jueves, 20 de octubre de 2011

Suerte y desgracia. El mismo día que nacía uno de sus hijos, moría otro de ellos

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El Mundo
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Una combinación de suerte y desgracia es lo que han experimentado en apenas una semana la familia Jara Burgos, de Trujillo, Perú. El viernes nació su último hijo y pocas horas después expiró otro de ellos, víctima de un accidente que había sufrido unos días antes. Pero además, la familia Burgos, tuvo la generosidad de donar el riñón de Fernandito, con lo que salvaron la vida de una niña.

El Comercio

El último viernes 14 de octubre la familia Jara Burgos vivió, sin duda, su día más difícil desde que Liliana y Julio se conocieron. El viernes, cerca de las 10:00 a.m., vieron cómo el pequeño Jesús llegaba al mundo en la posta de salud del distrito de Laredo, en Trujillo. Tres horas más tarde, sin embargo, escucharon de boca de un médico que su segundo hijo, Fernando, no resistió más y murió con tan solo 3 años.

Liliana recuerda esa mañana con los ojos inundados de tristeza. Dice que, cansada, regresó con su marido la madrugada del viernes y que no se sentía bien. Tenía los pies hinchados y el corazón le reventaba el pecho por la angustia. Con ocho meses y una semana de gestación, su situación era preocupante. Igual, ella no quería separarse de Fernandito, su hijo de 3 años que dos días antes había sufrido un accidente mientras jugaba en el patio de su casa: un muro de adobe le cayó encima y lo dejó gravemente herido.

Cuenta que los médicos le dijeron que tenía los pulmones colapsados y muerte cerebral. Igual, ella tenía fe de que todo mejoraría. Pero no fue así. “En un momento, los doctores me dijeron que estaban esperando que muriera por un shock. Cuando me dijeron eso, me quería morir. Todo ese llanto, toda esa preocupación, adelantó el parto de Jesús”, indica con la mirada perdida.

En ese momento le hablaron de una posible donación. Dice que primero dijo que no, pero que Julio le insistió que sería una buena acción, que con ello otro padre dejaría de sufrir como lo han hecho ellos. Liliana accedió y ahora ya se enteraron de que el riñón de Fernandito se encuentra en el cuerpo de una niña.

“No podemos decir que estamos felices porque todavía recordamos a Fernando, pero nos da gusto que una pequeña sobreviva gracias a él. Esperamos conocerla algún día”, sostiene Julio, a quien se le corta la voz.

Para evitar la nostalgia, en casa no hay fotos de él, salvo tres que están escondidas entre papeles. Dicen que le gustaban los tallarines, la papa a la huancaína y jugar pelota. “Era muy alegre e inteligente. Nunca lo olvidaré. En mi caso, el tiempo no curará esta herida”, dice Liliana junto a sus dos hijos, Maricielo, la mayor, y Jesús, a quienes abraza intensamente.

CLAVES

1 El pasado 23 de setiembre el pequeño Fernando Jara Burgos cumplió 3 años. Dicen que no le gustaban las fotos, por eso no hay registros de él.

2 La familia Jara Burgos denuncia que el accidente se produjo porque el dueño de la casa donde vivían no construyó bien la pared posterior. Dicen que en más de una oportunidad se lo advirtieron, pero él hizo caso omiso.