Martes, 12 de enero de 2016

Mientras el dólar canadiense cae precios de las frutas y los vegetales suben

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El Mundo
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Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

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La devaluación del dólar canadiense frente al estadounidense trae algunas ventajas para los productores locales que venden sus productos en los mercados internacionales, impulsando así las exportaciones y mejorando la economía. También atrae más turistas a territorio canadiense. Pero…  también afecta los bolsillos de los ciudadanos, considerando que 80% de las frutas y las verduras que se consumen en Canadá son importadas. 

Un estudio presentado el mes de diciembre advertía que en 2016 es posible que los canadienses tengan que pagar 345 dólares más por los alimentos que compran en supermercados y otros establecimientos, siendo la carne y las frutas los productos cuyos costos pueden elevarse más, como consecuencia de un loonie más débil.

El dólar canadiense se llegó a cotizar este martes por debajo de los 70 centavos de dólar estadounidense, algo que no ocurría desde hace casi 13 años (abril de 2003). La moneda fluctuaba en las operaciones del martes y bajó a 69,92 centavos de dólar estadounidense poco antes del mediodía. El loonie sigue cayendo como consecuencia de precios más bajos del petróleo.

Las proyecciones indican que éste seguirá cayendo, lo que generará precios aun más elevados en las compras cotidianas, sobre todo, para aquellos que disfrutan comer vegetales y frutas frescas. 

Ya en 2015 los precios de las frutas aumentaron 9,1% de acuerdo con el mismo estudio presentado el mes pasado.

Pero si se compara con años previos, el incremento ha sido superior. Por ejemplo, en noviembre de 2011 un kilo de manzanas tenía un costo promedio de 3,35 dólares en Canadá. En noviembre de 2014, ese precio había aumentado hasta 4,12 dólares, lo que representa un incremento de 23% en ese periodo.

Para muchos los incrementos podrían resultar casi imperceptibles, pero no para quienes viven con un presupuesto ajustado en zonas remotas, donde los precios de los vegetales y las frutas son incluso más altos que en las zonas urbanas.

Entre las personas que comúnmente viven con un presupuesto ajustado se encuentran los estudiantes, las personas de la tercera edad y los nuevos inmigrantes. 

Esta realidad hace que muchos de estos grupos se eximan de comer frutas y verduras, recomendadas en cualquier dieta balanceada y sana. Con esta realidad se profundiza la percepción de que comer mal sale barato y comer bien cuesta más.

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