domingo, 3 de julio de 2011

Enfermedad de Chávez coincide con una economía que sigue deteriorada

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El Mundo
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El Presidente de Venezuela está enfermo y la economía de su país, también. Pese al incremento de los precios del petróleo, pese a que el desarrollo estaba «blindado» ante la crisis financiera internacional y pese a que la promesa de la «transición al socialismo» es llegar a la anhelada recuperación productiva, el cuadro económico no tiene señales de mejoría, al menos no sostenible.

La producción agrícola en merma, la lejana soberanía alimentaria, el déficit de viviendas que se ha acumulado por años, la inflación galopante, los anaqueles de supermercados desabastecidos y sin poder dejar de mencionar la crisis eléctrica, que hace que poblaciones venezolanas permanezcan sin luz durante horas, son algunos de los síntomas del cuadro para nada alentador de una economía dependiente úinicamente del «oro negro».

La información completa la tiene El Universal:


El secretismo sobre la salud del Presidente de la República, que imperó durante varias semanas, se diluyó. El pasado jueves el propio Hugo Chávez confirmó que le extrajeron un tumor cancerígeno. 

La enfermedad del Jefe de Estado coincide con un cuadro económico nacional también adverso. Nada más anunciar su parte médico, Chávez se apresuró en aclarar que sigue al tanto de la realidad del país. 

«Me he mantenido y me mantengo informado y al mando de las acciones del Gobierno bolivariano», leyó el mandatario. Los miembros del Ejecutivo emiten mensajes similares pero, sobre todo, insisten en la marcha de los proyectos. 

«Desde acá, debemos asegurarle a ese líder, al comandante Hugo Chávez, el avance sostenido de cada una de las políticas», dijo el viernes Juan Carlos Loyo, ministro de Agricultura y Tierras (MAT), en un evento relacionado con la misión Agro Venezuela. 

El necesario incremento de la producción agrícola es sólo uno de los temas cruciales que deberán conducir las autoridades con un jefe de Gobierno convaleciente y en La Habana. La crisis eléctrica, la misión vivienda, el acelerado ritmo de endeudamiento de la República, la alta inflación y el desabastecimiento de rubros esenciales para la población completan el panorama que ahora el Presidente de la República deberá manejar a distancia. 

«El Presidente es un concentrador de poder relevante tanto en decisiones políticas, como económicas», apunta Luis Vicente León, director de Datanálisis. 

Desde que arribó al poder en 1999, Chávez configuró un esquema donde buena parte de las medidas económicas, tanto las de orden macro como las operativas, dependen de él. 

«Mañana debe llegarme una solicitud o documento que le pedí a Elías (Jaua) de nuevos recursos para transferirle directo al pueblo y consejos comunales por vía de las gobernaciones», anunció Chávez en un contacto telefónico transmitido el viernes. Además afirmó que continuaba «dando indicaciones» y que viajarían a Cuba tres ministros del área económica. 

Esa dependencia del mandatario para la toma de decisiones se transformó en trabas burocráticas que, más bien, han frenado los planes económicos. Incluso, proyectos importantes como el de la construcción de viviendas han sufrido demoras. 

Desde el lanzamiento de la Misión Vivienda, a comienzos de mayo, se había planificado el aporte de recursos que daría la banca privada a través de la reducción del encaje legal. Sin embargo, esa contribución no se ha ejecutado y sólo fue el 1 de julio cuando se publicó en Gaceta Oficial la decisión. 

Ese no es el único ejemplo. El año pasado el Ejecutivo lanzó el plan «Mi casa bien equipada», pero en mayo de este año Chávez celebró un acto para «relanzar» el programa. 

Para el director de Datanálisis es pronto para saber si el modelo, impulsado por el mandatario nacional, se detendrá. Considera, más bien, que las decisiones macro seguirán recayendo en la figura del Presidente y que algunos funcionarios estarán a cargo de la parte operativa. «En lo económico van a tratar que los cambios se noten lo menos posible». 

Para lograrlo o, incluso, generar percepción de crecimiento, León pronostica una mayor inyección del gasto público y un posible aumento en la asignación de divisas para las importaciones, así como el desarrollo de la Misión Vivienda. 

«Van a evitar a toda costa que se noten variables significativas en los temas cotidianos de la población como la inflación o el abastecimiento».