sábado, 25 de junio de 2011

Empresas de Montreal golpeadas por el caos vehicular

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Canadá
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Patrick D’Astous está listo para decirle adiós a las horas pico entre su casa de Saint-Lambert y su oficina en el centro de Montreal. En algunas semanas el empresario mudará su oficina de servicios y consulta, junto a sus seis empleados, a la Riviera sur.

El hombre tomó la decisión debido al infernal tráfico de las últimas semanas. “Es una cuestión de calidad de vida”, resume D’Astous.

Su caso no es aislado. La cantidad de conos naranja ha forzado a muchos a iniciar el éxodo fuera de la isla de Montreal. En el mediado y largo plazo el impacto sería catastrófico para la metrópolis, según admiten varios representantes del medio empresarial.

Los numerosos trabajos en la vías de la ciudad han generado varios inconvenientes a los empresarios. Los retrasos de sus trabajadores se han vuelto comunes. Pero otros problemas más serios se empiezan a sentir.

Esto empieza a desorganizar brutalmente el flujo de provisiones para las empresas situadas sobre la isla o  en sus alrededores”, dice Simon Prévost, presidente de Manufactores y Exportadores de Quebec (MEQ). “Es un efecto que no se percibe al ojo, pero va a golpear a los manufactores”.

La dificultad de acceder a la isla de Montreal complica los procesos de numerosas fábricas, las cuales presentan numerosos retrasos en la recepción de materias primas. Según Estadísticas Canadá, 230.000 personas laboran en las 13.500 empresas manufactureras de la región.

El presidente de la Cámara de Comercio de Montreal, Michel Leblanc, dice que el caos del tránsito en la ciudad tiene un impacto en los futuros trabajadores, quienes preferirían tomar trabajos menos interesantes en las zonas aledañas a la isla, lejos del tráfico.

Su visión es compartida por Martine Lachance, directora de la sucursal de la firma Manpower en Montreal y la zona del sureste. “Nuestros clientes empiezan a tener un problema para poder retener a sus empleados. Gente que tenía trabajando 10 o 15 años en el centro de la ciudad renuncian y se mudan a los suburbios para evitar el tráfico”.

Lachance pone como ejemplo el caso de una joven administradora adjunta, quien dejó su puesto para aceptar un cargo con 5% del salario menos y sin una semana extra de vacaciones. Todo por alejarse de las calles de Montreal.

Fuente : La Presse