martes, 16 de mayo de 2017

El proceso migratorio: ¿Cómo adaptarnos a un nuevo entorno?

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Foto: Jason Strull

Construyendo nuestro espacio de cobijo

El proceso migratorio se inicia mucho antes de nuestro arribo a nuevas tierras. Desde que la realidad da indicios de que debemos movernos, pasando por la toma de conciencia de una necesidad o de un deseo, empezamos el proceso. Es decir, cuando finalmente nos vamos… ya nos estábamos yendo sin saberlo.

El suelo se mueve y, con él, equilibrio conocido. El emigrante se encuentra en modo tránsito, sus referentes se han movido o sencillamente ya no existen en la nueva realidad. Nuestro mundo externo está en cambio… de igual manera se encuentra nuestro mundo interno, el equilibrio armónico se hace indispensable, es menester reconstruir nuestro nido interior y exterior.

La nota de hoy se pasea por conocer algunas estrategias para la creación de nuestro nido interior  y exterior, los cuales, en resumidas cuentas,  constituyen nuestro espacio de cobijo y seguridad. Este espacio se va construyendo poco a poco con elementos tangibles,  pero también con elementos conceptuales y abstractos. Algunos los traemos con nosotros, otros los vamos encontrando y descubriendo y, al mismo tiempo,  incorporando hasta lograr sentirnos “en casa”. No sólo creamos nuestro lugar de seguridad, creamos también nuestra identidad.

 Comparar sólo para inspirarse

Existen tantas historias de migración como migrantes hay, lo cual indica que no hay fórmulas mágicas y únicas para lograr una condición estable, sana y satisfactoria. En este sentido,  las comparaciones de nuestra historia con las de otros deben ser manejadas de manera ventajosa, para ello es importante respetar los tiempos requeridos por cada protagonista, incorporar los elementos factibles y positivos de otras experiencias, adquirir información valiosa y evitar alegorías poco provechosas para nuestro proceso personal.

Reinventarse no significa borrarse

El reinventarse pasa por seleccionar, ajustar, incorporar y reformular lo que haga falta. No necesariamente implica “borrarse”.   Por el contrario, es importante reconocer nuestras fortalezas, competencias y capacidades, y hacer uso de ellas cuando sea requerido.

Existen casos en los cuales las personas tienen experiencias anteriores de migraciones y es cuando la  capacidad de aprender de antiguos errores suele ser provechoso.

A nivel general, ante una situación de crisis,  es útil retrotraerse a las experiencias que la persona haya tenido en el pasado, en el afrontamiento de la adversidad y, así, poder extraer enfoques beneficiosos. 

Acomodo del nido

El acomodo del nido muestra dos perspectivas, una tangible,  representada por ese espacio físico a ocupar el cual se va llenando de algunos objetos que traemos y otros que incorporamos, y una perspectiva más abstracta, constituida por nuestros valores, experiencias, costumbres, hábitos y creencias.

El nido permite tener un nicho, un punto de partida y de llegada, un espacio de seguridad, donde se toman fuerzas, donde se discuten estrategias, donde se ríe y se llora, donde está nuestra referencia. El tiempo dedicado a la construcción del nido no debe ser minimizado, simplificado y menospreciado. Por el contrario, se trata del tiempo necesario para otorgarle al concepto de hogar una conceptualización más transportable.

Flexibilidad y apertura

Evidentemente migramos con cierta estructura, con creencias y valores predeterminados, con expectativas.  Flexibilidad no significa falta de carácter, por el contrario, significa ser capaces de relacionarnos con personas diferentes y tener la capacidad de ajustar algunas creencias como el  creer que las cosas no cambian, resistirnos a incorporar nuevos hábitos o costumbres, o sacar conclusiones precipitadas sobre quienes nos rodean,  sin darnos el permiso tan siquiera de conocerlos.

La flexibilidad permite distinguir oportunidades, vislumbrar nuevos caminos, saborear lo diferente, descubrir lo desconocido y, definitivamente,  nos ayuda a insertarnos de manera más efectiva a la sociedad receptora. Incluso,  la flexibilidad otorga la capacidad de cambiar algunos aspectos o cambiar en su totalidad el plan inicial con el cual se migró; porque se topó con una nueva realidad y nueva información que le otorga la experiencia.

Mantener la actividad

Muy probablemente exista un periodo donde se cuente con mucho tiempo libre,  debido al proceso de transición en la definición de proyectos, actividades o búsqueda de empleo. Es muy importante ocupar esos espacios con actividades creativas… el sedentarismo y la desocupación no son buenas compañías pues van en desmedro de la salud física y mental. Mantenerse activo evita el surgimiento de dudas, rumiaciones, ansiedad, irritabilidad y depresión.

Revisar los hábitos y costumbres

Probablemente no todos los hábitos y costumbres que traemos sean convenientes en este nuevo contexto. No se trata de erradicarlos pero tal vez sean necesarios ciertos ajustes.

Algunos parecieran detalles superfluos, otros son indudablemente de mayor peso.  A fin de lograr un ajuste exitoso a la nueva cultura, así como adoptar acciones beneficiosas para nuestro proyecto, es menester revisar por ejemplo los convencionalismos sociales de la nueva cultura tales como: comportamientos sociales, tono de voz, consumo de alcohol en eventos sociales, puntualidad, modales, uso del sentido del humor entre otros.  De igual manera es importante revisar y ajustar nuestros hábitos del uso de recursos como el dinero por ejemplo, la planificación de actividades, el establecimiento de prioridades, actividades recreativas y hábitos alimenticios. 

Tejiendo su red de apoyo (lista de información importante)

Una de las cosas más inquietantes al momento de concretar la migración se refiere a la desaparición de referentes que proporcionan seguridad en aspectos básicos como alimentación, salud y educación. Para ello, es importante generar una red de apoyo (lista de información) con los datos e información que ofrezcan otros migrantes,  así como los ofrecidos por los centros destinados a ese fin.

Empiece a conformar su lista con las coordenadas de los sitios adecuados para conseguir alimentos de calidad a bajo costo, un servicio médico que se ajuste a sus necesidades, la información adecuada para acceder al sistema educativo y disfrutar de los programas destinados para apoyar esta actividad, los organismos que ofrezcan asesoría en aspectos legales así como aquellos que informen sobre el acceso a bienes y servicios. A todo esto se le llama red de apoyo, y contar con ella, además de que ayuda al proceso de inserción social, disminuye la sensación de vulnerabilidad.

Relaciones

Nuestras relaciones constituyen una fuente fundamental de apoyo emocional. No descuide sus contactos con los otros y procure que sean de calidad y nutritivos. Mantenga fluidez en sus emociones, escuche con atención a los otros y procure ser escuchado, todo esto desde la comprensión y calidez humana. Mantenga las relaciones familiares en buen estado. Frente a la falta de apoyo social en el país de destino, los familiares pueden realizar esas tareas de aliento y contención emocional; inclúyase en nuevos grupos estableciendo progresivos niveles de comunicación.

Gratitud y conexión

La gratitud puede ser considerada como una  actitud existencial que favorece la toma de  conciencia de los aspectos positivos de la propia vida.

La gratitud aparece como una fortaleza humana que permite conectarnos con el universo y otorgar significado a nuestra vida. Una persona con la fortaleza de gratitud  hace un trabajo de toma de conciencia de las cosas catalogadas como positivas que le suceden. Abre un espacio en su vida para dar expresión a ese sentimiento, lo cual es recibido por los otros de manera positiva y en consecuencia genera una reacción apreciada.

Conjuntamente con la gratitud, y ya para cerrar esta nota,  es muy importante conectarnos con ese espacio intangible que nos anima y nos ofrece sosiego y paz,  desde la realidad más íntima de nuestro yo,  independientemente de la creencia que se tenga.

La migración  genera una transición vital. Los cambios, ya sean voluntarios o involuntarios, previsibles o sobrevenidos, generan situaciones ante la cuales debemos adaptarnos. Aparecen momentos de duda, de desesperación, de angustia, de ilusión y de búsqueda de sentido.

Es por ello que es importante hacer la conexión necesaria con aquello que otorgue vitalidad espiritual, sentido y trascendencia, entendiendo que la palabra “spiritus” en latín se refiere al aliento vital, a la fuerza para vivir. Y es justamente esa fuerza  la que encontramos en cada conexión con los hilos espirituales que nos sostienen.

Katiuska García
katty-ddg@hotmail.com

Psicóloga venezolana con experiencia en consulta privada y procesos de Recursos Humanos. Apasionada por los temas migratorios. Vive actualmente en la ciudad de Sherbrooke, Quebec.

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