sábado, 25 de junio de 2011

Ley del matrimonio gay: una votación entre ataques, aplausos y lágrimas

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El Mundo
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La semana previa al voto final sobre la ley de matrimonio gay estuvo llena de discusiones, críticas y declaraciones cruzadas.

Minutos antes de la votación el ambiente era incierto. Con un Senado dominado por los Republicanos la posible aprobación dependía en que varios de los políticos modificaran su postura de base.

Al final fueron cuatro los senadores conservadores los que se unieron y aprobaron la moción. Uno sólo de los miembros del Partido Demócrata decidió votar en contra de la ley.

Mark J. Grisanti, republicano de Buffalo, fue uno de los que dio un paso al frente. Por meses se negó a aceptar una ley parecida, pero luego de mucha reflexión cambió de parecer.

Me disculpo con todos aquellos que se sintieron ofendidos. Simplemente no puedo negar  a una persona, a un ser humano, un contribuyente, un trabajador, a la gente de mi distrito y del estado de Nueva York. No puedo negarle a toda esa gente el mismo derecho que yo tengo con mi esposa”, dijo Grisanti.

Cerca de las 10:30 pm el Gobernador Cuomo entró a la sala principal del Senado del estado, los aplausos del público que llenó el reciento retumbaron en las paredes. Cuomo, acompañado por dos de sus hijas, saludó a todos los senadores, tomando unos segundos más para felicitar a cada uno de los republicanos que había desobedecido las políticas de su partido.

“¿Cómo se siente?”, dijo Cuomo al republicano James Alesi, quien en 2009 había votado en contra de la proposición pero que en esta ocasión fue uno de los primeros en rebelarse.

“¿Se siente bien, verdad?”, agregó el Gobernador.

 Hace dos años los promotores de la ley sufrieron una humillante derrota. La ley fue rechazada sin problemas por el entonces Senado demócrata.

La votación cerró una maratónica discusión de nueve horas durante el viernes. Ante la presión la mayoría republicana tomó una difícil decisión: cada uno de sus miembros podría votar de acuerdo en base a su consciencia y a las líneas del partido.

Junto a Grisanti y Alesi, los otros republicanos en votar a favor de la histórica ley fueron Stephen Saland y Roy J. McDonald.

Rubén Díaz, representante del Bronx, fue el único demócrata que puso “no” en su voto. “Dios, no Albany, fue quien determinó la definición de matrimonio hace mucho tiempo”, dijo.

Al final, la emoción pudo más que las normas. Varios senadores se quejaron por lo apresurado de la votación, incluso al punto de cortar las intervenciones de cada uno de los políticos.

Con el conteo de los votos vino la explosión de celebración. La senadora Shirley L. Huntley, demócrata, y una de las últimas en demostrar su apoyo a la ley, se levantó de su puesto y se dirigió al lugar donde se encontraba el asambleísta Daniel J. O’Donnell, un político homosexual de la región y uno de los más consecuentes promotores de la ley.

La senadora Huntley lo felicitó y lo abrazó. O’Donnell, entre lágrimas y acompañado de su pareja de muchos años, alcanzó a decirle: “La vamos a invitar a la boda, ahora sólo tenemos que encontrar cómo pagarla”.

Con información del NYTimes