lunes, 24 de octubre de 2011

Estados Unidos retira a su embajador en Damasco luego de recibir amenazas

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El Mundo
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Robert Ford, embajador norteamericano en Siria, apoyó a los manifestantes que piden la caída de El Asad en Hama, uno de los epicentros de las protestas.

Informa así El País

Después de diez meses en Damasco, el primer embajador estadounidense en Siria en más de un lustro regresó el pasado fin de semana a Washington, debido a las repetidas amenazas y constantes ataques que ha recibido en los pasados meses por parte de grupos afines al régimen alauí de la familia Asad. Robert S. Ford ha apoyado públicamente a los manifestantes que piden una transición a la democracia en Siria desde enero, en una campaña que ha suscitado una oleada de represión gubernamental que, hasta la fecha, se ha cobrado 3.000 víctimas, según la ONU.

Entre 2005 y 2010, EE UU no tuvo embajador en Damasco. Ford llegó allí en enero de este año, días antes de que comenzaran las primeras revueltas pacíficas. En este momento sigue ocupando el puesto de embajador ante Siria, aunque haya regresado a Washington por decisión de la Casa Blanca. “El embajador Robert Ford ha sido traído de vuelta a Washington a causa de amenazas creíbles contra su seguridad personal en Siria”, ha dicho el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, en un comunicado. “No podemos decir aún cuándo regresará a Siria”.

El pasado 18 de agosto, el presidente Barack Obama pidió al presidente sirio, Bachar el Asad, que abandone el poder. Además, endureció las sanciones económicas contra diversos miembros de su régimen, que afectaban sobre todo a las exportaciones de crudo, una de las principales vías de financiación del Gobierno. El embajador sirio en Washington, Imad Mustafá, también ha sido llamado a consultas por Damasco, ha dicho un portavoz de la Embajada siria en EE UU a Reuters.

Ford ha pasado 10 meses en Siria apoyando a los manifestantes que piden el final de un régimen que controla el país con puño de hierro desde 1970. En julio se dejó ver en la localidad de Hama, uno de los centros de la oposición a los Asad. Tras su visita, los tanques de Damasco tomaron la ciudad. Luego acudió a Deraa, desafiando la prohibición del régimen a los diplomáticos extranjeros de que abandonaran la capital. Ford, además, ha defendido el derecho a la manifestación de los sirios en repetidos comentarios publicados en la página de la red social de Facebook de la Embajada de Estados Unidos en Damasco.

“Hama y la crisis de Siria no son problemas de EE UU”, dijo Ford en uno de ellos, publicado en julio. “Es una crisis que el pueblo de Siria está en proceso de resolver. Es una crisis de dignidad, de derechos humanos y del imperio de la ley. Lamentamos la pérdida de las vidas de aquellos sirios que han sido aniquilados, sean civiles o miembros de las fuerzas de seguridad, y esperamos que la ciudadanía de Siria encuentre la solución a esta crisis pronto. El respeto a los derechos humanos es un elemento crucial de esa solución”.

Sus repetidos desafíos al régimen le han valido a Ford numerosas amenazas y agresiones. En julio, una turba de fieles al régimen de Asad allanó la Embajada de EE UU e intentó entrar en su residencia, sin éxito. En septiembre, mientras acudía a visitar a un político moderado, Hassam Abdulazim, otra muchedumbre rodeó su coche y lo atacó con barras de hierro y ladrillos. En los pasados días, los medios de propaganda gubernamental han publicado mensajes incendiarios en su contra.