domingo, 2 de octubre de 2011

El 10% de las mujeres y el 4% de los hombres sufren trastornos de anorexia o bulimia en colegios secundarios de Lima

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El Mundo
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La anorexia y la bulimia, ya no es sólo un problema de las muchachas jóvenes, también de los hombres. Un estudio hecho entre 6 mil alumnos de secundaria, en 30 colegios, públicos y privados de Lima; Perú, arrojó que el 10% de las chicas y el 4 % de los chicos tienen problemas de anorexia o bulimia. Pero en el caso de los hombres esta estadística, se ha duplicado, con respecto a cifras anteriores, en el período de 5 años.

El Comercio

Luis tiene 16 años y sufre de anorexia. Comenzó a dejar de comer a los 9 debido a las crueles burlas de sus compañeros. Lo llamaban gordo todo el tiempo. “Sin importar el género, ya todos le damos mucha importancia al físico y lo relacionamos con el éxito o la felicidad”, sostiene la argentina Mabel Bello, fundadora de Abint, uno de los pocos centros especializados, sino el único, que trata trastornos alimentarios en Lima. Un estudio anónimo realizado por dicha institución entre cerca de 6.000 alumnos de secundaria, en 30 colegios (públicos y privados), demostró que el 10% de chicas y el 4% de chicos presentan incidencia de anorexia y bulimia. En el caso de los varones este número se duplicó en los últimos cinco años.

Aunque Luis prefiere no revelar su peso, la palidez de su rostro, sus facciones perfiladas y la delgadez de sus muñecas delatan que su estado de salud no es el óptimo. La vergüenza de tener una enfermedad que –equivocadamente– escuchó era de mujeres o gays lo motivó a juntarse con pandilleros para demostrar su hombría.

Todavía son muchos los mitos que giran alrededor de los trastornos alimentarios en nuestro país. La desinformación es un diagnóstico clave. Si bien en su mayoría las víctimas son chicas, cada vez hay más muchachos que batallan en silencio con su propio cuerpo. Aquí una nueva mirada.

Aunque por lo general los síntomas suelen manifestarse en la adolescencia, el caso de Luis es un claro ejemplo de que el inicio también puede ser prematuro. Además, se cree que la patología solo se presenta en muchachas de raza blanca y clase alta, pues pueden darse el lujo de tirar los alimentos. Sin embargo, son Japón y Corea del Sur los países con las tasas más altas de anorexia y bulimia en el mundo. Aparte, Bello explica que “cuanto más baja la clase social, más fuerte la necesidad de triunfar con el cuerpo”.

EL PESO DEL SILENCIO

“Hacer dietas estrictas empezó como un juego, pero con los años el problema se agudizó”, cuenta Esperanza. Ella tiene bulimia desde hace más de 17 años. Regulando su peso hasta la exageración fue que encontró la manera de canalizar problemas y frustraciones. Los especialistas en salud dicen que el detonante de estas patologías en cada ser humano es particular. No obstante, se relaciona con el miedo a crecer y afrontar retos.

De ese modo influyen predisposiciones genéticas, pero también una baja autoestima y determinadas condiciones sociales o familiares. Personas que, por ejemplo, sufrieron abuso sexual resultan potenciales candidatos. “La adicción a la comida es absolutamente comparable con el alcoholismo o la drogadicción”, afirma Bello. Claro, con la diferencia de que la primera es vital para todos.

Luchar contra la comida no es más que hacerlo contra uno mismo. “Tenía miedo a los buffets”, “cenar era mi peor castigo”,“almorzaba dos tallarines para no engordar”, “me daba atracones pues sentía culpa” son algunos de los testimonios de pacientes que recogimos. Antes que el cuerpo, debe curarse el alma.

La cultura light y sus ídolos nos empujan a conseguir el cuerpo perfecto. “Mientras más flaco, mejor”, piensan muchos. Irónicamente, luego discriminamos o tildamos de loco a quien sufre de un trastorno alimentario. “No sabía cómo iba a reaccionar mi familia al enterarse de mi problema con la comida, me daba vergüenza”, recuerda Esperanza.

PRINCESAS ATRAPADAS

Desde hace unos años se esconden en Internet las llamadas princesas Ana y Mia, sobrenombres para la anorexia y la bulimia. Existen páginas web, chats, blogs y foros que alientan la enfermedad y retardan la búsqueda de ayuda profesional. Lo que parece un espacio virtual inocente e infantil es, en realidad, un mundo perverso que encierra en un círculo vicioso a muchos jóvenes obsesionados con su peso. Asimismo, promueven la mentira y el silencio, características claves de la patología. Aquí se encuentra todo tipo de consejos para esconder los alimentos, adelgazar o vomitar. Incluso hay sitios en la red en los que se llevan a cabo carreras de kilos. Todo ello con tan solo apretar un ‘clic’.

Mi mamá me descubrió cuando ingresé a un foro pro Ana y Mia desde su computadora”, revela Mariana. “Entraba allí porque era el único lugar donde me sentía comprendida y acompañada”. El fenómeno ya invadió Facebook e incluso Twitter.

TAREAS PENDIENTES

En el Perú los problemas de salud mental se tratan tibiamente. Con frecuencia, esto se debe un problema de presupuesto y falta de personal. Sin embargo, Mabel Bello advierte: “El Estado debe tomar conciencia de que esta patología es la tercera que causa la muerte entre adolescentes”.

Tanto el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado–Hideyo Noguchi como los hospitales Víctor Larco Herrera y Hermilio Valdizán (especialistas en materia de salud mental) atienden de manera ambulatoria a pacientes con anorexia o bulimia. Sin embargo, esto es insuficiente para eliminar la patología. Cabe mencionar que los seguros no cubren específicamente y de forma integral los trastornos alimentarios, motivo por el que muchos jóvenes no pueden acceder a un tratamiento.

Hace falta también desarrollar una sólida campaña de prevención. Aquí bien vale la pena preguntar por el rol del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes). Resulta fundamental identificar el problema con conciencia y las zonas con mayor número de casos. Los trastornos alimentarios son reversibles siempre y cuando los pacientes reciban una atención inmediata.

Tras seis meses de rigurosa terapia, Luis ha recuperado su apetito por la vida. Si antes la muerte rondaba sus pensamientos, hoy piensa en el futuro. “Quiero estudiar administración bancaria, practicar algún deporte y viajar a lugares exóticos”, dice. Y luego de unos segundos agrega: “Pero, sobre todo, quiero recuperar las cosas buenas que me perdí durante el tiempo que estuve pensando solo en mi cuerpo”.

MOVIMIENTOS PRO ANA Y MÍA EN LAS REDES

SOLO BASTA UN ‘CLIC’

Las páginas web de ‘princesas’ a favor de la bulimia y la anorexia se encuentran fácilmente en Internet. Aparte de chats, foros y blogs existen espacios virtuales creados para llevar a cabo carreras de kilos. Por si fuera poco, ya invadieron el Facebook y Twitter.

BUSCA AYUDA

Si padeces de alguna patología alimentaria es fundamental que busques ayuda profesional. Más información en: www.abintperu.org o www.casavidamujer.com.pe

Marisol Grau, El Comercio