sábado, 6 de agosto de 2011

Recibimos órdenes de cometer un genocidio en Daraa, confiesa desertor de las tropas sirias

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El Mundo
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Hace dos días el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió una resolución condenando los ataques de las fuerzas militares sirias contra los opositores al gobierno. Una resolución más diplomática que realista, porque en el escenario de los hechos, el drama es más crudo de lo que uno supone.

Testimonio: infobae.com  

«Yo y otros oficiales (del Ejército) recibimos órdenes de nuestros comandantes de llevar a cabo operaciones de genocidio en Daraa y se nos dijo que no reparásemos en las vidas de mujeres y niños». Éste es el testimonio de un ex oficial de la unidad de élite, Ahmed Jalef, que terminó por renunciar a su puesto.      

En una entrevista publicada en el diario árabe Ashareq Al Awsat, admitió que tras negarse a cumplir con las órdenes de genocidio, sus superiores decidieron matarlo. No aceptar el mandato «fue razón suficiente para que emitiera una orden que liquidarme», indicó el ex militar.      

Jalef tuvo que huir del país para salvar la vida. El diario se cuida de ofrecer más datos sobre el ex soldado para no ponerle en peligro. Según ha calculado, unos 4.500 miembros del Ejército han desertado tan sólo en la capital.    

Desde que comenzaran las manifestaciones el pasado 15 de marzo, más de 2 mil personas han muerto en Siria, entre ellas 350 pertenecientes a las Fuerzas Armadas. Las manifestaciones comenzaron pidiendo reformas, pero ahora se exige la renuncia del presidente Bashar Al Assad por la represión que ejerce sin miramientos en las principales ciudades del país.      

El pasado viernes, por ejemplo, murieron al menos 24 civiles en las protestas recorrieron este viernes las principales ciudades de Siria. Desde el pasado domingo en otra ciudad llamada Hama el Ejército ha asesinado ya a más de 300 personas.      

Se estima además que 11 mil sirios han huido del país, mientras que otros 12 mil han sido arrestados. También se teme por el paradero de unos 3 mil sirios, de los que se desconoce su paradero.      

Resulta difícil verificar esta información ya que las autoridades sirias no permite la entrada al territorio ni a organismos de derechos humanos ni a la prensa extranjera.              

Fuente: AFP