lunes, 12 de septiembre de 2011

Un pastor espera el fin del mundo junto a 60 personas en La Habana

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

El líder evangélico lleva ya 22 días encerrado en un templo en el que hay menores de edad y cuatro mujeres en período de gestación que necesitarían cuidados médicos.

Informa así ABC

Un supuesto pastor evangélico lleva 22 días encerrado junto a más de 60 personas —entre ellas varias embarazadas y menores de edad– dentro de un templo evangélico en La Habana, situación que ha despertado una gran preocupación en el Gobierno de la isla, que ha ordenado el envío de asistencia sanitaria.

El grupo habría sido convocado a un «retiro a puertas cerradas» por Braulio Herrera Tito, quien fue pastor evangélico hasta mayo de 2010, cuando fue destituido por la Iglesia Evangélica, informa este lunes el diario oficial «Granma».

Los supuestos fieles se encuentran reunidos «por su propia voluntad» en el templo de la Iglesia Evangélica Pentecostal, ubicado en el centro de La Habana, desde el pasado 21 de agosto, situación que el Gobierno considera «inusual» debido al prolongado encierro.

Los familiares han expresado su preocupación debido a que en el lugar hay 19 menores de edad y cuatro mujeres en período de gestación que no estarían bajo cuidados médicos, lo que ha obligado a las autoridades cubanas a desplegar un operativo especial.

Un familiar de Yadira Alí Suñol, una joven de 23 años que se encuentra dentro del recinto, comentó a BBC Mundo que el grupo de «cristianos que se encuentran allí creen que el mundo se va acabar y se refugiaron en el templo con comida y agua para salvarse».

«Las autoridades del orden público mantendrán la protección de la seguridad ciudadana para evitar cualquier incidente y ofrecen disculpas a la población por las molestias ocasionadas», anunció el gobierno en la nota oficial.

El Gobierno ratifica además «la disposición de continuar las gestiones necesarias para una solución favorable a este hecho, cuyo origen es ajeno a nuestras autoridades, colaborando en ese sentido con los familiares, la comunidad y los representantes de las instituciones religiosas involucradas».