viernes, 29 de julio de 2011

El accidente del vuelo Río-París se debió a un error de pilotaje

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El Mundo
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La oficina de Investigaciones y Análisis francesa entregó hoy el tercer informe sobre el accidente del vuelo AF 447 de Air France que cubría la ruta Río de Janeiro – París, y que cayó en el Océano Atlántico dejando saldo de 228 muertes. El documento demuestra la responsabilidad del equipo de pilotos.

Informa así El País


La Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (la BEA según sus siglas en francés) tenía previsto entregar hoy la tercera parte del informe sobre el accidente del vuelo de Air France AF 447 que la noche del 31 de mayo al 1 de junio de 2009 cayó al Atlántico con 228 personas a bordo cuando cubría el trayecto Río-París. Los últimos datos confirman la teoría de un error de pilotaje, según adelanta hoy el diario Le Figaro. La titular francesa de Medio Ambiente y Transporte, Nathalie Kosciusko-Morizet recuerda por su parte que el papel del BEA, organismo oficial encargado de la investigación técnica y dependiente de su ministerio, se limita a relatar los hechos sin atribuir responsabilidades

El relato de la tragedia que se desprende del informe es el siguiente: a las 02.01 de la madrugada, el comandante del avión, de 58 años, abandona la cabina para descansar. Queda en funciones el segundo copiloto, de 32 años, el menos experimentado, con 2.936 horas de vuelo. El primer copiloto, de 37 años y con una experiencia de 6.547 horas, se encarga por su parte de vigilar posibles averías y de transmitir las informaciones relevantes a su compañero. Hacia las 02.10, las sondas Pitot, que miden la velocidad del aparato se hielan por el frío y dejan de funcionar. A continuación se desconecta el piloto automático, por lo que asume el mando el segundo copiloto.

Éste levanta el morro del avión hasta alcanzar los 37.500 pies. Al llegar a esa altura, el peligro de la perdida de sustentación del avión y por lo tanto de caída, es muy importante. Las sondas vuelven a funcionar, por lo que, según el diario, hubiera bastado con mantener de forma manual la trayectoria y la altitud del aparato. Sin embargo el tripulante sigue tirando de la palanca para levantar el morro del avión hasta salirse de su trayectoria y emprender su caída, que durará más de tres minutos y medio. El primer copiloto activa la alarma y avisa al comandante, pero no parece darse cuenta de la maniobra de su compañero.

Según se desprende de la conversación entre los tres pilotos una vez vuelve el comandante en cabina, estos no eran conscientes de que el avión se encontraba en caída libre. Los copilotos hablaron de problemas técnicos y de que no entendían lo que estaba ocurriendo, por lo que el comandante no pudo hacer nada para modificar la situación. Apenas unos segundos antes del impacto, el primer copiloto tomó los mandos, pero era ya demasiado tarde. Según el diario, los pilotos no habrían seguido la formación necesaria para hacer frente a una pérdida de informaciones de velocidad como esta.

La secuencia de los hechos se ha reconstruido gracias a la milagrosa recuperación el pasado mes de abril de las cajas negras, rescatas a más de 4.000 metros de profundidad casi dos años después del accidente. Con todo la BEA asegura que lo que aporta es una simple secuencia de los hechos y que todavía queda mucho trabajo para atribuir responsabilidades. Algo que ha recordado esta mañana la ministra de Medio Ambiente y de Transporte, Nathalie Kosciusku-Morizet, en las ondas de la radio RTL: «La BEA esclarece hechos, y sobre la base de estos hechos realiza recomendaciones (….) La responsabilidad de unos y otros es el papel de la Justicia», declaró.