martes, 9 de agosto de 2011

Se divorció del presidente Alvaro Colom, para presentarse como candidata presidencial, pero la Corte le negó tal candidatura

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El Mundo
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Sandra Torres, era hasta hace poco la primera dama de Guatemala. Se divorció del presidente Álvaro Colom, para postularse a la presidencia el próximo 11 de septiembre y así reemplazar a su exesposo.  

Un proyecto muy loable porque, según ella, más que a su esposo amaba a Guatemala y quería casarse con ella.

Pero algo falló. Mejor dicho hubo un fallo unánime de la Corte de Constitucionalidad que le prohibió postularse como candidata, porque la Constitución prohíbe la reelección y también que los familiares directos del presidente sean candidatos a sucederlo.    

Pero, acaso ella no es ahora una simple ex… una madre soltera con 4 hijos  

Al parecer ni la Corte, ni numerosos políticos y empresarios que han expresado su malestar, creen en la aparente candidez de la ex primera dama.  

La noticia: 7medios.com 

La ex primera dama de Guatemala, Sandra Torres, se divorció del presidente Álvaro Colom para sucederlo y “casarse con el pueblo”, según sus palabras, pero la justicia la dejó sin una cosa y sin la otra, ya que tras aceptar la disolución del vínculo le negó la candidatura.  

Un fallo inapelable de la Corte de Constitucionalidad rechazó la noche del lunes por unanimidad de sus siete magistrados la inscripción, al argumentar que su postulación violentaba la Carta Magna, y de paso dejó sin candidato al oficialismo en los comicios del 11 de septiembre, algo inédito en esta nación.  

La Constitución guatemalteca prohíbe la reelección presidencial y también que los familiares directos del jefe de Estado en ejercicio sean candidatos a la sucesión.  

Polémica en cada acto, Torres supo concitar a su alrededor la adhesión de vastos sectores humildes, en especial mujeres indígenas, y el rechazo -a veces temor- de grupos de las clases medias y altas urbanas, que la acusaron de exacerbar los odios sociales.  

De 55 años y considerada una mujer de carácter fuerte, la ex primera dama había asegurado en abril que se divorciaba del presidente Álvaro Colom porque sentía un “amor ilimitado por Guatemala”, y que lo hacía ante la petición de más de un millón de pobres pese a que seguía sintiendo un “amor grande y sólido” por su esposo.  

“No soy ni la primera ni la última mujer que se divorcia en este país, pero sí la primera que se divorcia por Guatemala”, afirmó Torres, una licenciada en Ciencias de la Comunicación con maestría en políticas públicas.  

Cuarta de cinco hermanos y con parte de su infancia transcurrida en Belice -gracias a lo que habla inglés con fluidez-, Torres manejó los planes de ayuda social durante la gestión de su esposo, algo clave en la carrera electoral en un país con la mitad de la población en la pobreza y un millón de niños desnutridos.  

Socios políticos desde hacía años, Torres y Colom crearon la Unidad Nación por la Esperanza (UNE) poco después de las elecciones de 1999, ganadas por Alfonso Portillo y en las que Colom fue uno de los candidatos derrotados.  

La pareja se casó el 20 de febrero de 2003, meses antes de que arrancara otra contienda electoral, en la que Colom y su propuesta socialdemócrata (la UNE está afiliada a la Internacional Socialista) volvió a perder, esta vez contra Oscar Berger.  

Aquel matrimonio también provocó críticas debido a que se hizo primero por lo civil y luego a través de una ceremonia maya. Colom es sacerdote en la religión de esa etnia amerindia, un privilegio que pocos mestizos o blancos pueden alcanzar.  

La pareja no tuvo hijos, pero Torres tiene cuatro de un matrimonio anterior y Colom tres, de dos esposas anteriores.  

La revancha política de Colom y Torres llegó en 2007 al ganar las presidenciales y obtener la mayoría de escaños en el Congreso, aunque poco después comenzaron las divisiones en el oficialismo que perdió el control de la cámara.  

El divorcio de la pareja presidencial, al igual que su matrimonio ocho años antes, generó una gran polémica en Guatemala, con duras críticas por parte de diversos sectores de la sociedad, que calificaron el hecho de inmoral.  

En su alegato ante los magistrados que le vedaban la candidatura, Torres optó por una línea argumental diferente. “Sólo soy una madre soltera con cuatro hijos”.  

La cúpula empresarial siempre ha reprochado a Torres su influencia en la toma de decisiones y su militancia en una organización guerrillera -algo que Torres ahora niega- que integró la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca durante la guerra civil de 36 años que dejó 200.000 muertos.  

La pareja consideró el divorcio como un “sacrificio” por el pueblo, pero políticos opositores y empresarios afirmaron que estaba motivado por la ambición de la ahora ex primera dama, a quien señalan como el poder real en el actual gobierno.  

La semana pasada Colom, en entrevista exclusiva con la AFP, reconoció que la vida sin su pareja era algo “muy duro”.  

“La verdad es que ya está hecho y esperaría que eso, con el tiempo, se pueda arreglar”, sostuvo el mandatario.