sábado, 25 de junio de 2011

Montreal bailó el funk de Prince por cuatro horas seguidas

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“No sé qué fue lo que escucharon”, exclamó Prince a la multitud que lo esperaba tarde en la noche, sumergida en el funk groove de la canción que abrió el show de ayer en el Metrópolis. “No sé qué fue lo que escucharon…¡pero estamos aquí para ponernos funky!”

Se quedó corto. La banda comenzó a las 11:30 de la noche, como se esperaba, y no paró (hubo entre seis y siete encores) en las siguientes cuatro horas. El último performace de Prince en el Festival Internacional de Montreal, fue casi una broma, en la que pasó la primera parte del show mostrando una fusión de jazz, mientras que en la segunda, lanzó puros hits. Pero el de anoche, que celebra la edición número 32 del festival, estuvo centrada en el boogie.

Desde principio y hasta el fin, trajo toda la fiesta y dejó a los admiradores pidiendo más. Un artista que ha jurado dejar la industria del disco y que ha protestado en contra de la Internet, todavía sabe cómo permanecer en el negocio y, lo más importante, hace que éste valga la pena para sus fans, quienes pagaron 150 dólares para verlo.

No importó si estaba tocando la pandereta o si estaba detrás del escenario mientras sus compañeros (ocho en total, incluyendo cinco mujeres y el legendario saxofonista Maceo Parker) tomaban el show central. No importó si estaba parado en medio del escenario. Prince protagonizó un show increíble.

No permitió que los reportes pasados sobre sus conciertos aguaran la fiesta.  Sólo alguien que disfruta lo que hace puede generar tal efecto.

Era obvio que él y sus músicos se adentrarían en el country-rock de Crimson and Clover, mezclando elementos de Wild Thing (Jimi Hendrix) y de Waiting in Vain, de Bob Marley.

También brindó a la audiencia una versión ruidosa de su éxito Controversy, preguntándole “¿esta es la banda más funky del mundo? ¿estoy en la ciudad más funky del mundo?”. La respuesta podría ser…sí…hum…sí.

Casi 75 minutos más tarde, llegó el “gracias, buenas noches”.

Para la mayoría de las bandas, esto es algo normal. Anoche, sin embargo, se sintió algo inocente. Parker regresó al escenario para liderar Pass the Peas de J.B´s, con Prince corriendo por el escenario, moviendo una toalla blanca.

Fueron dos horas más en las que abrió el catálogo retro: desde Let´s Go Crazy hasta Delirious, pasando por 1999. Comenzó con Little Red Corvette, incluyendo guitarras que se mezclaron con la melodía clásica.

“Montreal, eres toda funky”, exclamó.

Después del cuarto encore, llegó la segunda versión de Sly and the Family Stone, Thank You, con un poco de Wild Cherry´s Play that Funky Music. Pero no parecían versiones, la banda parecía ser la dueña de estas canciones. La vibra era muy alegre.

A las 3:07 am, saltó con la esfervecente Rasberry Beret, seguida de Cream antes de cerrar con Cool. Luego de lanzar el micrófono al público quedó bastante claro que el show se había terminado. Algunas personas permanecieron en el sitio, hasta que los roadies hicieron que comprendieran que no habría un nuevo encore.

No muchas bandas se atreven a hacer un set de cuatro horas. Muchas ni siquiera logran mantener a la audiencia viva durante los típicos 90 minutos de un concierto. Pero Prince podría haber continuado toda la noche.

Fuente: The Gazette