sábado, 15 de octubre de 2011

Apoteósica inauguración de los decimosextos Juegos Panamericanos en Guadalajara, México

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El Mundo
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Con la presencia de unos 30 mil espectadores se dió inicio la noche de ayer a los decimosextos Juegos Panamericanos. Esta vez, en Guadalajara, México. Atrás quedaron por un momento, la violencia y las luchas políticas, para dar paso a la algarabía y la justa deportiva, acompañados de numerosos actos artísticos que caracterizarán los días que durará esta fiesta del deporte panamericano.

La Jornada

Fue una noche inolvidable e inesperada en la que correspondió al presidente Felipe Calderón Hinojosa inaugurar desde el palco de honor los decimosextos Juegos Panamericanos Guadalajara.

El mandatario pronunció un discurso breve para dar la bienvenida “a todos los pueblos de América” en una cita deportiva “que simboliza la fraternidad”, para terminar con la declaratoria de inauguración, en medio de ovaciones que apagaron abucheos y silbidos, que sí se llevaron el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, y el titular de la Organización Deportiva Panamericana, Mario Vázquez Raña.

En el colorido inicio de la llamada Fiesta de América, los asistentes se entregaron emotivamente cuando se hacía mención de su entidad, además de hacer la conocida “ola”, con sus linternas de colores encendidas, espectáculo que se combinó con la cálida noche.

La clavadista Paola Espinosa encendió el pebetero, tras recibir la antorcha que pasó de mano en mano con Enriqueta Basilio, Alberto Valdés y María del Rosario Espinoza, para cerrar la ceremonia de 2:15 horas con los esperados juegos pirotécnicos

Cuenta regresiva

La cuenta regresiva se inició con el entusiasmo de los más de 30 mil espectadores que corearon los números que aparecían en las dos pantallas gigantes que se iluminaron más con las luces amarillas, rojas, azules, verdes y púrpura de las linternas que se encendían tras una señal de los voluntarios.

La aparición del ídolo de Huetitán, Vicente Fernández, hizo estallar el júbilo como ningún gol de Chivas lo ha logrado en esta su casa y entonó a capela el Himno Nacional Mexicano –del cual cambió “Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva” por “Ciña ¡oh Patria! en tus sienes querida”–, para luego cantar México, lindo y querido, sin olvidar Guadalajara, acompañado de bailables folclóricos, mariachi y charros.

A la 8:15 de la noche salieron de su refugio los protagonistas de la llamada Fiesta de América. Argentina abrió, por estricto orden alfabético. Siguió la minirrepresentación de Antigua y Barbuda, que fue ovacionada, pero las delegaciones de Brasil, Bolivia, Canadá, Cuba, Estados Unidos y Venezuela fueron las más aclamadas.

Nada comparado con la explosión sonora y de alegría en el momento en que los mexicanos salieron del túnel con ropa típica y sombreros de charro, encabezados por el arquero Juan René Serrano –y muchos directivos–, en representación de los 647 seleccionados, porque no todos desfilaron, ya que este sábado abren su participación.

El estruendo de ¡Viva México! retumbó en cada rincón del estadio, al que se unió Calderón, quien observó desde el palco de honor el paso de representativo nacional.

Maná siguió la velada musical con un juego de luces para luego pasar la estafeta a Eugenia León, quien con su exquisita voz exhortó a los atletas Sigue tu sueño. Nortec Collective iluminó la cancha con un espectacular juego de luces y pirotecnia. Lila Downs, José Luis Duval y Olivia Gorra deleitaron con su interpretación mientras se proyectaban imágenes de obras de José Clemente Orozco, Frida Kahlo y Diego Rivera. Cerraron Juanes y Alejandro Fernández, quien cantó el himno de la justa continental.

Momentos antes, el gobernador González Márquez fue recibido con una rechifla, ahogada por los aplaudidores. En el palco de honor –al lado del presidente Calderón– estaba Jacques Rogge, titular del Comité Olímpico Internacional, quien celebró la participación de aproximadamente 6 mil deportistas de elite de 42 países.

Larga espera

Desde temprana hora la seguridad se reforzó por tierra y aire. Helicópteros y aviones militares sobrevolaron las inmediaciones del estadio de Chivas, así como la Villa Panamericana, ubicada a un kilómetro de distancia.

Los deportistas comenzaron a llegar a las 16 horas para estar ubicados afuera del inmueble, mientras el público ingresaba después de una minuciosa revisión de los guardias y de pasar los detectores de metales.