domingo, 31 de julio de 2016

¿Qué hiciste Daniel Ortega?

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Entre Fronteras
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Foto: Wikimedia / Fernanda LeMarie

“¿Yo?, yo no hecho nada”, respondería el presidente nicaragüense en relación a la destitución -el pasado viernes- de 28 diputados (16 principales y 12 suplentes) de la Asamblea Nacional, elegidos en el 2011 bajo la tolda del Partido Liberal Independiente (PLI), que era la segunda fuerza política y el principal partido opositor hasta antes de las destituciones.

Ortega, en efecto, no ha hecho nada que parezca ilegal. Tampoco ha hecho nada ilegal la sandinista Iris Montenegro, presidenta de la Asamblea Nacional, al proceder a la destitución de los indicados diputados, como ella misma lo dijo en conferencia de prensa.

La responsabilidad emana del Consejo Supremo Electoral (CSE), el que emitió la resolución de expulsión, en razón que dichos diputados no querían aceptar ni obedecer al nuevo líder del PLI, el jurista Pedro Reyes.

Reyes, a su vez, fue impuesto en ese cargo por otro acto legal, emitido en mayo pasado, esta vez por la Corte Suprema de Justicia, que lo designó tras despojar del liderazgo del PLI a Eduardo Montealegre.

Estos dos actos “legales”, produjeron dos hechos graves para la institucionalidad del país:

1) Se sacó de la contienda electoral del próximo 6 de noviembre, a la prácticamente única agrupación opositora al gobierno sandinista en dichas elecciones, la Coalición Nacional por la Democracia, que estaba encabezada por el PLI al mando del destituido diputado Eduardo Montealegre; y

2) Se eliminó sin necesidad de elecciones a la oposición en la Asamblea Nacional, al desmantelar al PLI, la segunda fuerza política más votada en el 2011, y poner a la cabeza del mismo a un “colaboracionista” del gobierno como lo es Pedro Reyes. Ambas secuelas resultan muy convenientes para el gobierno de Ortega.

Dado este panorama, uno se pregunta para qué Ortega quiere tanto poder, si ya lo tiene todo, si hace lo que se le viene en gana. Su sola presencia como candidato presidencial en las próximas elecciones ya es una muestra de sus caprichos: logró que por sobre toda disposición, “legalmente”, se le permitiera la reelección a vida, y ya antes, con ocasión de las elecciones del 2011, consiguió que se aprobara su reelección inmediata, que para la época no estaba permitida.

Además, su éxito en las elecciones de noviembre próximo lo tiene asegurado hace tiempo, ya sea porque cuenta con el favor de Juan Bimba (expresión del venezolano Andrés Eloy Blanco), es decir del pueblo; o ya sea, porque en el caso que Bimba no lo respaldara, se las ingeniaría para lograrlo (se recordará que las elecciones del 2011 estuvieron plagadas de irregularidades); o ya sea porque las próximas elecciones serán más simples, ya que ganará el que sólo tenga más votos, y no será necesario ir a la segunda vuelta como era antes. Este cambio también es un logro “legal” gestado por el sandinismo.

De tal manera que estando todo bajo control, ¿por qué ensañarse con el adversario?

Es una lástima que el FSLN después que cumplió un rol histórico al contribuir grandemente a expulsar al sátrapa que tenía atrapado al país, Anastasio Somoza DeBayle, no se sienta lo suficientemente compensado con los numerosos años que ya están en el poder, y hoy continúen haciendo lo imposible para no soltarlo, como si el país les debiera gratitud eterna. Eso no es así, o no debería ser así.  En el país  hay otros actores políticos con tanto derecho como ellos para gobernar, incluso con el derecho a equivocarse como ellos, los del FSLN, lo han hecho tantas veces.

Finalmente, lo sucedido el viernes pasado en Nicaragua está aparentemente dentro del marco institucional, igual como sucede en Cuba, o en Rusia o en Venezuela. Pero lo cierto es que si habláramos en términos de una democracia de verdad, lo acontecido sería un “golpe institucional“.

Por otro lado si bien Daniel Ortega no hizo nada en apariencia, sabemos que él también es de esos líderes que dominan a la perfección el arte de mover los hilos del poder, con la maestría de todo un Jim Henson, o del abuelo Gepeto, por hablar de dos de los más célebres titiriteros.

Víctor Hugo Ortiz
victor@noticiasmontreal.com

Economista de formación y periodista de vocación. Estudió en Chile, Perú y Venezuela. Trabajó en los periódicos La Gaceta y La Industria de Perú y colaboró para los diarios La Prensa de Perú ...

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