sábado, 2 de julio de 2011

Strauss-Kahn: una cena de 600 dólares para celebrar la libertad

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El Mundo
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En su primera noche en libertad, Dominique Strauss-Kahn fue a cenar con su esposa Anne Sinclair y dos de sus amigos, a un restaurante italiano. Fue seguido por los fotógrafos a la salida del local, tras haber comido un plato de pasta especial.

Después de su detención el pasado 14 de mayo, DSK pasó una noche en una oficina de la policía, una noche en el tribunal y cuatro noches en una cárcel. El resto del tiempo le fue asignada su residencia como prisión bajo condiciones estrictas. Ayer recibió libertad bajo palabra y puede moverse libremente por los Estados Unidos.

El ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprovechó bien su noche de libertad. Vestido de traje oscuro, apareció sonriente frente a la prensa antes de partir con su esposa y otra pareja, en un gran carro con ventanas oscuras.

Los cuatro amigos fueron a comer a Scalinatella Ristorante, un establecimietno italiano de la zona noreste, donde la estrella del pop Madonna suele ir con frecuencia, según Diego Argudo, uno de los trabajadores del lugar.

“Lo vi esta mañana en la televisión y cuando llegó lo reconocí inmediatamente. Se instalaron en una esquina. Él dio la espalda al resto del espacio”, comentó Silvia Grottola, de 48 años de edad, canadiense interrogada por la AFP a su salida del comercio.

“Parecía de buen humor. Su esposa, bella, parecía divertida. La sonrisa en su rostro me llenó de alegría. Cuando llegaron, una pareja los reconoció y se levantaron de sus asientos para saludarlos y desearles buena suerte”, agregó.

Luego de la entrada, en la que dominó el jamón serrano, el melón y antipasto, DSK comió pasta pappardelle con trufas negras, que cuesta 100 dólares. “No es el plato más costoso, pues la pasta con trufas  blancas cuestan 180 dólares”, precisó el propietario del restaurante, quien no quiso dar su nombre.

En la mesa se sirvió vino tinto Brunello Di Montalcino (116 dólares) bajo la mirada de varios guardaespaldas, quienes se encontraban aldededor de la mesa, de pie. El antiguo jefe del FMI, terminó su cena con un cheesecake y un café como postre. La cuenta sumó los 600 dólares, de acuerdo con el dueño del restaurante.

“Mi hija le tomó fotos. Cuando vio el flash, quiso saber de dónde venía”, contó Silvia Grottola.

Las otras parejas que se encontraban en el sitio y no reconocieron a Strauss-Kahn, trataron de entender por qué había una veintena de periodistas frente al restaurante.

Antes de abandonar el lugar y ante los gritos de “Dominique, Dominique” de los fotógrafos, DSK ralentizó su paso para mostrarse disponible.

Fuente: Canoe