viernes, 21 de octubre de 2011

La Filarmónica de Berlín se democratiza en la Red

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El Mundo
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La mítica orquesta consolida la difusión en directo, por Internet, de toda su temporada de conciertos, en HD.

Informa así El País


Cuando en 2005 la Filarmónica de Berlín se encontraba de gira por Taiwán, uno de sus conciertos se retransmitió en el exterior del auditorio para nada menos que 30.000 personas. Muchas más, claro, de las que había dentro y que, por las razones que fuera, habían podido conseguir una entrada. Cuando los músicos salieron luego a saludar, la gente les aclamó de forma espectacular; recibieron un agasajo masivo más propio de las estrellas del pop que de las de la clásica. Simon Rattle, su director, quedó alucinado y se dio cuenta de que el futuro de la orquesta y de las demás formaciones sinfónicas del mundo pasaba por acertar con el método de difusión de su sonido más allá de las paredes del auditorio. Una revolución iniciada ya por Karajan con su obsesión por la grabación en alta calidad. Pero ahora había que poner en marcha un plan para que la gente, más allá de dónde viviese, pudiese ver en directo a la orquesta.

A su regreso a Berlín, los músicos le dieron vueltas al tema y decidieron (hubo un par o tres de reticencias) que había que utilizar Internet para meter en los conciertos, en directo, a todo ese público que semana tras semana se encuentra con el cartel de sold out en la puerta de la Philharmonie o que vive demasiado lejos de Berlín. Así nació Digital Concert Hall, el sistema de difusión en HD (alta definición) de las actuaciones de la Filarmónica a través de su web, que funciona desde el 6 de enero de 2009 (se inauguró con la 1ª sinfonía de Richard Strauss dirigida por Simon Rattle) y que tiene ya 6.000 suscriptores.

En uno de los estudios de la legendaria sala pentagonal de la Philharmonie berlinesa, justo donde Herbert von Karajan hacía algunos de sus experimentos y grabaciones, la Filarmónica ha habilitado un moderno laboratorio para captar la imagen y sonido de los conciertos, procesarla y emitirla a través de su web. En el auditorio se han instalado seis cámaras teledirigidas que graban la última función de cada una de las obras que se programan durante el año. Se hace así porque el equipo de realizadores (todos saben solfeo para poder ajustar la relevancia de cada plano y de las imágenes a la música) puede calibrar las cámaras y preprogramarlas durante las funciones anteriores, abiertas ya al público.

Como suele recordar Simon Rattle, esta iniciativa es completamente deficitaria. Es una apuesta hasta ahora no resuelta contra el mito de que la clásica le interesa solo a unos pocos, que es una forma de cultura elitista. La Filarmónica realiza el proyecto con una empresa paralela que ha creado y no recibe fondos públicos para llevarlo a cabo. Aseguran que si no fuera por el patrocinio de un importante banco no podría llevarse a cabo. Su lenta implantación se debe, entre otras cosas, en que todavía el perfil mayoritario de aficionado es un tanto reticente al uso de Internet para el consumo cultural. «Este proyecto nunca sustituirá los conciertos tradicionales ni la experiencia que proporcionan, pero acerca al público que por los motivos que sea no tiene la posibilidad de asistir en directo a las funciones», explica Tobias Möller, responsable de comunicación del proyecto.

Además de los 6.000 abonados que Digital Concert Hall posee actualmente, unos 2.000 compran entradas sueltas para conciertos determinados (el ticket de un año cuesta 149 euros y el de 30 días 39 euros). Alemania y Japón son los principales proveedores de público, con un 25% del total cada uno. Luego está EEUU, con un 16% y España aporta alrededor de un 5%. Mañana sábado, el tercer concierto del joven granadino Pablo Heras-Casado, que ayer celebró con éxito su debut con la legendaria orquesta, se retransmitirá en directo.