miércoles, 3 de agosto de 2011

Egipto: Mubarak se declara inocente de todos los cargos que se le imputan

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El Mundo
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Hosni Mubarak se declaró inocente, al igual que sus hijos, por los cargos de corrupción y represión contra manifestantes egipcios.

El expresidente llegó al tribunal en una camilla, producto de su mal estado de salud.

Reporta AFP:


El ex presidente egipcio Hosni Mubarak y sus hijos Alaa y Gamal, acusados de estar implicados en la muerte de manifestantes y de corrupción, se declararon inocentes ante el tribunal penal de El Cairo que comenzó a juzgarlos el miércoles, en un juicio que fue aplazado hasta el 15 de agosto.

“Niego completamente esas acusaciones”, declaró Mubarak, que comparece ante el tribunal acostado en una camilla, antes de que sus hijos tomaran la palabra para rechazar igualmente los cargos que se les imputan.

Asimismo, después de la audiencia de cuatro horas, el juicio fue aplazado hasta el 15 de agosto, anunció el miércoles el presidente del tribunal Ahmed Rafaat, que ordenó que el ex presidente egipcio permanezca en un hospital cerca de El Cairo hasta la próxima audiencia.

En cambio, el juicio del ex ministro del Interior y de seis jerarcas policiales se reanudará el jueves.

Previamente, la fiscalía había acusado a Mubarak de haberse puesto de acuerdo con el ex ministro del Interior, Habib el Adli, también sentado en el banquillo de los acusados, para matar “premeditadamente” a los manifestantes que en enero y febrero protestaron contra el régimen en El Cairo y en varias provincias egipcias.

Por otra parte, el fiscal acusó de corrupción a Alaa y Gamal Mubarak.

En el momento de tomar la palabra para negar las acusaciones, los hijos de Mubarak tenían un libro en la mano, probablemente un ejemplar de El Corán.

Mubarak deberá residir en el Centro Médico Internacional, cerca de El Cairo, decidió el presidente del tribunal, que accedió al pedido de la defensa para que un cancerólogo atienda al ex presidente “cada vez que lo necesite”.

El ex mandatario, de 83 años, apareció en público por primera vez desde que dimitió el 11 de febrero, tras haber permanecido tres décadas en el poder. Estaba tumbado en una camilla, en un recinto cercado por barrotes.

Pálido, vestido de blanco, Mubarak habló con sus hijos, que se mostraban tranquilos e iban vestidos también de blanco, con el atuendo reglamentario de los acusados en espera de sentencia.

Los diez acusados comparecen por cargos de desvío de dinero público y por el asesinato de unos 850 manifestantes durante las protestas de enero y febrero.

Otro acusado, el empresario Husein Salem, cercano a los Mubarak, es juzgado en ausencia. Desde junio se encuentra en prisión preventiva en España, por sospechas de blanqueo de dinero, fraude, soborno, estafa y corrupción.

Si Mubarak es declarado culpable de los cargos de asesinato de manifestantes, sería pasible de la pena de muerte.

Su abogado, Farid al Dib, podría argüir que su cliente está demasiado enfermo para ser juzgado y que no autorizó la represión.

Al Dib aseguró que Mubarak sufría cáncer y, la semana pasada, que estaba en coma, lo que el hospital desmintió. Uno de sus médicos aseguró a la AFP que el ex mandatario se halla en un estado relativamente estable, pero que se encuentra débil, puesto que se niega a alimentarse, y deprimido.

El presidente del tribunal penal de El Cairo, Ahmed Refaat, pidió “un silencio total” durante la audiencia y amenazó con expulsar de la sala a quienes desacataran sus instrucciones.

El miércoles por la mañana, Mubarak partió en ambulancia del hospital de Sharm el Sheij, donde cumplía su prisión preventiva desde abril a causa de problemas cardíacos. Abandonó esa estación balnearia a orillas del Mar Rojo en avión y aterrizó por la mañana en el aeropuerto militar de Almaza, en la capital.

El proceso fue difundido en directo por la televisión pública. Ante el tribunal, cientos de personas, entre ellas familias de víctimas, siguieron con atención y en silencio el proceso gracias a una pantalla gigante.

La audiencia se desarrolló en medio de una fuerte protección policial y militar en la escuela de la policía, en las afueras de El Cairo, por razones de seguridad.

Más de mil policías y soldados fueron desplegados alrededor del recinto.

Un periodista de la AFP constató que se colocaron alambres de púa frente a la academia de policía. Antes de la llegada de los acusados, varias decenas de partidarios del ex hombre fuerte de Egipto y militantes opositores se enfrentaron a pedradas, obligando a la policía a intervenir para separarlos.

Con anterioridad, partidarios de Mubarak se manifestaron en su favor. Hubo enfrentamientos esporádicos entre pro y anti Mubarak, que se enfrentaron a pedradas, con saldo de varios heridos pese a la fuerte presencia de la policía y el ejército.

“Hablan de revolución y de libertad, pero no son más que una banda de gamberros”. “¡Oh juez, no hay que tener miedo más que de Alá!”, gritaban los partidarios de Mubarak, que llevaban fotos del ex presidente.

En Sharm el Sheij, un corresponsal de la AFP vio a manifestantes pidiendo la ejecución del ex presidente cuando éste salía del hospital.