Martes, 11 de Octubre de 2011

Venezuela derrota a Argentina por primera vez y escribe otro capítulo de su historia

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Venezuela escribió una nueva historia. Pasó una nueva barrera, conquistó una nueva cima y sigue ganándose un lugar en la élite del fútbol suramericano.

La Vinotinto burló la historia, la tradición de una camiseta tan pesada como la albiceleste y puso fin a un yugo de 44 años. Ni un solo punto había logrado Venezuela ante la bicampeona del mundo.

Para hacer la historia más épica, más entretenida para que las futuras generaciones la cuenten, tuvo que ser Fernando Amorebieta el que lideró la rebelión. El joven de la novela Vinotinto, el que dijo que sí, luego que no y que tras muchas presiones y declaraciones cruzadas decidió vestir la camiseta del país en el que nació pero en el que nunca vivió.

El defensor del Athletic en la Liga Española debutó en partido oficial frente a sus paisanos. Recibió la ovación de todos los que le abrieron la puerta de su casa, sudó la camiseta y pasó a la historia con un cabezazo perfecto en un tiro de esquina que bastó para ganar los tres puntos ante un gigante.

Argentina nunca supo lo que pasó. Mirará a su alrededor y verá a Messi, a Di María, a Mascherano e Higuaín. Se sentirá peor cuando digiera el hecho que su portero fue la figura, cosa inaceptable bajo los cánones de una selección como la albiceleste.

El DT Alejandro Sabella podrá golpearse la cabeza lamentándose lo que no hicieron bien, pero al final tendrá que aceptar y aplaudir lo que su rival no hizo mal.

Venezuela tardó 45 minutos en quitarse la timidez y convencerse de su rol dentro del campo. Lanzó pelotazos, buscó contragolpes y cerró los ataques de Argentina con los ojos viendo en todas direcciones, precavido, cuidadoso en no cometer el error.

Pero pronto se dio cuenta que era el protagonista de la historia y no el irreverente actor de reparto.

Un par de tiros de Messi, triangulaciones que terminaban en las manos del portero Renny Vega y una que otra individualidad. La noche de Argentina se podía resumir en pocos segundos.

Luego del descanso la historia tomó un toque casi surrealista en el que la albiceleste sufría para recuperar el balón. Venezuela llegó una vez, y otra y una tercera. El portero Andújar empezó a sudar más de la cuenta y mantuvo el cero con un par de atrapadas para levantarse y aplaudirlo.

Entonces llegó el gol. Una explosión que salió del estadio de Puerto La Cruz y que seguramente no dejará dormir a muchos argentinos.

De ahí en adelante cada minuto fue una daga al corazón de los fanáticos albicelestes mientras que el pecho de los venezolanos se iba inflando cada vez más con un orgullo incontrolable.

Con la ventaja aparecieron los que debían. Juan Arango demostró por qué es uno de los mejores jugadores de la historia de Venezuela. Creó peligro en todos ángulos y se metió bajo las uñas del rival.

Por detrás de él la muralla liderada por Tomás Rincón fue prácticamente infranqueable. Cualquier conato de rebelión moría en los pies de los venezolanos, cualquier atrevimiento terminaba disipado por la pareja de centrales (Amoberieta y Vizcarrondo).

Messi desapareció, Di María desapareció. Los cambios poco hicieron por revertir la situación, mientras que Venezuela escribió los últimos capítulos de su cuento como lo dictan los cánones: bajó el ritmo sin necesidad de refugiarse en su área. Demoró el juego, buscó liquidar en un contragolpe, perdió tiempo con los cambios. Todo perfecto.

Venezuela confirma que su actuación en la Copa América fue un aviso, una señal clara que su intención es montarse en un avión en el año 2014 rumbo a Brasil.

Alineaciones: 

Venezuela: Renny Vega, Roberto Rosales, Oswaldo Vizcarrondo, Fernando Amorebieta, Gabriel Cichero, Franklin Lucena, Tomás Rincón, César González (Julio Alvarez, 83), Juan Arango, Nicolás Fedor (Alejandro Moreno, 89) y José Salomón Rondón (Frank Feltscher, 77). 

Argentina: Mariano Andújar, Pablo Zabaleta (Ever Banega, 65), Nicolás Burdisso, Martín Demichelis, Marcos Rojo, Javier Mascherano, Nicolás Otamendi, José Sosa (Rodrigo Palacio, 75), Angel Di María (Javier Pastore, 83), Lionel Messi y Gonzalo Higuaín. 

Árbitro: Roberto Silvera (Uruguay).

Pablo A. Ortiz – Noticias Montreal

pablo@noticiasmontreal.com