domingo, 4 de septiembre de 2011

Los concursos que más divirtieron a los peruanos en la televisión

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El Mundo
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Una pequeña revista a los programas de concursos que más han emocionado y divertido al publico peruano a través de la televisión.

El Comercio:


Si esta semana te agradaron las novedades de “Canta si puedes” (la nueva propuesta de “Habacilar”) y, además, disfrutas la agilidad de los formatos extranjeros “Combate” y “El último pasajero”, esta nota te interesará. A propósito de la nueva propuesta televisiva que estrenó promisoriamente el miércoles América TV, hagamos un repaso de los programas concurso que nos han emocionado y divertido en la historia de la pantalla chica peruana.  

1. Trampolín a la fama (Augusto Ferrando): Titán televisivo. De la mano del ‘Negro’, empezó como un segmento en 1967 y acabó como un imperio en el 96, con el deterioro de la salud de Don Augusto. Los juegos, premiando con sencillo “al que le traiga…” la cosa más bizarra o al que hiciese la mejor imitación o chiste, estaban a la orden del día. Además de entretener, fue semillero de grandes figuras. Un comercial…y regreso.  

2. Haga negocio con Kiko (Kiko Ledgard): El más grande precedente de “Trampolín…”. A fines de los 60, Ledgard marcaba el inicio de una época con modelos y concursos en vivo, con preguntas-respuestas agilísimas y las locuras propias (el mejor capital del hombre de las medias de distintos colores). Cayó de un segundo piso haciendo sus locuras en el hotel Country en 1981, pero nunca se recuperó. Aquel día se acabó un mito de la pantalla chica.  

3. Lo que vale el saber (Pablo de Madalengoitia): Programa concurso mnemotécnico (1977) en el que el culto y protocolar presentador interrogaba sobre temas de historia y cultura a estudiantes que pugnaban por ganar los 10 millones. Aunque el espacio no fue ninguna novedad (ya existía en radio) y pese a su insipiencia escenográfica, era lo más visto a las 8:00 p.m. por América TV. Otros tiempos…  

4. Diga lo que vale (Johnny López): Era un formato importado de los Estados Unidos conducido por el músico y locutor radial Johnny López en 1982, dirigido a la familia y basado en un entretenimiento de lo más sano: adivinar el precio de determinados productos. Entre otros premios, regalaba el Oddisey, la videoconsola que precedió al Atari.  

5. Triki trak (‘Rulito’ Pinasco y Sonia Oquendo): Los padres de Brunito Pinasco le sacaban jugo a su química en los 80 y 90 haciendo concursar a muchachos de distintos distritos de Lima. Podían premiarte por ‘mover la colita’ con el conductor o por querer ser un ‘New kid on the block’ peruano. Divertido para algunos, insoportable para otros.  

6. Fantástico (Rocky Belmonte): En este inefable pero sintonizado espacio del 89, Rocky Belmonte conducía junto a Franco Scabia y Katia Crovetti. Lo más llamativo era ese concurso del potro salvaje, donde los osados que se atrevían a montarlo no duraban más de dos segundos. Coinciden varios televidentes que el espacio empezó a desnaturalizarse con el ingreso de una decena de conductores, aunque nadie puede olvidar los 400 ternos Miami Vice de Rocky.  

7. Campaneando (Gianmarco): En la segunda mitad de los noventa, el querido ‘pelao’ nos refrescó las tardes poniendo a escolares a adivinar canciones, eso sí, tocando una campana rápidamente para pedir el micrófono. Además de los famosos invitados de su programa, el carisma de Zignago lo era casi todo, además de las intervenciones del pequeño Brunito Pinasco que ya hacía sus pininos en TV.  

8. De dos a cuatro (Raúl y Elena Romero): Y aquí, entre el 93 y el 97, empezó la fórmula ‘chacota’ del eterno adolescente Romero acompañándose de su hermana, Elena. Con concursos como el “Canta y gana”, el ‘feo’ logró alcanzar niveles altísimos de audiencia y hacerse un lugar en el espacio televisivo. El paso previo para el éxito de “R con erre” y “Habacilar”.  

9. ¿Quién quiere ser millonario? (Guido Lombardi): Otro importado que, si bien duró poco en nuestra TV (2001-2002), dejó huella. Con la seriedad y la voz grave de Lombardi, se hallaba un perfecto espacio dramático para contestar a las rebuscadas preguntas por el millón de dólares. ¿Quién no lo vio?  

10. El último pasajero (Adolfo Aguilar): Con éxito en distintos países de Latinoamérica, este formato vino a quedarse en nuestro país. Lo divertido aquí es a que para que los participantes puedan llegar a obtener su ansiado viaje de promoción, tienen que raparse la cabeza, depilarse las piernas o ingerir batidos de una variedad impensable de alimentos. Hasta el momento funciona.      

DANIEL MEZA
Redacción online