martes, 25 de octubre de 2011

Gobierno italiano acuerda el retraso de la jubilación hasta los 67 años

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El Mundo
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Silvio Berlusconi y sus socios de Gobierno de la Liga Norte llegaron hoy a un acuerdo para retrasar la edad de jubilación de los italianos de los 65 a los 67 años, según informó la ministra de Educación, Mariastella Gelmini.

El Economista lo reportó así:


La ministra así lo manifestó en su intervención en un programa televisivo, tras una intensa jornada de negociaciones entre los líderes de la coalición gubernamental paraacordar el contenido de la carta que Berlusconi llevará mañana al Consejo Europeo con las reformas de ajuste económico que pretende acometer su Gobierno.

Unas reformas exigidas por la Unión Europea (UE) en la cumbre celebrada el pasado domingo y con las que se pretende sanear las cuentas públicas del país, cuyo endeudamiento roza el 120% del PIB, y tranquilizar así a los mercados.

Gelmini subrayó, sin embargo, que no se había alcanzado un acuerdo sobre las «pensiones de antigüedad», una especie de jubilaciones anticipadas, que suponen uno de los puntos sobre los que la Liga Norte había mostrado mayor oposición.

Más temprano

El País:

Silvio Berlusconi está pensándose dar el paso atrás que desde hace meses le pide la calle y la oposición. El detonante, la reforma de las pensiones. El pasado domingo, durante la cumbre de Bruselas, Angela Merkel y Nikolas Sarkozy le exigieron la aprobación de una serie de medidas urgentes entre las que destacaba el tantas veces aplazado retraso de la jubilación de 65 a 67 años. El primer ministro convocó ayer a su Gobierno para que le diera luz verde, pero los miembros de la Liga Norte se opusieron de forma tajante. Su líder, Umberto Bossi, acaba de reconocer que «la situación es grave» y que «hay peligro de crisis», lo que se traduce en un riesgo real de ruptura entre los socios de Gobierno.

Il Cavaliere levantó la sesión sin acuerdo y organizó una cena en el Palacio Chigi con Umberto Bossi, líder de la Liga, dos ministros de esa formación -Roberto Maroni, de Interior, y Roberto Calderoli, de la Simplificación Administrativa- y Giulio Tremonti, ministro de Economía, miembro del partido de Berlusconi (PDL), pero afín a Bossi. El primer ministro intentó convencerlos de que Italia no puede ir mañana a la cumbre de Bruselas con las manos vacías, pero sus intentos resultaron baldíos. Los periódicos italianos ponen en boca deIl Cavaliere una frase que hasta ahora jamás había sido pronunciada: «Esta vez podría dar el paso atrás».

Dar el paso atrás podría pasar -todo el mundo se mueve esta mañana en Italia en la tierra movediza de las especulaciones- por la convocatoria anticipada de elecciones o por el encargo a Gianni Letta -el número dos del Gobierno- o a Renato Schifani -presidente del Senado, del PDL-, una especie de gobierno técnico con hombres de consenso que sí puedan encontrar un mayor respaldo parlamentario. O que, al menos, no susciten el rechazo irreparable que ya provoca Berlusconi. No obstante, el propio Bossi ha advertido hoy de que en el caso de que el actual gabinete caiga, no queda otra salida que las elecciones.

«Puedo negociar -elevar la jubilación desde los 65 años actuales-, pero hasta los 67 años no puedo llegar. No puedo tocar las pensiones que están en su sitio y llevarlas hasta los 67 años para agradar a los alemanes», ha avanzado Bossi, quien ha asegurado que no tiene previsto reunirse con Berlusconi en las próximas horas y solo pretende esperar a ver qué propuestas le hacen.

«En Alemania se jubilan a los 67 años, pero tienen un sistema de pensiones descabellado. Nosotros, sin embargo, tenemos un sistema que es mejor que el francés y el alemán», ha añadido.

Lo que sí parece claro -es un decir- es que Berlusconi le dijo ayer al presidente de la República, el muy respetado Giorgio Napolitano, que no piensa regresar a Bruselas con las manos vacías. El problema añadido es que Bruselas -léase Ángela Merkel y Nicolas Sarkozy- ya no se conforman con cualquier cosa. La elevación de la edad de jubilación, con ser la medida que más escuece en Italia, la que puede sacar a la calle a los sindicatos y dejar caer finalmente a Berlusconi, no es la única medida que se le exige a Italia.

También se le exige reformas en el ámbito judicial y laboral y un paquete de medidas urgentes para recortar el gasto y, sobre todo, estimular el crecimiento. La solución, se pensaba, podría llegar en un nuevo consejo de ministros que Il Cavaliere convocaría en cualquier momento durante el día de hoy, pero Altero Matteoli, ministro de Obras Públicas, reconoció a media mañana una nueva reunión estaría convocada al fracaso: «Estamos negociando con la Liga. El Gobierno podría caer porque es difícil encontrar una solución». El suspense continúa.