domingo, 2 de octubre de 2011

En el año 2050 habrá unos 200 millones de desplazados por los cambios climáticos alrededor del mundo

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El Mundo
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Mañana se celebra el Día Mundial del Hábitat. La ciudad mexicana de Aguacalientes, capital del Estado del mismo nombre, será este año la sede escogida por la Naciones Unidas para celebrarlo.

El director ejecutivo de dicho programa, Joan Clos, ha trazado un panorama realmente grave de la situación que se viene observando con el calentamiento global del planeta, Para el 2050 unas 200 millones de personas serán desplazadas por el mundo. En la costa norte de África, entre 6 a 25 millones de personas sufrirán inundaciones por la elevación de las aguas. Entre 12 y 81 millones de personas sufrirán la falta de agua en el 2020.

La Jornada

En 2050 podría haber 200 millones de personas desplazadas a escala mundial –lo que prácticamente representa dos veces la población de México– debido al aumento del nivel del mar y las constantes inundaciones y sequías causados por el cambio climático, advirtió el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), Joan Clos.

Resaltó la necesidad de que las ciudades reduzcan sus niveles de emisión de gases de efecto invernadero.

En vísperas de la celebración este lunes del Día Mundial del Hábitat –cuya sede es este año la ciudad de Aguascalientes, adonde acudirán alcaldes y urbanistas de diversas partes del mundo–, el funcionario explicó que la propuesta de la agencia a su cargo para disminuir las emisiones de esos gases consiste en generar estrategias que ataquen los dos principales factores de producción: el uso de transporte individual, basado en el automóvil, y el consumo de grandes cantidades de energía para generar calor o frío en viviendas, oficinas y edificios en general.

Agregó en entrevista con este diario que también promueve medidas más radicales y permanentes, como el cambio del diseño urbano, con el fin de abandonar el paradigma que se impuso tras la Segunda Guerra Mundial caracterizado por el uso de espacios amplios con baja densidad poblacional e intensa demanda de transporte individual.

Las propuestas de ONU-Hábitat parten de un análisis en el que se advierte sobre el eventual desplazamiento de 200 millones de personas para 2050 si no se contrarresta el calentamiento global.

El diagnóstico prevé que el aumento del nivel de los océanos y sus impactos asociados afectarán en 2080 cinco veces más a los residentes costeros que en 1990.

Por lo que hace a las ciudades de la costa norte de África, un aumento de uno o dos grados en la temperatura podría exponer a entre 6 y 25 millones de personas a las inundaciones que provocaría la elevación del mar.

De igual manera se prevé que para 2070 la mayoría de los 10 centros urbanos ubicados en la categoría de riesgo de inundaciones estarán situados en países en desarrollo, particularmente China, India y Tailandia.

Según el análisis, el impacto financiero estimado de los anegamientos aumentaría de 3 billones de dólares en 1999 a 38 billones en 100 años.

Aunado a lo anterior, se contempla que en Latinoamérica entre 12 y 81 millones de habitantes podrían experimentar un aumento de la falta de agua para 2020. Este número se elevaría entre 79 y 178 millones para 2050.

Joan Clos reconoció que la implementación de medidas que contrarresten el deterioro ambiental cuestan dinero, pero eso no cambia la necesidad de su ejecución y, por tanto, hay que darles prioridad en la distribución de los recursos públicos.

En particular, subrayó que cada año que se pierde en cambiar el modelo de ciudad se crean mayores riesgos ambientales y urbes menos eficientes en términos económicos. De ahí la necesidad de actuar ya.

Hay que ir de la ciudad extensa a la compacta, donde se puede ir andando a diferentes sitios, existen servicios a poca distancia y espacios que permiten la convivencia, el intercambio, la equidad y la libertad, expuso. Destacó que es necesario trabajar para acercarse a ese sueño.

Agregó que desde las urbes es factible disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, invirtiendo en un transporte colectivo más eficaz, que utilice energía renovable y desaliente el uso del automóvil.

También planteó un mayor aislamiento de los edificios para evitar que pierdan energía durante el proceso de enfriamiento o de calefacción; el diseño de inmuebles que permitan la ventilación natural y la creación a nivel de barrios de centrales de frío y calor que funcionen con energías renovables.

Clos destacó que todas estas medidas se están estableciendo con éxito en diversas ciudades del mundo, al igual que la promoción del uso de bicicletas y la construcción de ciclovías.

En el caso del Distrito Federal, aseveró que ha tenido avances importantes, pero también persisten retos para los que hay que encontrar solución. Entre los primeros enumeró la construcción del Metrobús y carriles para bicicletas.

De manera general, consideró que las autoridades de México tienen la voluntad de promover estrategias que coadyuven a la reducción de emisiones de los gases mencionados.

La celebración del Día Mundial del Hábitat tendrá en esta ocasión como tema principal el de ciudades y cambio climático, ya que ese fenómeno se ha convertido en un desafío crucial para el desarrollo del siglo XXI, informó recientemente el coordinador del sistema de Naciones Unidas en México, Magdy Martínez-Solimán.

En esta nueva era, con gran parte de la humanidad viviendo en áreas urbanas, debemos tener en cuenta que los mayores impactos de los desastres que son resultado del cambio climático comienzan y acaban en las ciudades, agregó.

Resaltó que en México desde finales de la década de los años 70 la mayoría de la población se encuentra en zonas urbanas. Para 2030 contará con más de 30 ciudades de más de un millón de habitantes, añadió.