jueves, 8 de septiembre de 2011

2.976 banderas rinden homenaje a las víctimas del 11-S en el Battery Park

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El Mundo
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John Michelotti fue el encargado de organizar el homenaje «Una vida-Una Bandera» que se podrá observar cerca de la «zona cero» . Son en total 2.976 banderas que llevan los nombres de las víctimas del 11 de septiembre de 2001, incluyendo a las personas que se encontraban en los dos aviones que chocaron contra las Torres Gemelas.

La información la tiene La Razón:


 «La ceremonia del domingo es solo para familiares. Este lugar es para que cualquier persona pueda venir a reflexionar y compartir sus historias», sobre lo ocurrido, dijo hoy a Efe John Michelotti, quien organizó el homenaje «Una vida-una bandera» a los que perdieron la vida el 11 de septiembre de 2001.

El domingo, cuando se cumplen 10 años de los atentados perpetrados por la red terrorista Al Qaeda, habrá, como cada año, una ceremonia en la «zona cero» con los familiares de las víctimas y a la que este año no fueron invitados policías y bomberos que participaron en las tareas de rescate.

Esa ceremonia no es abierta el público y Michelotti se planteó su proyecto como una alternativa en la que todos pueden participar y que también rinde tributo a los neoyorquinos que fueron testigos de los atentados.

En cada una de las banderas de EE.UU. se grabaron los 2.976 nombres de las víctimas, incluidas los que viajaban en los dos aviones que chocaron contra las Torres Gemelas, los que murieron en el World Trade Center y en el Pentágono de EE.UU en Washington.

Las banderas, colocadas alrededor de la esfera del World Trade Center que resultó dañada el día de los atentados, están dispersas por el parque junto a las insignias de los países de donde procedían las víctimas y de noche estarán iluminadas.

La iniciativa ha llamado la atención de cientos de neoyorquinos y turistas que desde primera hora se acercaron al lugar, desde donde se puede ver a lo lejos la emblemática Estatua de la Libertad.

El público no perdía la oportunidad para tomarse fotos o filmar la escena del simbólico homenaje, que se realiza por primera vez y que forma parte de los innumerables eventos que esta semana se llevan a cabo en la Gran Manzana neoyorquina.

Michelotti ha contado con un ejército de voluntarios pero, literalmente también de cada una de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas de EEUU ya que cien soldados se encargaron de colocar las banderas en el parque, ubicado en el Bajo Manhattan.

Las banderas, de 91,5 centímetros por 152,5 centímetros, permanecerán en Battery Park hasta el próximo lunes y están los suficientemente bajas para que la gente pueda leer los nombres.

Para Michelotti este aniversario «será un poco más especial» porque será el primero sin Osama bin Laden, autor intelectual de los atentados que en una operación militar estadounidense en Pakistán el pasado 1 de mayo.

«Eso es algo que yo deseaba hacer desde 2002 y lo hice», afirmó sobre este homenaje Michelotti, quien reside en Connecticut y diseñó las banderas que fueron confeccionadas por diversas fabricantes en EEUU.

«Todo lo que está aquí fue donado», dijo al destacar el apoyo que ha tenido para su iniciativa, y aseguró que también ha contado con la aprobación de familiares de las víctimas. El francés Olivie Nicolle se unió a la iniciativa en 2002, tan pronto supo del interés de Michelotti de llevar a cabo el proyecto, a través de un amigo en común.

«Muchos no entienden que un francés sea parte de esto, pero cuando tenía 18 años vine a la Universidad de Columbia a estudiar inglés y me enamoré de la ciudad», dijo Nicolle, responsable de haber diseñado la página web para «One Life – One Flag».

«Cuando ocurrieron los atentados me quedé en shock, trataba de llamar a varios amigos pero las líneas estaban muertas», recordó Nicaole, quien destacó que visita esta ciudad todos los años. El mexicano José Mejía estaba hoy entre los cientos de personas que acudieron a Battery Park.

«Me gusta la idea, se renueva el espíritu. Me da mucha tristeza por los que murieron», dijo Mejía, cuya voz se quebrantó al recordar lo ocurrido hace diez años en Nueva York, donde ya había establecido su residencia.

Mejia aseguró que «no hay que haber perdido un familiar o amigo» para sentir el dolor por la tragedia que cambió la historia de EEUU.