lunes, 17 de octubre de 2011

El jefe de la inteligencia francesa acusado de espiar a un periodista de Le Monde

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El Mundo
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Bernard Squarcini asume «totalmente la responsabilidad de las verificaciones técnicas hechas por su servicio».

Informa así ABC

El jefe del contraespionaje francés, Bernard Squarcini, fue hoy inculpado en relación con el supuesto espionaje telefónico de un periodista del vespertino «Le Monde» que investigaba sobre el caso de la multimillonaria Lilliane Bettencourt. Se le acusa de «atentado contra el secreto de correspondencia», «colecta ilícita de datos» y «receptación del secreto profesional», precisó su abogado, Patrick Maisonneuve, a los medios franceses.

Bernard Squarcini «asume totalmente la responsabilidad de las verificaciones técnicas hechas por su servicio», subrayó el letrado. «Lo dijo siempre y lo repitió ante el juez instructor», agregó en declaraciones a la emisora France Info. Squarcini está siendo investigado sobre su relación con las facturas telefónicas de un periodista de Le Monde examinadas con lupa en el verano 2010 para descubrir quiénes podían ser sus fuentes en el caso Woerth-Bettencourt.

El entonces ministro del Presupuesto, Eric Woerth, cuya esposa trabajaba en la gestión de la fortuna de Bettencourt, tuvo que dimitir tras las revelaciones realizadas por los medios. El abogado subrayó que el caso no concierne a «escuchas telefónicas» en sí, pues no se escuchaban conversaciones, sino que se buscaba saber quiénes eran los interlocutores del periodista.

Había una clara sospecha de una fuga de informaciones por parte de un consejero del ministerio de Justicia, pero «el blanco no era el periodista de Le Monde», recalcó. «Hubo una violación del secreto de investigación casi en tiempo real» y esto planteaba serios problemas de seguridad, resaltó el abogado.

Según informó el pasado septiembre el diario «Libération», en el verano de 2010 se constituyó en la presidencia francesa una célula especial, un «gabinete negro» para obtener «en directo todas las informaciones del escándalo Woerth-Bettencourt», identificar el origen de las filtraciones en la prensa y organizar el contraataque político, entre otros objetivos.

Es decir, según el rotativo, que el Elíseo utilizó los medios del Estado para inmiscuirse en los asuntos de la justicia y en el trabajo de los periodistas recurriendo a la policía y al contraespionaje. Además de Squarcini, cuyo abogado precisó que no tiene intención de dimitir, los otros dos ejes fundamentales de este dispositivo fueron, según el diario, el fiscal del Tribunal de Nanterre, Philippe Courroye, investigado sobre su supuesta acción en la identificación de las fuentes de periodistas de «Le Monde», y el director general de la Policía Nacional, Frédéric Péchenard.