jueves, 30 de junio de 2011

Colombia es el invitado de honor del Smithsonian FolkLife Festival

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El Mundo
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Colombia es el invitado de honor -y de lujo- del Smithsonian FolkLife Festival de Estados Unidos que comenzó hoy. Por dos semanas, los asistentes a uno de los festivales de la cultura más populares en Norteamérica, podrán conocer más del país latinoaméricano, de su belleza y de sus costumbres.

El propio Juan Valdez estuvo presente en uno de los espacios de la recepción que dio inicio al evento. El mundialmente conocido cafetalero estuvo en el lounge que llevaba su nombre, acompañado del grupo Bernie Varela y de bailarines de salsa caleños.

María Clemencia Rodríguez de Santos, primera dama de Colombia, indicó que “somos más que café, esmeraldas y artistas. Por eso es tan importante esta muestra cultural”.

El costo de la participación colombiana en este festival, que se llevará a cabo hasta el próximo 11 de julio, será de 2,5 millones de dólares.


Bogotá Vive In tiene la información:

El Smithsonian FolkLife Festival, el evento cultural más importante de EE. UU., y en el que Colombia es este año el invitado de honor, arrancó formalmente después de que este miércoles 29 de junio se llevara a cabo una recepción en el Castillo del ‘Smithsonian’, Washington DC, donde cerca de 450 personas recibieron un abrebocas de la muestra que tiene preparada Colombia para los siguientes diez días de festival.

“Por dos semanas nuestras música nuestra historia nuestra cultura estarán en contacto con cientos de miles de personas. Nos conocen por café, esmeraldas, artistas. Pero Colombia es mucho más. Es una sinfonía de colores, sabores, razas y regiones que lo que cualquiera puede imaginar. Por eso es tan importante esta muestra cultural”, dijo la Primera Dama de la Nación, Maria Clemencia Rodríguez de Santos, durante la inauguración.

En las afueras del Castillo hubo otro espacio, el Lounge Juan Valdez -con Juan Valdez en persona-, donde tocó el grupo de Bernie Varela, al paso de Son de Luz, bailarines de caleños que han ganado cinco campeonatos mundiales de salsa.

Todo adornado con rosas donadas por Asocolflores y un menú muy a la colombiana: arepas, yuca frita, patacones, arroz con coco, posta negra, cebiche, papas chorreadas, obleas y melado con queso.

Entre los asistentes a este festival, por supuesto, ya estuvieron las 100 personas que fueron seleccionadas para recrear lo más autóctono de la cultura nacional y que llegaron a la capital estadounidense desde el pasado 28 de junio. Músicos, bailarines, artesanos, silleteros y cocineros de todas las regiones del país, que fueron descubiertos a lo largo de un riguroso proceso que tardó más de dos años.

Pero además, una larga lista de VIP de EE. UU. y Colombia, entre los que figuran miembros del Congreso, funcionarios de la administración Obama, la Primera Dama de la Nación y las ministras de Cultura, Mariana Garcés, y de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Beatriz Elena Uribe.

Así mismo, el embajador colombiano Gabriel Silva, la Directora de ProExport, María Claudia Lacouture, y el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, entre otros. Por el lado estadounidense, el subsecretario de Estado, Arturo Valenzuela, el Asesor de Seguridad Nacional para América Latina en la Casa Blanca, Dan Restrepo, y el secretario del Smithsonian Wayne Clough.

De igual forma, ‘famosos’ de la música colombiana como Fonseca y miembros de ChocQuibTown. Curiosamente no fueron ellos los encargados de prender la fiesta esta noche pues solo viajaron para rendir tributo a los participantes del festival. 

“Ustedes son la verdadera Colombia”, dijo Fonseca al referirse a los 100 participantes que fueron seleccionados para el festival.

El honor y la responsabilidad de este evento cultural está en manos de los seis grupos invitados: El Pueblo Canta (carrangueros), Aires del Campo (bambucos, pasillos), Don Abundio y sus Traviesos (cumbia, puya, porros), La Contundencia (chirimía), mujeres cantadoras del Pacífico y otro de música llanera.

“Otra de las cosas bonitas de la participación colombiana en el festival es que será muy interactiva, pues la gente estará en contacto directo con los artistas, podrá dialogar con ellos, aprender sus artes”, anotó Denisse Yanovich, agregada cultural de la Embajada de Colombia en Washington, y que viene trabajando de cerca en la planificación del evento.

Las lonas que cubren la estructura central del evento fueron dibujadas por habitantes de barrios desfavorecidos del sur de Bogotá. Al interior de estas se podrán encontrar diferentes ‘aportes’ de las diversas regiones del país.

Por la región andina, habrá artesanías, tagua, barro, lana, canastos, sombreros, constructores de instrumentos musicales y comida tradicional. Desde la Depresión Momposina, se apreciarán la cultura del río, las fiestas de Semana Santa, el Carnaval Momposino y el queso de Capa. Este último, necesitó un permiso especial para uno de sus integrientes: la leche no pasteurizada, cuya venta está prohibida en EE. UU.

De parte del Pacífico colombiano, se encontrará joyería artesanal, pesca, un grupo de Chirimía y peinados Afro. Por los Llanos orientales, ganadería, joropo, trabajo en cuero y hamacas, y construcción de instrumentos. Desde el Amazonas, la construcción de Maloca, el baile del muñeco, máscaras y herramientas para cazar animales, y por la región cafetera se encontrará el beneficiario de café y el trabajo de los arrieros, cuya mula tiene un estricto contrato laboral: solo puede trabajar 40 minutos seguidos, seguidos de 20 de descanso.

Desde los centros urbanos se encontrarán diversas temáticas. Por Medellín habrá tango y silleteros, por Bogotá, circo y ciudad, y desde Cali los protagonistas serán la salsa y los cocineros.

El costo de la participación colombiana en este festival es de 2,5 millones de dólares, que fueron asumidos por el Gobierno, la industria privada y el Smithsonian.