miércoles, 9 de noviembre de 2011

Terminan las negociaciones en Grecia y Papandreu da paso al nuevo Gobierno de Coalición

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El Mundo
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La información la dio a conocer el propio George Papandreu a través de una alocución televisada. Señaló en su mensaje que «estamos intentando inaugurar una nueva fase en nuestro país. Debemos forjar una Grecia diferente».

El País lo reportó así:

En una alocución televisada, el primer ministro en funciones, George Papandreu, ha anunciado a media tarde que se ha cerrado un acuerdo para formar un Gobierno de unidad nacional que garantice la permanencia de Grecia en el euro. En su mensaje a la nación, Papandreu señaló: «Estamos intentando inaugurar una nueva fase en nuestro país. Debemos forjar una Grecia diferente, así como garantizar que el acuerdo de rescate [europeo] sigue adelante». El primer ministro dimisionario subrayó la unidad de todas las fuerzas políticas griegas «para sacar al país de la crisis»: «Nos gustaría mostrar a la comunidad internacional que Grecia sabe cómo estar unida. Uniremos nuestras fuerzas para seguir en el euro», añadió.

La breve alocución televisada de Papandreu se produjo después entrevistarse con el presidente de la República, Karolos Papulias, y antes de que este se reúna, a las siete de la tarde (las seis en la Península) con los líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria, Papandreu incluido. La secuencia de los acontecimientos no se ha desarrollado conforme a lo previsto: si la dimisión oficial de Papandreu se hace esperar -fuentes de su partido, el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok), indicaron que se haría efectiva tras el discurso televisado-, también el anuncio de la identidad del nuevo primer ministro y del Gobierno de transición que regirá Grecia hasta las elecciones, previstas en principio para el 19 de febrero.

Para acabar de complicar el escenario, un nuevo nombre, el del socialista Filipos Petsalnikós, hasta ahora presidente del Parlamento, se ha incorporado esta tarde a la quiniela de candidatos a jefe de Gobierno.

A estas horas aún es una incógnita quién finalmente se convertirá en primer ministro. Papadimos parece borrado de la fotografía, aunque no está confirmado, y distintas fuentes siempre anónimas ponen otros nombres sobre la mesa, como Vasilis Skouris, presidente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, o Ioannis Koukiadis, presidente del Fondo de Desarrollo y Activos de la República Helénica. Pero estos días han salido otros nombres a la palestra con la misma fluidez con la que han desaparecido.

Todavía puede que Papadimos, exvicepresidente del Banco Central Europeo, ya no sea el nombre clave. Los principales partidos políticos de Grecia parecen haber descartado su nombramiento como primer ministro del país, según han informado a Reuters fuentes de ambos partidos. «La candidatura de Papadimos ha encontrado problemas que tienen que ver con las dos partes». Los medios de comunicación griegos señalan que estos «problemas» se deben a que Papadimos habría impuesto condiciones «inaceptables» para su nombramiento.

Las condiciones de Papadimos

El exvicepresidente del BCE reclamaba más tiempo para poder realizar las labores que tenían encomendadas y rechazaba las elecciones anticipadas, que los partidos habían pactado convocar el 19 de febrero. Además, quería incorporar al equipo a personas de su confianza, según fuentes del Gobierno, incluido el ministerio de Finanzas, ahora pilotado por Evangelos Venizelos.

Ese futuro primer ministro interino tomará en unos meses decisiones que afectarán a Grecia durante una década. Debe negociar con Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) la aplicación de un segundo rescate financiero que permita al país seguir pagando las facturas y evitar la quiebra y poner en marcha reformas estructurales. Lo más complicado es justificar esto en la calle, dar a los griegos más aceite de ricino: otra ola de recortes sociales.

Grecia, en fin, podría se confía a un banquero central para poner en marcha toda su estrategia económica, tras meses de bloqueo político. Es, de algún modo, algo parecido a lo que ha ocurrido con Europa en su lucha contra la presión de los mercados. El BCE, dada la renqueante toma de decisiones de los políticos, ha liderado la reacción europea a la presión de los inversores incluso con medidas poco convencionales, como la compra masiva de bonos y las exigencias a los Gobiernos.