jueves, 28 de septiembre de 2017

Lo que me gusta y lo que no de la “francisation” en Quebec

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pizarra-escuela-clases-educacionFoto vía Pixabay

Los últimos días han estado cargados de noticias referentes al programa de cursos de francés que Quebec ofrece a los inmigrantes que aterrizan en esta región canadiense.

Los anuncios siguen una línea trazada por el gobierno provincial para “mejorar” su oferta de francisation y, principalmente, motivar a una mayor cantidad de nuevos residentes a inscribirse en estas clases, las cuales no sólo son gratuitas, sino que además permiten recibir ayudas financieras –pequeñas- pero ayudas al fin.

Aquí reportamos los últimos cambios de la provincia en esta materia y señalábamos cómo la estrategia de Quebec parecía estar dando resultados.

Sin embargo, lo fresco del tema me llevó a pensar, como un inmigrante más que pasó por esas aulas, en cuáles son las cosas positivas de la francisation y qué le falta cambiar.

Por naturaleza soy alguien optimista, así que vamos a comenzar por los pros:

Me gusta

  • El concepto de los cursos de francés funciona. La combinación de clases a tiempo completo junto a las ayudas financieras es una forma sensata y efectiva de motivar a los inmigrantes a integrarse a la única provincia oficialmente francófona de Canadá.
  • Es también un espacio perfecto para descubrir y entender parte de la sociedad quebequense, a través de los profesores. Se trata no sólo de aprender un idioma, sino también de entender a una sociedad, qué los motiva, qué los hiere y así nos prepara mejor a integrarnos.
  • Desde un punto de vista “técnico”, la francisation llena (no en todos casos. Lo mencionaré en las cosas negativas) un vacío que no llenan los tradicionales cursos que los inmigrantes buscan normalmente en sus países de origen, como parte del proceso de inmigración. Desde el al final de las frases, cuándo dicen déjeneur o souper, o incluso los anglicismos más comunes que se utilizan. Todo eso fortalece el intercambio cultural.
  • Para un país tan enfocado en el multiculturalismo, las aulas de francés parecen un paréntesis, uno más cercano a un melting pot. El intercambio cultural, no sólo con profesores, sino también entre alumnos, se ubica bajo el paraguas de lo que es la identidad quebequense, esa de la que uno tanto escucha.

No me gusta

  • Lamentablemente, el resultado que puede obtener un inmigrante depende al parecer del azar. La falta de uniformidad en la calidad de los profesores ha dejado a muchos con malas experiencias.
  • Este punto tiene una ramificación: Numerosas han sido las experiencias de inmigrantes que se sienten adoctrinados por sus profesores de francés, desde visiones políticas (sí, hablo del independentismo) hasta sociales, muchos responsables de los cursos parecen confundir integración con asimilación.
  • Las falencias de ciertos profesores terminan afectando la evaluación, y, por ende, al resto de los estudiantes. Un profesor que está enfocado únicamente en “graduar” estudiantes termina subiendo de nivel a persona que no lo merecen. El resultado son alumnos que están en tercer nivel y no saben responder de qué país vienen.
  • Recién en los últimos años es que la provincia ha lanzado cursos de francés especializados en ciertas áreas de dominio (salud, ingeniería, etc), aunque esto no debería ser el “extra”, debería ser una visión estructural del programa de francés, especialmente cuando el gobierno regional apunta a que más del 60% de los inmigrantes vengan a través de programas para trabajadores calificados.
  • No sabría decir si es una mezcla de marketing fallido, o de confusión, pero uno de los problemas de los cursos de francés es que son vistos por muchos inmigrantes como una simple fuente de ingresos fácil, que sólo requieren de levantarse temprano para pasar la jornada en un salón de clases.
  • Falta que los inmigrantes se identifiquen más con estos cursos, que lo vean como algo necesario/motivador en su proceso de integración, tal como lo es cambiar el CV al “formato canadiense” o simplemente lograr esa “experiencia canadiense”.

¿Cómo se podría lograr esto? La preocupación principal de casi la totalidad de los inmigrantes es tener un empleo. Al mismo tiempo, la provincia ha hecho grandes esfuerzos por crear programas para insertar a los nuevos residentes en el mercado laboral. ¿Y si mezclamos ambas?

Por ejemplo, se podrían crear programas de pasantías exclusivos para quienes terminen los cursos de francés, o abrir incluso una vía para que estos “graduandos” pueden integrarse a la función pública, recordando que Quebec –y Montreal– tienen como objetivo aumentar el nivel de diversidad entre los trabajadores públicos.


Las opiniones expresadas en los artículos en Blogs NM son enteramente la responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de NM Noticias.

Pablo A. Ortiz
pablo@noticiasmontreal.com

Fotógrafo, periodista y uno de los fundadores de NM Noticias. Venezolano-canadiense con experiencia como periodista deportivo especializado en fútbol. Viven en Montreal desde hace varios años con s...

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