miércoles, 5 de agosto de 2015

Sur Gallery, lo que le hacía falta a Toronto

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En una ciudad que se enorgullece de ser una de las más cosmopolitas del mundo, se hace notar la ausencia de espacios latinos, especialmente si se considera que según un estudio realizado por The Toronto Chamber of Commerce junto a la Ciudad de Toronto en 2012, la comunidad latina representa la tercera comunidad más grande de la ciudad luego de la china y la surasiática. El debate de por qué nuestra presencia en Toronto es tan poco notable generalmente se extiende a dos temas, primero, a pesar de que hablamos la misma lengua y compartimos una misma historia somos distintos entre nosotros, y, segundo, existe la percepción de falta de apoyo mutuo por siempre querer buscar el bienestar individual sobre el grupal. Si bien ninguno de estos temas tiene base formal, lo cierto es que ésta es la percepción que mucho latinos tienen sobre su propia comunidad y la respuesta de muchos a la constante pregunta de por qué no estamos mejor organizados. Finalmente, después de muchos años se hace visible el constante trabajo de un grupo de latinos que ha estado buscando proponer y encontrar este lugar común del que somos constantemente acusados de evadir por el motivo que sea siendo el resultado palpable Sur Gallery.

Sur Gallery abrió sus puertas el pasado mes de junio en el recién recuperado Waterfront de la ciudad de Toronto bajo el mandato de ser “la primera galería de la ciudad dedicada a la implementación de proyectos artísticos que muestren y promocionen las prácticas artísticas contemporáneas latinoamericanas”, y es que para sorpresa de muchos, esta ciudad no contaba hasta ahora con un espacio para la promoción del arte nuestro. También figuran como parte del mandato de Sur Gallery las palabras sociedad, innovación, crítica, oportunidades, relevancia nacional y desarrollar una red global.

En un primer momento todas estas palabras para describir a una galería podrían resultar algo rimbombantes, pero luego de hablar con Rodrigo Barreda, uno de los dos directores de la galería, resulta claro que Sur Gallery es la semilla, y a su vez el resultado final de un largo proceso de apoyar el arte latinoamericano que le ha llevado a él y a la codirectora del proyecto, Tamara Toledo, 12 años de duros pero gratificantes esfuerzos. Rodrigo y Tamara son los fundadores de Latin American-Canadian Art Project (LACAP), un espacio que nació luego de que estos dos chilenos, cuyas familias habían emigrado a Toronto luego de la instauración de la dictadura en su país de origen, mientras estudiaban en respetadas instituciones de la ciudad no encontraran ninguna base para la promoción del arte latino. Esta ausencia llevó al dúo a un viaje de varios años en los que con la idea original de establecer el tan añorado espacio se tuvieron que enfrentar a un aprendizaje sobre burocracia, arte, financiamiento, trabajo en equipo, sociología, educación, alcance social, ignorancia, y hasta se han dado a la tarea a establecer programas para reconectar jóvenes de ascendencia latina con sus raíces a través del arte. Todo esto con un fin, tener el tan ansiado espacio. Muchos dicen que más importante que la llegada es el camino, y al parecer ha sido así para Tamara y Rodrigo quienes mientras se han enfrentado a obstáculos y retos, han sabido transformarlos en triunfos y en beneficios para la ciudad y la provincia. La última estocada de este par de defensores de las artes que doblan como artistas y curadores ha sido la apertura de Sur Gallery.

Para su primer proyecto, Sur Gallery ha encontrado uno de los puntos que nos une como latinoamericanos, el abuso del gobierno sobre sus ciudadanos y las protestas que en este respecto realiza la sociedad oprimida. Como chilenos, Tamara y Rodrigo han vivido muy de cerca los horrores de estos abusos, y al estudiar la reciente historia del continente encontramos que en Latinoamérica este patrón de abuso versus protesta y rebelión se repite constantemente cada cierto tiempo en algún otro país del continente, y, lamentablemente, del mundo. Este dramático punto en común es la base para la exhibición Sportsmanship Under Surveillance, muestra que más allá de la oportunidad de abrir la galería en sincronía con los Juegos Panamericanos no tiene mucho de deporte, pero si tiene bastante de política y reflexión. La exhibición, curada por Tamara Toledo, parece resaltar el aspecto creativo que usualmente surge en situaciones de censura y que también define a un artista, de este modo la creatividad del arte se combina con la creatividad de la protesta con un resultado explosivo, dinámico, sorprendente y hasta lúdico. La exhibición ha sido bien atendida y la prensa la ha reseñado positivamente logrando piezas en NOW Magazine, The Toronto Star y Art Nexus.

Cinco artistas convergen utilizando diferentes medios para ofrecer su punto de vista sobre la vigilancia del estado sobre la sociedad. El peruano Jota Castro trae en formato de periódico una guía sobre cómo protestar en diferentes ciudades y países del mundo. Survival Guide for Demonstrators, está impreso con el fin de qué los asistentes se lleven una copia de la guía que ofrece tips sobre cómo protestar en Bruselas, La Habana, o Estambul, solo por nombrar algunos de los espacios que fueron estudiados por el artista. Esta obra fue diseñada originalmente para la 50a edición de la Bienal de Venecia, pero sigue siendo tan o más relevante hoy en día.

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

 

Minerva Cuevas representa a México, esta artista se hace presente con un performance y la presencia de su trabajo con su proyecto Mejor Vida Corp., una iniciativa que busca (re)producir material burocrático para ayudar al ciudadano común, desde tarjetas de identidad, hasta cupones de descuentos, siendo quizás el punto el de revelarse contra el gobierno y sus aleatorias normas.

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

 

En un fascinante concepto, The Freedom Fighter Manual, el costarricense Juan Ortiz-Apuy llena un cuarto de partes del manual desarrollado por la CIA para derrocar al gobierno nicaragüense en 1983 y que fue lanzado a la tierra desde aviones con el fin de educar a los ciudadanos de cómo protestar, pero para descubrir estas piezas el asistente debe quedarse inmóvil y esperar que las luces del cuarto, activadas por movimiento, se apaguen para que al quedar el cuarto oscuro las páginas del manual brillen en la negrura reinante.

La brasileña Regina Silveira tiene dos piezas en la galería, la primera, Irruption, obstruye la luz y llena las paredes de vidrio del local en una yuxtaposición de pisadas descalzas, mientras que la simple pero poderosa imagen de una sombra generada por un bombillo; Quimera, sombrea varias paredes y recuerda a la espantosa intimidad que rodea a los torturados e interrogados de regímenes criminales.

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

 

Otro mexicano, Marcos Ramírez ERRE, presenta Eye Charts, en el que el artista utiliza el formato de los posters que usan los doctores para detectar problemas de la vista y los convierte en citas de líderes universales de protesta.

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

Foto: Captura de pantalla / YouTube (LACAP)

En conjunto la exposición resulta una experiencia a primera vista creativa y hasta divertida, pero cuando todo converge en nuestra mente y recordamos las miles de situaciones en las que durante la historia nuestra sociedad latinoamericana ha sido abusada por sus líderes, nos damos cuenta que tenemos más en común que las fiestas y los bailes, el sufrimiento y la constante resistencia, y con Sur Gallery al fin tenemos un espacio donde conversar sobre éstas realidades compartidas por todos nosotros.

Para saber más sobre el trabajo de LACAP y los próximos proyectos de Sur Gallery visita su página web aquí. 

Twitter: @alanabumi.