Martes, 12 de Julio de 2016

El efecto Justin Trudeau: ¿por qué la popularidad del Primer Ministro de Canadá sigue aumentando?

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justin trudeau primer ministro canadaFoto: Adam Scotti - Oficina del Primer Ministro de Canadá

Vivimos en la época del “no vale, yo no creo…”. Desde Venezuela hasta Argentina. De España a México, y sobre todo, en la Estados Unidos del candidato Trump, esta frase suele tener un carácter negativo, como un último intento de aferrarse a la lógica ante una realidad que parece devorarse todo.

Pero en este caso, Canadá parece ir en contrasentido. Ese “no vale, yo no creo” se aplica a Justin Trudeau y a la popularidad del joven Primer Ministro. “No vale, yo no creo que la luna de miel dure tanto”.

Incredulidad. Inocencia. Sorpresa. Todas las anteriores.

La semana pasada la firma Forum publicó los resultados de una nueva encuesta, midiendo la popularidad del actual gobierno, que nueve meses luego de haber sido electo sigue teniendo las dos manos en el volante, acaparando titulares, reformando las bases del gobierno e incluso escapando a las polémicas, como un Pokemon que nadie ha podido capturar con sus teléfonos.

Dominio absoluto

En octubre de 2015 los liberales de Trudeau dieron la sorpresa al “arrasar” el Parlamento, con un 40% de los votos que le dieron una mayoría absoluta. Un día antes de las elecciones, Forum le daba ese mismo puntaje a las tropas rojas.

Nueve meses después, el actual gobierno canadiense rompió cómodamente la barrera del 50% de apoyo. Si las elecciones se realizaran hoy, Trudeau conseguiría el 80% de las curules (52% de las intenciones de voto), para una “hipermayoría”, como lo define Forum. Esto se traduciría en 278 diputados, contra 55 de los conservadores y el NPD quedaría reducido a cinco miembros en el Parlamento.

Así de contundente es el apoyo por el actual mandatario en el sondeo que se realizó el 5 de julio a 1.429 canadienses de todo el país.

Hay que remarcar, eso sí, que la popularidad del joven diputado de Montreal no es una aberración estadística que ha roto las tendencias históricas. Por ejemplo, la aprobación del conservador Brian Mulroney cuando asumió el poder en 1985 estaba por encima del 60%. Caso similar al del liberal Jean Chrétien, quien logró una aprobación por encima de 60% en varios momentos de su reinado a mediados de los 90.

Para Trudeau, la aprobación de su gobierno (que es distinto a las intenciones de voto), ha llegado a 62% según Forum.

¿Cuál es el secreto?

Desde el “great hair, though…” de la campaña de los conservadores, hasta los adjetivos descalificativos, Trudeau ha logrado evadir los ataques y desplegar su estrategia a la perfección, y parece tener un amplio crédito en su tarjeta.

Pero la clave del Primer Ministro ha estado en la forma en la que ha lidiado con las polémicas.

Su visión no es revolucionaria, es un simple reflejo de lo que la mayoría de la sociedad piensa –muchas veces en silencio-, magnificada por un dominio perfecto de los conceptos básicos del marketing (sí, esto también hace parte de la política).

Apertura hacia los inmigrantes, protección de los derechos LGBT, lucha contra el cambio climático, legalización de la marihuana, aprobación de la muerte asistida, igualdad de género.

Todos estos temas lucen tan obvios que uno se rompe la cabeza pensando por qué los partidos de oposición siguen martillando esos clavos, como esperando un resultado diferente.

Pero como mencionaba, el verdadero éxito de Trudeau ha estado en romper con la idea de que era un político inexperimentado, un simple profesor de arte que no podía sentarse con los pesos pesados y, sobre todo, no podía enfrentar la tormenta cuando ésta se posara sobre su gobierno.

La malicia (a veces sana, demasiadas veces no), esa que hace parte de los CV de los políticos, ha sido uno de los talentos escondidos del político de segunda generación. Logró esquivar la polémica de las armas vendidas a Arabia Saudita con una elasticidad propia de Keanu Reeves en Matrix.

Incluso ganó apoyo cuando incumplió su promesa de controlar los déficits y presentó un presupuesto con gastos tres veces mayores a los esperados, al tiempo que solidificaba su posición diplomática a punta de selfies con Obama y sutilmente haciéndole frente a la Rusia de Vladimir Putin.

Muchas veces se dice que Canadá es un país con un electorado volátil, que sufraga dependiendo del lado de la cama por el que se levantaron esa mañana. Creo que más bien vivimos en un país con un pueblo subestimado, que tienen ideas sólidas, pero que no es testarudo a ultranza y que no teme cambiar de opinión si las condiciones se presentan.

Cuando Stephen Harper llegó al poder se veía como un descanso que duraría un periodo, como un paréntesis consecuencia de una desgastada era liberal.

Finalmente fueron nueve años en los que los conservadores lograron reformar el país por completo y los liberales cayeron a un foso del que algunos dudaban si lograrían salir.

¿Cuánta gasolina tendrá la maquinaria Trudeau en el tanque? Esa es la gran incógnita.

Pablo A. Ortiz
pablo@noticiasmontreal.com

Fotógrafo, periodista y uno de los fundadores de NM Noticias. Venezolano-canadiense con experiencia como periodista deportivo especializado en fútbol. Viven en Montreal desde hace varios años con s...

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