sábado, 2 de julio de 2011

¿Se desvive por una hamburguesa, por tacones altos o por ver porno? La culpa es de Darwin

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

¿Siempre ha querido un anillo de diamantes? Échele la culpa a la evolución. Haga lo mismo si siempre ha deseado tener un Ferrari, ver pornografía o si le provoca a menudo una hamburguesa jugosa.

Un profesor de la Universidad de Concordia, cree, de hecho, que todos los hábitos de consumo pueden ser “achacados” a Darwin.

“Para entender nuestro comportamiento al consumir, tenemos que entender cómo nuestra herencia biológica nos lleva a hacerlo”, explica Gad Saad, profesor de marketing en la Escuela de Negocios John Molson e investigador de la Universidad de Concordia, del departamento del Comportamiento Evolutivo y del Consumo Darwiniano.

Muchas de las opciones al consumir son vestigios de nuestro pasado evolutivo. Tenemos un instinto al consumo”, agrega.

Tras haber expresado sus ideas en un libro apuntado a los académicos, Saad encontró gran interés en el tema y pensó que era el momento ideal para popularizar sus argumentos, pero esta vez, en un libro dirigido a los consumidores.

Su nueva publicación, El Instinto al Consumo, sugiere que todo lo que comemos, lo que usamos y todo lo que nos entretiene, está ligado a las fuerzas de la evolución.

Realmente su apetito por una hamburguesa jugosa puede que no esté relacionado con los genios del marketing que hacen que vea la comida tan apetecible en la foto de la publicidad. Puede más bien que su deseo esté relacionado a una preferencia innata a la comida grasosa –un institito de supervivencia que se deriva de la escasez calórica que debieron enfrentar nuestros ancestros- que hace que la hamburguesa sea tan tentadora.

No hay cultura en el mundo en la que la gente prefiera comer vegetales crudos ante un mousse de chocolate”, dice. “La grasa provoca un centro de placer en nuestros sesos. Es como un adicto a las drogas que tiene su porción del día”.

(Quizá Homero Simpson ha evolucionado más de lo que todos pensamos.¿No?)

El deseo por comidas grasas, sin embargo, es una especie de “metida de pata” que se ha malinterpretado en el mundo de hoy, en el que sabemos que la grasa es mala para nuestra salud. Esperemos que algún día nuestros impulsos evolutivos sean actualizados con los encuentros científicos actuales y entonces todos más bien “moriremos” por comer zanahorias.

En conclusión, explica el experto, el reconocer las raíces darwinianas en nuestros hábitos de consumo nos ayudará a entender nuestras preferencias, necesidades y deseos.

Sólo estoy tratando de darle a la gente un mejor sentido del porqué se encaminan a ciertas cosas”, indica el especialista.

Es darles a conocer qué hay detrás de la tendencia de tener carros lujosos, puestos de trabajo exitosos y hasta Rolex falsos, en el caso de los hombres, mientras que en el de las mujeres, la intención es saber por qué necesitan aumentar su belleza con cirugías plásticas, sostenes con pushups y bronceados artificiales.

Muchas de nuestras opciones de consumo están basadas en la idea darwiniana de la reproducción, dice Saad, que se refleja en una señalización sexual. Esto explica por qué los niveles de testosterona vuelan cuando los hombres manejan un Ferrari. También por qué las mujeres disfrutan tanto caminar en tacones. “No es algo diferente”. Es como un pavo real cuando despliega su plumaje».

Es como las mujeres tratando de encontrar la pareja perfecta, mientras los hombres están tratando de atraer la mayor cantidad de mujeres posibles, todo a causa del deseo de reproducción. Aquí vemos también otra de las raíces por qué los hombres pueden quedarse atados a la pronografía y por qué las mujeres no.

En el libro, Saad explica que la imagen visual de la pornografía es tan atractiva para los hombres como la hamburguesa jugosa que satisface nuestros instintos por comida grasa.

Fuente: The Gazette