domingo, 7 de agosto de 2011

La faz escondida de Dilma Rousseff: su mal humor y agrio trato

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El Mundo
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Ojeando la prensa brasileña, hemos encontrado un artículo del O Globo, que relata una faz poco conocida de la presidenta Dilma Vana Rousseff, su mal humor y agrio trato a ministros, asesores y aliados políticos.

La situación es tan difícil que los principales operadores políticos no ocultan su preocupación. Temen que Dilma, que de por si tiene un estilo agresivo que no puede controlar completamente, cree una red de enemigos en su gobierno. Incluso su secretario privado, Anderson Dornelles resiente la rudeza de Dilma.  

“Anderson ha presentado su renuncia varias veces. Cuando hace esto la presidente le dice que se tome una semana de descanso. Esto era así antes y sigue siendo lo mismo”, confesó un asesor del Ministro en Palacio.  

Cada día, asistentes y aliados tienden a presentar episodios desagradables que involucran a la Presidenta. Un día, Dilma dejó a su Ministro jefe de Seguridad Institucional, el general José Elito Carvalho Siqueira en situación embarazosa y perplejo por su intención de entrar con ella en el ascensor del palacio de gobierno.  

A pesar de la relación reciente que tiene la presidente con el Ministro de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti, este no ha escapado de ser severamente reprendido tras la crisis que ocurrió a partir de una cierta limpieza efectuada en el ministerio de Trasportes. En un tono severo, Dilma le prohibió a Salvatti dar entrevistas sobre este tema, sin ocultar su molestia por algunos comentarios del ministro.  

Muy exigente la presidenta, detesta repetir órdenes y no esconde su enojo. Este humor es bien conocido por sus más próximos colaboradores. Hace dos semanas en una reunión celebrada en Arapiraca, en Alagoas, con los gobernadores del Nord-este de país, quedaron sorprendidos con la animosidad de la presidenta, a raíz del nombramiento del jefe de ceremonia, ya que ella quería que fuese nombrado el alcalde de la ciudad, Luciano Barbosa. Como ella recibió el papel en donde no estaba anotado el nombre del alcalde, ella lo rompió delante de todos los presentes.  

Este comportamiento de la presidenta ha molestado a los ministros. Según amigos del titular de Justicia, José Eduardo Cardozo, este ha confiado que está preocupado por la dura carga de Dilma, pero no dio detalles    

Durante la preparación del personal del programa Brasil, Dilma estaba enojada por la filtración de información que no se controló. En otro momento, le correspondió al Ministro de Hacienda, Guido Mantega recibir su reprimenda, al no haber aceptado ciertas propuestas del Ministerio de Fomento. Fue exhaustiva y directa:  

          –   La decisión es mía, Guido!  

El ministro, sin embargo, parece estar ya familiarizado con las broncas de Dilma, que no son para asustar. Sin embargo, hay asesores que temen despachar con la Presidenta debido a su temperamento.  

“Una cosa es este tipo de comportamientos cuando no todo va bien y la popularidad no es alta. Pero las heridas quedan. Cuando estaba Lula, el también sabía regañar, pero nunca humillar a nadie”, dijo uno de los ministros regañados.  

Un senador del Partido de los Trabajadores, por ejemplo, confesó que ha escuchado las quejas de varios ministros, los más poderosos y los menos importantes. Y el senador no dudó en declarar: “Lo último que desearía es ser Ministro de la Presidenta”  

La Presidenta no se preocupa de esconder su ánimo cuando está enojada o incómoda por algo.  

A la primera señal, los ojos brillantes, el interlocutor sabe que se avecina una reprimenda. Pero cuando ella le pregunta: ¿Qué fue lo que te he dicho? ¿Qué es lo que no has entendido, hijo mío?, el interlocutor sabe que está delante de perdigones.  

Fuente: oglobo.globo.com/pais

La traducción es nuestra