martes, 26 de enero de 2016

Nadie está contento. Pensamientos sobre las nominaciones a los Óscar

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Reflexiones en 35 mm
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La verdad sea dicha, el cine norteamericano ha regido al mundo por casi un siglo y éste a su vez ha tratado de guiarse por los valores, ideas e imágenes que se generan en Hollywood, y no hay mejor ejemplo concentrado de este hecho que la anual entrega de los Premios de la Academia.

El año pasado dediqué esta entrada a revisar un poco la historia de los Óscar tratando de ofrecer un poco de contexto sobre la importancia de los premios, no en vano han triunfado por casi 90 años, y para también explicar un poco la constante polémica que usualmente rodea a uno de los eventos más populares del mundo.

Críticos, miembros de la industria, periodistas, y, claro está, bloggers hacen un seguimiento constante de la que se ha denominado carrera de los Óscar. En muchos casos ni siquiera se espera a que se lleve a cabo la ceremonia, que este año se llevará a cabo el 28 de febrero, para empezar a escudriñar el panorama mundial y empezar a registrar los posibles favoritos para los Óscar del año siguiente. Un excelente ejemplo de este fenómeno lo veremos estos días mientras se lleva a cabo el Sundance Film Festival en el estado de Utah en los Estados Unidos. Los Óscar no han sido entregados y ya la prensa empieza a apuntar favoritas para los premios del próximo año en este “pequeño” festival de cine independiente. Lo mismo ocurre con las críticas a los Óscar. Casi todos los años la Academia se ve atacada por la prensa y el público en general, el tema varía cada vez, pero lo cierto es que usualmente este tenso ambiente se empieza a generar desde antes de la entrega de los premios y continúa por todo un año, hasta que finalmente se agudiza con la revelación de la lista de nominados, lo que tiene dos resultados, el primero uno positivo en el que la Academia, según la perspectiva del mundo, es justa, en este caso nadie da crédito a la Academia sino que la prensa y el público se felicitan por el trabajo bien hecho y especialmente por los esfuerzos logrados al influenciar el cambio a través de la presión a la Academia. El segundo resultado es más dramático y, como somos humanos, hace a la gente más feliz, se trata de cuando la Academia, a pesar de las presiones, decide tomar sus propias decisiones “ignorando” la presión colectiva y haciendo lo que más le place, cuando esto ocurre, la prensa y el público se encargan de gritar a los cuatro vientos que ellos siempre han tenido la razón al señalar los errores de la Academia y se celebran entre ellos levantando un muro de rechazo contra los Óscar.

Lo interesante de este fenómeno es que la Academia está formada por individuos que en su mayoría viven en un mundo muy distinto al nuestro, donde los valores son muy diferentes, donde estas personas están mimadas por las ganancias económicas propias de sus profesiones y donde también están -hasta cierto punto- aislados del mundo debido al estilo de vida que llevan, ya sea por la naturaleza de sus profesiones que los obligan a estar en un set por meses sin mucha conexión con el mundo, o por el mero hecho de ser ricos. Hollywood es una comunidad pequeña a la que en realidad no le importa mucho lo que pasa en el resto del mundo, pero el trabajo que se genera en su seno, es visto, criticado, aceptado, rechazado, consumido y asimilado por miles de millones de personas, por lo tanto todo el mundo siente que tiene derecho a criticar a Hollywood y a su Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y hasta cierto punto tienen razón de hacerlo, pero no siempre el mundo de las celebridades y de los trabajadores en la industria del cine están escuchando lo que el mundo tiene que decir sobre ellos, de hecho, la mayor parte del tiempo no lo están haciendo.

La ceremonia del año pasado no había sido celebrada aun cuando dos polémicas ocuparon a los críticos de la Academia, quienes al final están criticando a la industria del cine norteamericano. La primera fue que en ninguna de las categorías principales se nominó a actores de ascendencia africana. El hashtag #Oscarssowhite se apropió de las redes sociales, el público y la prensa se sintieron ofendidos, especialmente después de que en la ceremonia celebrada en 2014 los africanos-americanos fueron celebrados con varias estatuillas incluyendo a mejor película por 12 Years a Slave (2013) y otra a Lupita Nyong’o, como mejor actriz de reparto por el mismo filme. El tema se convirtió en algo delicado cuando una de las cintas favoritas del año, Selma (2014), que trata sobre los acontecimientos ocurridos en el pueblo de Selma en el estado de Alabama en los Estados Unidos en el año 1965 en el contexto de la lucha por los derechos civiles de los afrodescendientes, logró apenas dos nominaciones, mejor película y mejor canción original, obviando así a su reparto y a su directora, Ava Du Varney, una mujer afroamericana. La polémica se agudizó cuando la cinta American Sniper (2014) del director blanco norteamericano Clint Eastwood -sobre un héroe de la guerra de Irak- se sobrepuso a Selma. La polarización se hizo inminente y la Academia fue acusada de racista y pro blanca, en un contexto bastante negativo. La otra polémica generada el año pasado se trató de la igualdad de las mujeres y los hombres en una industria considerada machista, como lo es la industria del cine. Las actrices más reconocidas de Hollywood como la nominada el año pasado por Wild (2014), Reese Witherspoon, decidieron usar la atención generada por los premios para presionar a la prensa y a la industria acerca de este tema. Witherspoon en particular comenzó el hashtag #AskHerMore refiriéndose al hecho de que en las alfombras rojas a los hombres se les hacen preguntas más inteligentes que a las mujeres a las que usualmente se les pregunta solamente quién diseñó y confeccionó su vestido. Durante la ceremonia de los Óscar la siempre rebelde y carismática Patricia Arquette utilizó su tiempo de discurso de agradecimiento para hacer un llamado a la igualdad de pago en la industria del cine.

Así arrancó la carrera de los Óscar el año pasado, pero la polémica solo se multiplicaría con el pasar de los meses. El tema del pago igualitario para las mujeres cambió y se convirtió en una crítica a, por supuesto, la Academia por no tomar en cuenta películas con historias de mujeres, en otras palabras, los Óscar han sido llamados misóginos y machistas desde el comienzo del 2015. El tema del racismo siguió presente, especialmente en un año donde el cine con temas, directores y actores afrodescendientes ofreció por lo menos un par de excelentes filmes que también se convirtieron en sorpresivos éxitos de taquillas como fue el caso de Straight Outta Compton (2015) y Creed (2015). Finalmente, la Academia ha sido criticada por años por no considerar filmes de verano o blockbusters como serios contendientes para los premios. Este tema ha estado rodando desde el 2009 cuando The Dark Knight (2008) a pesar de obtener ocho nominaciones no fue incluida en la lista para mejor película y su director, Christopher Nolan, no fue incluido en la lista de nominados para ese año a mejor director. En este contexto se anunciaron hace un par de semanas las nominaciones a la ceremonia de este año, y fue entonces cuando el escándalo se desató, una vez más a niveles inesperados.

La crítica principal ha sido el tema que de los 20 espacios en que la Academia reconoce el trabajo de actores (mejor actor protagonista, mejor actriz protagonista, mejor actor de reparto, mejor actriz de reparto) todos los nominados son blancos. El hashtag #Oscarssowhite volvió de manera dramática en el siempre cómodo y agresivo mundo de las redes sociales mientras que el mundo real, especialmente Norteamérica, se enfureció con la Academia. Durante todo el año pasado la prensa, y miembros del mundo del cine han tratado de explicar que a pesar de que sí existe un tema de falta de oportunidades para actores, directores y productores de ascendencia afroamericana no es debido a los Óscar y su supuesto racismo, sino a la falta de oportunidades que la industria ofrece a este grupo racial.

Este tema fue hermosamente expuesto en el discurso ofrecido por Viola Davis al recibir un premio EMMY por su papel en el seriado de televisión How to Get Away with Murder. En su discurso, la actriz afroamericana dijo que el problema no es en efecto la falta de talento, sino la falta de oportunidades para afroamericanos en Hollywood y, cabe destacar, que si alguien podría acusar de racista a la Academia es Davis quien era la gran favorita para ganar el Óscar como mejor actriz principal por The Help (2011), lo que la hubiese convertido en apenas la segunda actriz de ascendencia africana en ganar un Óscar como mejor actriz principal (la primera es Halle Berry por Monster’s Ball, 2001), pero la estatuilla terminó en manos de Maryl Streep por The Iron Lady (2011).

Lo que nadie parece comentar es que este año los Óscar sí reconocieron a historias ancladas en mujeres. De las ocho películas nominadas a mejor película tres tienen historias de mujeres, Brooklyn (2015), Room (2015) y Mad Max: Fury Road (2015). Si seguimos examinando la lista con detenimiento nos podemos dar cuenta que este reconocimiento se extiende a otras categorías. Dos de las películas animadas tiene a una mujer como protagonista: Inside Out (2015) y When Marnie Was There (2014). En la categoría de diseño de vestuario son cuatro las mujeres nominadas; en la de los documentales largos dos tienen como tema dos de las cantantes más importantes de los últimos cincuenta años Amy Winehouse y Nina Simone y, de todos los nominados en esta categoría, tres de los directores son mujeres, tres de los editores, incluyendo a las editoras de Star Wars: The Force Awakens (2015) son mujeres, y para no hacer el comentarios más largo concluyo comentando que en la reñida sección de mejor guion adaptado, que es por tradición masculina, dos de los nominados son mujeres. No es el número perfecto, pero el avance se ha hecho y nadie está hablando al respecto.

Lo mismo aplica al tema de la descalificación constante de los blockbusters. Este año la Academia reconoció a dos de los filmes con mayor recaudación del año, Mad Max: Fury Road y The Martian obtuvieron respectivamente el segundo y tercer mayor número de nominaciones con 10 para Mad Max, incluyendo mejor película y mejor director, y con siete para The Martian incluyendo mejor película y mejor actor principal. Star Wars: The Force Awakens, que se ha convertido en la tercera película más taquillera en el mundo en la historia obtuvo unas nada despreciables cinco nominaciones. Pero nadie ha hablado al respecto.

Extraño es que nadie haya acusado aún a la Academia de homofóbica, considerando que la adorada por la crítica Carol (2015), sobre un romance entre dos mujeres en los años cincuenta, solo logró seis nominaciones quedando excluida del grupo de mejor película y mejor director. La Academia ha sido acusada de homofóbica desde que en la ceremonia de 2006 Brokeback Mountain (2005) no ganara mejor película, ganado en su lugar la considerada mediocre por muchos críticos Crash (2004) que tiene como uno de sus temas principales nada más y nada menos que el racismo. Este año nadie ha señalado que el filme The Danish Girl (2015), que trata sobre la historia de uno de los primeros registros de una operación transexual, recibió cuatro nominaciones incluyendo mejor actor principal y mejor actriz de reparto. Tampoco nadie ha hablado que The Revenant, filme que tiene el mayor número de nominaciones este año con 12, es dirigida por un mexicano, Alejandro González Iñárritu, quien si llegara a ganar este año como mejor director se convertiría en uno de los muy pocos directores que ha ganado de manera consecutiva un óscar. Iñárritu ganó el año pasado por Birdman (2014), y también sería la tercera vez de manera consecutiva en que el óscar a mejor director va a un mexicano considerando que Alfonso Cuarón ganó hace dos años mejor director por su trabajo en Gravity (2013), película cuya única protagonista es por cierto una mujer. Los latinos están también presentes en otras importantes categorías como en mejor película animada con la increíble O Menino e o Mundo (2013), mejor película extranjera con la colombiana El Abrazo de la Serpiente (2015) y el director de fotografía mexicano Emmanuel “El Chivo” Lubezki cuenta con su octava nominación a un óscar, de los que ha ganado ya dos. Esto sin mencionar el punto que hace The Revenant acerca de los abusos a las poblaciones indígenas en los tiempos de la colonización norteamericana. Pero nadie tampoco habla de esto.

Foto: Captura de pantalla / CTV

Foto: Captura de pantalla / CTV

Dado el desproporcionado ataque a la Academia, ésta ha decidido tomar acciones inmediatas y ha anunciado una profunda reestructuración, que incluye la abolición de membresía de por vida para todos los miembros y la mejora en el sistema de reclusión de nuevos miembros.

Estos cambios deberían, en teoría, disipar las críticas y convertirla en una organización más variada, inclusiva y moderna. La promesa es que la Academia debería lograr una membresía más saludable para 2020. Si bien hay que aplaudir los esfuerzos de la Academia, hay que reconocer también que ésta no suena tan racista, misógina, homofóbica y machista cuando se ponen las cosas en perspectiva, pero al parecer es más fácil acusar a la cara más visible de la industria, los Óscar, de los errores de una industria completa y resulta definitivamente más sencillo que revisar el problema a fondo. Es algo así como acusar a una compañía productora de automóviles de ser culpables del alcoholismo en la sociedad cuando se revelan cifras sobre accidentes de tránsito, es decir, los automóviles se pueden mejorar en diseño y seguridad, pero si la sociedad no toma medidas preventivas en contra del consumo de alcohol y genera cambios generales en la mente colectiva de una población sobre las consecuencias de beber alcohol y conducir los cambios en el auto no serán nunca suficientes.

Nadie le da descanso a la Academia y pocos celebran sus triunfos. Para ser un grupo de seis mil y tantos individuos que son viejos, blancos y privilegiados no han hecho un mal trabajo este año al escoger lo mejor que la industria tuvo que ofrecer en un año donde hubo un gran número y variedad de películas dignas de ser consideradas para los Óscar, pero al parecer, la Academia no tiene manera de ganar, nadie está contento.

Alan Abuchaibe
alanabu@gmail.com

Venezolano, profesional de las comunicaciones con una pasión natural por el cine. Antes de emigrar a Canadá Alan mantuvo una extensa carrera como crítico de cine en impresos y radio, actualmente...

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