Entre los profesores que lo influenciaron, figuran especialmente John Henry Williams, un economista que contribuyó a reconstruir el sistema económico después de la Segunda Guerra Mundial y Alan Harvey Hansen, otro economista.

En la Universidad de Harvard también entendió que la sociedad no es más que una masa dirigida por las élites.

En London School of Economics quedó impresionado por los conceptos de igualdad y libertad, legado de su mentor Harold Laski.

El libro ilustra muy bien la transformación del político en federalista a través de un artículo que aparece en el capitulo titulado “La nouvelle trahison des intellectuels, escrito por Trudeau en 1962 para la revista Cité libre. En este artículo afirmaba que la idea de un Estado-nación es absurda, porque cada nuevo estado se encontrará con una minoría, que a su turno, reclamará su libertad.

Fuente: La Presse