Lunes, 10 de octubre de 2016

12 de Octubre: Sólo el futuro importa

Publicado en:
Blogs
Por:
Temas:
Foto: Flickr / Texas Military Department (CC)Foto: Flickr / Texas Military Department (CC)

Es reconfortante constatar que cada año, en ocasión de la celebración 12 de Octubre, se oyen cada vez menos los ecos de la Leyenda Negra y de los sectores marxistas como el chavismo en Venezuela, que han explotado sentimientos de inferioridad e ignorancia sembrados desde hace tiempo en los hispanoamericanos, echando mano de la mentira, el racismo y la xenofobia.

Va quedando claro que se le llame el descubrimiento de América, el encuentro de dos mundos o como quiera llamársele, ese es el día del nacimiento de nuestra civilización y de una de las principales culturas de la humanidad. Dedicarse a embarrar a Colón, a España, a la Iglesia Católica o a quien se quiera señalar como villano, equivale a embarrarse uno mismo, porque somos el resultado de lo que pasó a partir de aquel día. Hacerlo, es igual a desdecirse de nuestra lengua, de nuestros apellidos, de nuestros antepasados, de nuestra historia. Somos herederos del Conquistador y del conquistado.

Así que más vale que asumamos lo que somos si no queremos seguir arrastrando ese fardo transgeneracional que está al origen de nuestras crisis de identidad y de muchos de nuestros males. A quien le hable de genocidio invítele a comparar nuestras caras con las de europeos y africanos que vinieron a construir este mundo junto a los indígenas, los cuales, usted ya lo constató, no fueron masacrados sino que viven dentro de nosotros.

Es inútil y sin sentido quedarse viviendo en el pasado. No podemos cambiar lo que pasó. Sólo vale saber que hacer de esa herencia y cuál queremos que sea nuestro futuro. Los hispanoamericanos tenemos la alternativa de seguir divididos, enfrentados y dominados; o la se construir una nueva nación poderosa que nos permita afincar pie en este mundo dejando atrás el infortunio de los últimos 200 años.

Nuestros países, además de compartir lengua, religión, costumbres, cultura, valores, tradición nomológica y un espacio geográfico continuo, tienen intereses compartidos y un gran potencial sinérgico y de cooperación. El destino natural es la reconstitución de la nación única que una vez fuimos. La voluntad de integración, expresada penitentemente desde hace dos siglos por los gobernantes hispanoamericanos sin ninguna concreción se contradice con sus acciones, las cuales parecen un ejercicio de hipocresía que esconde el deseo de mantener el control absoluto de su propia república como si fuese un feudo.

Debe entonces promoverse la creación de una confederación de repúblicas, que sin afectar la autonomía en asuntos internos esenciales, se encargue de las relaciones internacionales para defender un frente común, tener embajadas en todos los países y más consulados para servir mejor a nuestros nacionales. Se podrían lograr economías significativas y un mejor servicio.

Reinaría una absoluta libertad de circulación de bienes y servicios entre los países y un arancel común externo, igual al menor practicado en toda la región. Todas las empresas contarían con un mercado de mayor tamaño, pero también habría más competencia, lo que implica precios más bajos y mejor calidad para los consumidores.

Tendríamos una moneda común, El Peso y un solo banco central coordinando la política monetaria de los bancos centrales de todas las repúblicas. De esta forma se cortaría una práctica irresponsable en la que han incurrido todos los gobiernos: la financiación monetaria del déficit con la emisión inorgánica de dinero, inflación y devaluación, que ahuyentan las inversiones y generan pobreza.

La institucionalidad se vería reforzada unificando los sistemas de justicia y haciendo compatibles las leyes y su aplicación. La unificación implica la creación de tribunales de alzada y de instancia superior, comunes a todas las repúblicas, así como cortes de apelación y un Tribunal Supremo.

Una alianza militar de defensa mutua que tienda a la constitución de unas fuerzas armadas comunes, nos permitiría eliminar la tentación de golpes de Estado y la influencia de los militares en la vida política de los países. También se detendrían las carreras armamentistas y la tentación de resolver disputas por la vía armada. Un ejército común generaría economías importantes y permitiría una defensa más eficaz frente a potencias extranjeras.

Libertad de circulación de personas a mediano plazo, con la instauración de un sistema de identificación unificado y operado coordinadamente por cada república, con suficiente flexibilidad para permitir la conservación de ventajas logradas para los nacionales de cada república. El objetivo a mediano plazo será contar con un mismo pasaporte y una sola nacionalidad.

Tenemos que promover esta idea con movimientos, asociaciones y partidos políticos en la transversalidad de nuestra única y verdadera nación que es Hispanoamérica, para hacer posible esta unidad que nos catapulte a un futuro de progreso, paz y justicia.

Twitter: @WolfgangUMolina

Wolfgang U. Molina
valuecorp@gmail.com

Consultor gerencial, canadiense nacido en Venezuela, radicado en Montreal desde 2005. Ha sido Director de Mercadeo de una compañía petroquímica y Gerente General de una firma de inteligencia de neg...

Artículos relacionados

thumbnail
hover

A la escala humana: Sáquele partido...

Desarrollar su carrera profesional para conseguir un sentido de pertenencia, participación y orgullo requiere que emprenda cada oportunidad...

thumbnail
hover

Colombia y Venezuela, los dos países...

En el año 2012 el gobierno de Canadá reformó por completo su sistema de refugio con la finalidad de acelerar el procesamiento de casos y ...

thumbnail
hover

La Lógica del Plan Financiero Familiar:...

En el idioma inglés es común utilizar el vocablo underated para referirse a un artista al cual, aun mereciéndolo, no se le otorga el cré...