domingo, 25 de septiembre de 2011

El Clan de los Cifuentes Villa, una historia de tráfico de drogas, crímenes y traiciones puesta al descubierto

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El Mundo
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Una historia compleja y difícil de seguir, en donde se mezclan nombres de personas y de empresas y relaciones sin fin con el exterior. Una historia fantástica de tráfico de estupefacientes, de dinero, asesinatos, traiciones. Los nombres de una extensa familia colombiana aparecen en todos los escenarios, son el denominado Clan de los Cifuentes Villa. Una familia entera metida en actividades ilícitas de todo tipo, que empezó a desmantelarse estos días en Colombia, en colaboración con los Estados Unidos.

El Espectador

Después de varios meses de investigación con activa participación de Estados Unidos, esta semana comenzó a cobrar forma el desmantelamiento de una poderosa organización de narcotraficantes de origen familiar: los hermanos Cifuentes Villa. La Fiscalía, la Dirección de Estupefacientes y la Policía comenzaron a incautar más de 300 bienes avaluados en más de US$250 millones. Entre ellos, dos acciones del prestigioso Club El Nogal en Bogotá. Sin mucha resonancia, comenzó a quedar al descubierto uno de los principales enlaces en Colombia con la mafia de México.

El antecedente inmediato de esta redada contra socios y testaferros de los hermanos Cifuentes Villa y sus nexos con el Cartel de Sinaloa, que dirige Joaquín Guzmán Loera, más conocido como El Chapo Guzmán, fue el anuncio del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de que incluiría en su lista de narcotraficantes especialmente designados a cuatro individuos y doce empresas. La información, dada a conocer el pasado miércoles 21 de septiembre, incluía a Mauricio Bárcenas Rivera, Ómar Mejía Zuluaga, Ana María Uribe Cifuentes y el uruguayo Jesús María Castro.

Detrás de esta noticia casi desapercibida está la historia inédita de un clan familiar dedicado al tráfico de estupefacientes desde los años ochenta. Inicialmente, los hermanos Francisco, Fernando y Jorge Milton Cifuentes Villa trabajaron para un mismo mafioso: Efraín Hernández, alias Don Efra, uno de los capos del Cartel del Norte del Valle. El primero manejaba sus cargamentos de cocaína a Panamá y México. El segundo era su ayudante de cabecera. El tercero coordinaba el recibo del alcaloide en territorio azteca. Tres hermanos más ayudaban con el lavado de dinero.

Sin embargo, a mediados de los años noventa, en medio de la guerra entre los carteles de Cali y el Norte del Valle y el reacomodo de poderes en el narcotráfico tras la muerte de Pablo Escobar en 1993, los hermanos Cifuentes Villa cobraron protagonismo. Instigado por el capo Orlando Henao Montoya, alias El Hombre del Overol, Fernando Cifuentes asesinó en su oficina del centro comercial Hacienda Santa Bárbara a Don Efra. Henao lo convenció de hacerlo por el maltrato que le daba y le prometió protección. Efraín Hernández fue asesinado el 6 de noviembre de 1996.

Tras el homicidio, como estaba convenido con El Hombre del Overol, Fernando Cifuentes se ocultó en una casa, desde donde reportó su acción. Horas después llegaron a la vivienda Wilber Varela, alias Jabón, y Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, los jefes de sicarios de Henao, y lo asesinaron para que no quedara rastro de la muerte de Don Efra. Pero los segundos del capo ultimado se enteraron de lo sucedido y buscaron venganza. Entonces los hermanos Cifuentes Villa, a sabiendas de que en el Valle ya no tenían opción, buscaron otro refugio criminal.

Viajaron a Medellín y encontraron amparo en la red criminal de Carlos y Vicente Castaño y Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna. Con una ventaja, antes que narcotraficantes, este trío fungía como cabeza de las autodefensas en ascenso. Pero la protección tenía un precio. Francisco Cifuentes entró a trabajar con la tenebrosa ‘Oficina de Envigado’ y, desde el exterior, su hermano Jorge Milton organizó el famoso cargamento de 3.000 fusiles para las autodefensas en el barco Otterloo que llegó a Colombia vía Nicaragua-Panamá en octubre de 1999.

A partir de entonces, Francisco y Jorge Milton Cifuentes Villa comenzaron a consolidar su fachada como prósperos empresarios con un sinnúmero de empresas en actividades agrícolas, comercialización de bienes, fabricación de alimentos, manejo inmobiliario, explotación de minerales y administración de parques temáticos, entre otras actividades. Con una ventaja para su organización: a través de su red empresarial en Colombia, Panamá, Ecuador, Brasil, España y Estados Unidos, se sumaron sus hermanos Dolly, Hildebrando y Héctor Mario Cifuentes Villa.

El negocio familiar iba viento en popa hasta que Fernando Cifuentes entró en conflicto con Don Berna y la ‘Oficina de Envigado’. En la trasescena de una planta para procesar pescado en Cupica (Chocó), Cifuentes manejaba una pista clandestina desde la cual exportaba toneladas de cocaína hacia México. En medio de la crisis que vivían las autodefensas por el fracaso del proceso de paz con el gobierno Uribe, Don Berna pidió la pista. Cifuentes se negó a concederla y fue asesinado en su finca Villa Aurora, cerca a Caucasia (Antioquia), en abril de 2007.

El asesinato de Francisco Cifuentes significó el principio del fin del clan familiar. Entre tanto, Jorge Milton entró a dirigir los negocios, Hildebrando se concentró en las operaciones de narcotráfico con el Cartel de Sinaloa, Héctor Mario compró una hacienda en Uruguay para retirarse del negocio abriendo un frente empresarial desligado de la acción ilícita, Dolly se consolidó en la gestión de lavado de activos, y a ellos se sumó la viuda de Fernando, María Patricia Rodríguez. Sin embargo, unos y otros ya estaban en la mira de las autoridades de Colombia y Estados Unidos.

Fue así como en febrero de 2010, en desarrollo de la llamada ‘Operación Fronteras’, vino el primer envión judicial contra los Cifuentes Villa. Pero paradójicamente sólo cayó María Patricia Rodríguez, junto a 24 personas, entre ellas José Guillermo Gallón Henao. Ya para entonces una corte del Distrito Sur de California había desentrañado la estructura delincuencial del clan familiar y era cuestión de esperar a que cayera el principal enlace en Colombia y contacto de El Chapo Guzmán en México: Dolly Cifuentes Villa, detenida el pasado 6 de agosto en Medellín.

Esta semana, en desarrollo de una nueva fase contra la organización, al tiempo que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluía en la lista de narcotraficantes especialmente designados a los enlaces de los Cifuentes Villa, las autoridades en Colombia concretaron la captura de Ómar Mejía Zuluaga, Mauricio Barcenas Rivera, Ana María Uribe Cifuentes y Jesús María Castro. Con algunas particularidades. Mejía controla varias gasolineras en Bogotá a través de su empresa AS Inversiones y Uribe estuvo casada con un sobrino del narco Fabio Ochoa Vasco.

Los efectos de la noticia apenas se empiezan a producir. Por ejemplo, la empresa Monedeux, anunciada en febrero de este año como la socia de Fenalco Antioquia para el proyecto Fenalred de expedición de tarjetas de crédito con bajas tasas de interés, resultó ser de Juan Pablo Londoño, socio comercial de Jorge Milton Cifuentes. En los registros mercantiles, el listado de empresas a nombre de familiares directos de los Cifuentes es extenso. Ahora, en Estados Unidos se prohíbe por ley realizar transacciones financieras con estas compañías e individuos.

Sólo falta un detalle: Jorge Milton e Hildebrando, las cabezas de la organización, siguen prófugos. Al igual que Héctor Mario con sus negocios en Uruguay. Su red de contactos y cadena de empresas están en la mira de las autoridades. Incluso una estación de servicio de la terminal de transportes de Bogotá, que aparece a nombre del primero, y sendas acciones en el Club El Nogal en Bogotá, a nombre de Jorge Milton y Héctor Mario. Por ahora el asunto va en incautaciones y capturas, pero el asunto promete muchas sorpresas empresariales.

Guzmán, el capo del cartel de Sinaloa

De 54 años de edad, Joaquín El Chapo Guzmán, bautizado así por su baja estatura, es el líder de una organización de narcos llamada ‘Alianza de Sangre’ o el cartel de Sinaloa. Se inició en mafia de la mano de Miguel Ángel Félix Gallardo, principal narcotraficante de México en los 80.

Gallardo fue capturado en 1989 y a partir de allí Guzmán se trasladó a Culiacán y fundó el cartel de Sinaloa. Luego, en 1993, con otros carteles se generó una espantosa guerra por el negocio, que tuvo cientos de víctimas, entre ellas el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Un crimen que conmocionó el país azteca.

Entre 1993 y 2001, Guzmán, permaneció recluido en la cárcel. En 2001 se fugó, desde ese entonces la guerra entre narcotraficantes no para en México. En 2010 se estimó la fortuna de Guzmán en US$1.000, por lo que se considera que es el mafioso más rico del mundo. El gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de US$5 millones por el capo.

Detalles de la operación ‘Otterloo’

En octubre de 1999 se conoció de una negociación ilegal para el desvío de 3.000 fusiles y 2,5 millones de munición del gobierno de Nicaragua con destino a las Autodefensas Unidas de Colombia. Del asunto tuvieron conocimiento funcionarios, compañías privadas y algunos vendedores de armas. El negocio original era un intercambio de armas y munición entre los gobiernos de Colombia y Guatemala.

Se afirma que vía Panamá finalmente fueron entregados en Turbo a las Auc. Posteriormente, y cuando se pretendía hacer una segunda negociación para la entrega de nuevo material bélico, el asunto de la primera entrega se hizo público, las autoridades iniciaron una investigación y la segunda operación se disolvió.