jueves, 20 de octubre de 2011

No se quedó con los brazos cruzados, corrió tras el ladrón y recuperó su celular

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El Mundo
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Digamos que corrió con suerte. El crimen que vemos en los últimos años es implacable y muchas veces los gestos de valentías de las víctimas terminan en tragedias. No fue así para esta joven colombiana que recuperó su celular.

El Tiempo

Soy residente del barrio Capri y, hace una semana, en la carrera 14 con calle 149, un individuo, en una bicicleta roja, con uniforme de ciclista y con gafas, se me acercó con la excusa de entregar unos volantes para divulgar un plan de ayudas económicas a deportistas, decía trabajar para el IDRD.

En ese momento no le vi problema al asunto y decidí colaborarle con su supuesta labor. Él me dijo que tenía los volantes en una casa, en el conjunto Cedro Bolívar, que iba timbrar para que le abrieran. Con un poco más de confianza, me pidió el favor de anotarle un número telefónico. Ahí pequé por ingenua. Al sacar mi teléfono, para teclear el número, este individuo, en cuestión de segundos, me lo rapó y salió rápidamente en su bicicleta.

Me invadió más la rabia que el miedo a que me robaran, y, sin pensarlo, corrí detrás de él. No lo dejé avanzar ni tres metros, y logré desestabilizarlo de su bicicleta. Ahí le quité el teléfono de sus manos, lo quería recuperar y eso era lo que me importaba. Apenas se lo arrebaté, el muy descarado me dijo que yo por qué lo asustaba y me iba detrás de él, si sólo me iba a hacer una “demostración de equilibrio”. Yo no soy tonta como para creer que se necesita un celular en una mano para mantener el equilibrio, y además salir corriendo con él en la bicicleta como si nada. La verdad, es un cuento bastante ridículo.

Después de recuperar mi celular, salí caminando rapidísimo hacia la calle 151, llegué a la esquina, a unos 70 metros del hecho, y cuando volteé a mirar, el tipo ya no estaba por ninguna parte.

Eso sí, me dio miedo al llegar a mi casa cuando la administradora del edificio me dijo que cómo se me ocurría arriesgar mi vida por un celular. Antes, como soy muy impulsiva, no se me pasó ni por la cabeza. Tenía muchísima rabia conmigo misma, por inocente.

Por mi parte nunca volveré a ayudar ni tratar de colaborarle a nadie en la calle. La única defensa en esta ciudad es tener mucho cuidado y no confiar en todo el mundo; yo creo que hay que pensar sólo en el bienestar de uno mismo.

En la calle 149 con 14 opera el cuadrante 16, contáctelo al celular 3008098071.

LAURA GONZÁLEZ ZULUAGA