lunes, 5 de septiembre de 2011

Un hombre y una mujer enfrentan sentencia de hasta 30 años por falsas informaciones divulgadas por Twitter

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El Mundo
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Piense antes de tuitear.

Un exprofesora y comentarista de radio y un tutor de matemáticas fueron enviados a prisión en el sur de México, y a enfrentar sentencias de hasta 30 años por terrorismo y sabotaje, en lo que podría convertirse en las acusaciones más serias realizadas algunas vez en contra de una persona por usar sus cuentas de Twitter.

Los fiscales dijeron que los defendidos ayudaron a generar caos, choques entre vehículos y la urgencia de padres que corrieron a buscar a sus hijos a Veracruz, para salvarlos de reportes falsos de que un hombre armado estaba atacando a varios colegios.

Gerardo Buganza, secretario del interior del estado, comparó el pánico causado con la transmisión de “La Guerra de los Mundos”, que Orson Welles realizó en 1938. Pero dijo que el miedo generado por el cuento de una invasión marciana en New Jersey, fue poca, en comparación con lo que pasó en México.

“Aquí, hubo 26 accidentes de tránsito. La gente dejó sus carros en el medio de las calles para correr y recoger a sus hijos, porque pensaron que la tragedia estaba ocurriendo en realidad”, dijo Bungaza a los medios locales.

El pánico fue tal que los números de emergencia colapsaron.

Cabe recordar que Veracruz, la ciudad más grande del estado, se encontraba ya afectada por la guerra entre los traficantes de drogas.

Pero el 25 de agosto, los nervios se exacerbaron cuando los vecinos vieron a varios convoys de marines circulando en las calles, haciendo pensar a algunos que la confrontación con las bandas era inminente.

Fue entonces cuando Gilberto Martínez Vera, quien trabaja como tutor en varias escuelas privadas, comenzó a hacer reportes sobre un supuesto hombre armado que se estaba llevando a los niños del colegio.

“Mi cuñada me llamó molesta. Acaban de secuestrar a cinco niños del colegio”, Martínez tuiteó.

Y ese día tales secuestros no ocurrieron. La abogada defensora, Claribel Guevara, dijo que los rumores ya habían comenzado y que Martínez estaba contando lo que otros le dijeron. Aseguró que él nunca pretendió tener la información de primera mano.

Pero en un mensaje siguiente, indicó “No sé a qué hora ocurrió, pero es verdad”. También había dicho tres días antes “que ellos batallaron con seis niños entre 13 y 15 años de edad en el vecindario de Hidalgo”. Hubo un ataque similar, de hecho, pero no involucró  a adolescentes.

Los juristas dijeron que los rumores también fueron iniciados por María de Jesús Bravo Pagola, quien trabajaba como maestra y comentarista de radio, quien aseguró que solo estaba relacionando los mensajes de sus propios seguidores en Twitter.

Mejor conocida en la radio y en las redes sociales como “Maruchi”, su sitio de Facebook ahora muestra el logo de Twitter, vendado frente a la justicia, con el eslogan “Yo también soy una TwitTerrorista”.

Actualmente están circulando solicitudes en línea que piden su liberación y el caso ha sido tomado por grupos de defensa de los derechos humanos que califican los cargos como exagerados. Amnistía Internacional dice que los oficiales están violando la libertad de expresión y argumenta que el miedo que los mexicanos sintieron es consecuencia de la guerra de drogas, en la cual más de 35.000 personas han sido asesinadas en solo cinco años.

Los abogados defensores informaron que a sus clientes los han mantenido incomunicados.

Vale destacar que Paul Chambers, usuario de Twitter, fue multado con 385 libras y debió cancelar otras 2.000 libras en costos de abogados, por tuitear que si el aeropuerto de Robin Hood, en Inglaterra, no reabría sus puertas a tiempo para su vuelo, “lo volaría”.

Las autoridades venezolanas acusaron a dos personas el año pasado por divulgar falsa información sobre el sistema financiero del país suramericano, a través de Twitter. Podrían permanecer en la cárcel 11 años si son sentenciados.

En 2009, una mujer de China fue sentenciada a un año de trabajo en el campo, luego de poner un mensaje sarcástico sobre el pabellón de Japón en la Expo Shanghai.

Fuente: The Huffington Post