Jueves, 16 de Abril de 2015

aluCine 2015 ofreció un compendio de lo que somos, fuimos y queremos ser como latinos

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Portada Reflexiones en 35 mm
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alucine Toronto 2015 Alan Abuchaibe

Foto: Instagram / @alucineto (aluCine)

Cuenta la leyenda que Toronto tiene más de 130 festivales de cine: desde el magnánimo Toronto International Film Festival (TIFF), hasta festivales de cine por zona de la ciudad, pasando por festivales de cine mudo, cine LGBT, cine ambiental, cine documental y, por supuesto, cine de cada región del mundo reflejando la variedad de la procedencia de los habitantes de la ciudad.

Para el público interesado en ver y saber qué está haciendo la comunidad latina, tanto en el continente como en Canadá existe el festival de cine latino aluCine. Este año este prestigioso festival cumplió 15 años de historia, tiempo en el que el festival no ha hecho más que asegurarse la reputación de ser un evento importante en lo que a cine latino se refiere, no solo en Canadá, sino también en el resto del continente.

Al leer las primeras cuatro líneas en las que aluCine se describe a sí mismo resalta la palabra innovación, y es probable que sea ésta la palabra que defina al festival que este año se llevó a cabo desde el 2 hasta el 16  de abril. Sin duda, la mejor forma de enfrentar a aluCine es dejar a un lado fórmulas, juicios de valor y preconceptos, y abrir los sentidos y la mente para disfrutar lo que nos identifica, nos diferencia y nos iguala como latinos.

El cine como arte ofrece una herramienta única para expresar de cientos de maneras experiencias y sentimientos, y es en este sentido que aluCine triunfa fungiendo como un gran compendio de estas experiencias y sentimientos en el acontecer del continente. Con una apertura a todas las formas de cine desde cortos hasta largos; desde animación hasta cine experimental; desde la Argentina hasta Canadá, aluCine pinta un completo y complejo cuadro sobre la latinidad.

En palabras de sus organizadores aluCine busca alejarse del mainstream para dar paso a un enfoque más experimental y es una plataforma para talentos emergentes del continente.

Este año la gala de apertura, que estuvo agotada varios días antes de llevarse a cabo, ofreció el singular trabajo del cineasta, artista, pensador, escritor de novelas gráficas y leyenda mundial, el chileno Alejandro Jorodowsky, quién después de 23 años alejado de la dirección de cine nos trae un nuevo largometraje titulado La Danza de la Realidad. El filme ha estado rondando el círculo de festivales desde su estreno en el 2013 y viene pisándole los talones al superpopular documental Jorodowsky’s Dune (2013) que narra cómo Jorodowsky fue escogido para adaptar la novela de ciencia ficción Dune y cómo el proyecto en un punto incluyó participaciones de Salvador Dalí, Mick Jagger, Orson Welles y el artista plástico H. R. Giger, y del que se sospecha fue la inspiración de piezas como Star Wars (1977) y Alien (1979), el proyecto colapsó y Jorodowsky fue removido de la silla de director. En el caso de La Danza de la Realidad, Jorodowsky, que ya cuenta con más de 80 años, comparte una reflexión muy íntima de lo que fue su niñez como hijo de un burgués judío en un pequeño pueblo costero en Chile. La cinta, a pesar de tener un acercamiento sumamente íntimo a las experiencias de Jorodowsky, trata temas que son comunes para todo el continente, como la separación de clases, la constante presencia de dictadores y abusivas figuras de poder, la pobreza y la familia. El tratamiento del filme es clásico de su director en su estilo surrealista y alegórico, pero en este caso se parece más a realismo mágico, porque en nuestro continente el surrealismo no es más que nuestra realidad. El filme utiliza recursos extremos para los estándares de lo que se considera una película común, pero este mismo elemento lo enriquece y nos mantiene curiosos en cuanto a qué situación veremos a continuación. Aunque el filme trata de la niñez de Jorodowsky, a la larga resulta más un trabajo de redención de la figura de su padre, tema que resulta hermoso si se entiende como un perdón y un acto de comprensión de las acciones de un hombre que como muchos padres hizo lo mejor que pudo para sacar adelante a su familia, pero en este caso sin abandonar sus creencias y principios. Además, la cinta tiene una hermosa dirección de arte siendo filmada con una brillante paleta de colores, teniendo como locación a un pueblo pesquero a la orilla del desierto chileno.

Otra interesante pieza que presentó aluCine fue el largo documental The Hand that Feeds (2014) de los directores Rachel Lears y Robin Blotnick. El filme proveniente de los Estados Unidos, documenta la batalla que enfrentan un grupo de trabajadores indocumentados que trabajan en un deli en Nueva York  para que se detengan los abusos laborales en su contra y tratar de formar una unión. El filme tiene como ancla al mexicano Mahoma López, que ha vivido indocumentado en los Estados Unidos por varios años y que ha formado una familia, y que por su estado legal se ve obligado a soportar abusos laborales y triquiñuelas salariales que lo humillan constantemente. Aupado por un grupo de abogados, Mahoma decide reclutar a sus colegas, otro grupo de inmigrantes latinos indocumentados, en el pequeño deli en el que trabaja, para formar una unión, para lo que ni él ni sus compañeros necesitan tener estatus residencial en los Estados Unidos. El filme cubre en primer lugar la tragedia de la migración ilegal latina a los Estados Unidos, donde miles de familias e individuos sufren constantes humillaciones, abusos y persecuciones mientras son la fuerza que mueve la economía de la nación. Por otra parte, la cinta cuenta la historia de su protagonista y sus compañeros. Es una historia de redención y de encontrar la fortaleza interna frente a la adversidad, algo con lo que todos nos podemos identificar. Con la picardía y el humor que nos caracteriza como latinos el grupo de inmigrantes y sus aliados nos relatan una historia más grande que ellos, sin darse cuenta de que la batalla que están luchando es importante no solo para ellos, sino para todos nosotros como individuos que queremos ser tratados con mínimo un poco de respeto y dignidad.

La mayor parte de los filmes exhibidos en aluCine son cortos, y en este sentido la propuesta es bastante amplia. Agrupados por temáticas, más que por estilo, aluCine presentó cortos para niños en la serie Short for Shorties; sobre la familia en la serie Families, Change and Reflection; sobre horror y suspenso en la serie Noche Macabra; sobre migrar en la serie Where is Home?, sobre ser queer en la serie Bittersweet; y sobre ver el mundo de manera diferente en la serie Borderline, mientras que este año se le dio un espacio especial a cineastas cubanos establecidos en Canadá en las series Cuban Diasporic Filmmakers in Canada y The Great Small Cinemas of Cuban Female Filmmakers. Hablar de cada corto tomaría mucho de nuestro tiempo, pero cabe destacar el trabajo de la mexicana Betzabé García, quien visitó el festival con su pieza Porcelana (2013) que resultó ganadora del mejor filme en esta edición de aluCine. Porcelana narra en 12 minutos un particular día en la historia de una niña. En el marco de lo que parece ser una mañana y una tarde, Marian es enfrentada a la muerte con la desaparición de su tía, luego interactúa con su hermana adolescente, a la que casi expone cuando está disfrutando de una secreta visita de su novio, juega con su hámster mascota, y finalmente, de manera inesperada (para ella y para la audiencia) percibe su sexualidad a través del juego. Este último aspecto es el que quiere destacar la directora quién intenta con este filme terminar el tabú sobre, primero, la concepción latina de que los niños son tontos y que no entienden lo que ocurre a su alrededor, y luego, sobre la realidad de que los niños comienzan a experimentar con su sexualidad mucho antes de la adolescencia. El corto cuenta además con una excelente dirección y una dirección de arte que casi podría pasar por un fashion film. En conjunto la pieza nos hace reflexionar, nos involucra con los personajes y nos sorprende cuando finalmente nos enfrenta con la temática del sexo y termina con una secuencia aún más sorprendente en la que Marian es “castigada” por sus primos quienes presencian el éxtasis de la niña y que nos trae como mensaje final que en nuestra cultura el sexo, sobre todo en las mujeres, es aún un tema de represión.  

Twitter / @Venado_films / Porcelana, de Betzabé García

Twitter / @Venado_films / Porcelana, de Betzabé García

Otras tres piezas llamaron particularmente mi atención, el corto Luna Vieja (2013) de Raisa Bonet (Puerto Rico) que narra con un delicioso estilo documental y a la vez poético cómo una sencilla abuela que vive en una pequeña granja en el medio de la isla salva a su nieta de los abusos sexuales de su padre; The Masters Voice (2013) de Guilherme Marcones (Brazil/Francia/USA) es un voluptuoso corto animado en el que presenciamos lo que pasa en las calles de Sao Paulo a las 3:33 de cada noche, cuando los espíritus de la vida, la muerte y la diversión se encuentran para compartir un rato de locura; finalmente disfruté mucho de Jessy (2013) de Paula Lice, Ronei Jorge y Rodrigo Luna, pieza que documenta los esfuerzos de un grupo de dragqueens en lo que parece ser un modesto bar en entrenar a una chica en todos los secretos que están detrás de un acto de este tipo, pura diversión.

AluCine también ofreció una presentación de lujo del reconocido e innovador cineasta argentino Claudio Caldini quién estuvo en Toronto por varios días dictando un taller en su especialidad, el uso del formato Super 8 como herramienta para crear experiencias artísticas. Caldini es conocido mundialmente por su trabajo experimental en Super 8 desde que comenzara su carrera en los años setenta y desde entonces no ha dejado de llamar la atención de críticos y artistas por igual. En este caso Caldini presentó una impresionante selección de varias de sus obras culminando en un performance en el que el artista usa su trabajo en Super 8 en diferentes tiempos y con diferentes filtros cromáticos que al ser superpuestos en una pantalla crean una atmósfera visual mágica, espiritual y estética que es abstracta, simple y magnética al mismo tiempo. Esta presentación atrajo a lo más granado del mundo del cine experimental de la ciudad y ofreció una rara oportunidad de un Q&A íntimo e importante con el director.

En conclusión aluCine ofreció una vez más un compendio de lo que somos, fuimos y queremos ser como latinos, trayendo a estas tierras lo mejor de lo mejor de lo más innovador del cine latino producido dentro y fuera de Canadá. Se agradece el trabajo y que sean muchos años más para el festival y la gente detrás de este necesario esfuerzo.

Twitter: @alanabumi