sábado, 12 de noviembre de 2011

Con Blake son tres los secretarios de estado mexicanos muertos en accidentes de aeronaves

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El Mundo
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En un ambiente de tanta violencia y en medio de una lucha frontal gobierno y organizaciones criminales, las sospechas de atentados salen a relucir. Con la pérdida del secretario Blake se aumenta a tres el número de altos funcionarios de gobiernos panistas (PAN) muertos por accidentes de aeronaves. Dos con Calderón y uno con Fox. Ambos eran estrechos colaboradores de los presidentes y muy comprometidos con las luchas contra el crimen organizado.

La Jornada

Los dos gobiernos panistas han tenido que vestir de luto a sus respectivos gabinetes en tres ocasiones en los últimos cinco años. Un secretario de Seguridad Pública de Vicente Fox –Ramón Martín Huerta– y dos secretarios de Gobernación de Felipe Calderón –Juan Camilo Mouriño y ahora José Francisco Blake– han muerto, junto con 30 colaboradores cercanos y funcionarios de diversos rangos, así como peatones, en el desplome de las aeronaves que los transportaban.

En los casos de la caída del helicóptero Bell, en el que fallecieron Huerta y ocho funcionarios más, el 21 de septiembre de 2005, y del avión Learjet 45, donde murieron el 4 de noviembre de 2008 Mouriño y el entonces subprocurador de la PGR José Luis Santiago Vasconcelos, más seis colaboradores y cinco ciudadanos alcanzados por la nave en plena calle, las autoridades federales manejaron como primera hipótesis un accidente. Después de varios años de datos fragmentados, versiones contradictorias y conclusiones parciales, en ambas situaciones los resultados definitivos de las inves- tigaciones y peritajes fueron clasificados bajo reserva.

Los tres episodios golpean duramente a la figura presidencial en turno y dejan acéfalas estructuras de seguridad interna. En todos los accidentes existió un contexto de extrema vulnerabilidad frente a las amenazas del crimen organizado. Al menos en los dos primeros casos, la falta de información confiable y las versiones contradictorias desencadenaron fuertes oleadas especulativas.

Los tres secretarios de Estado fallecidos en estas trágicas circunstancias pertenecieron al círculo afectivo y de mayor confianza del jefe del Ejecutivo. En particular, los dos últimos, los secretarios de Gobernación caídos con apenas tres años de diferencia, fueron amigos y correligionarios de larga data de Calderón y ocuparon la estratégica oficina del Palacio de Cobián, precisamente en razón de la gran confianza que les tuvo el mandatario.

La muerte de Mouriño fue un tema tan sensible que el último mensaje en Twitter redactado por el secretario Blake se refería precisamente al aniversario de este deceso: “Hoy recordamos a Juan Camilo Mouriño a tres años de su partida, un ser humano que trabajó en la construcción de un México mejor”, fue su última contribución a la red social.

Expedientes “Bajo Reserva”

El 22 de septiembre de 2005, el entonces titular de la SPP, Ramón Martín Huerta, abordó el helicóptero Bell 412 matrícula XCPF1 en el Campo Marte, rumbo al penal de máxima seguridad de La Palma, junto con el tercer visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), José Antonio Bernal, quien semanas antes había redactado un duro reporte sobre la operación del narcotráfico desde el interior de los penales. Denunciaba que el narcotráfico corrompía a las autoridades carcelarias

Dos días antes, la CNDH envió una carta a Miguel Ángel Yunes, entonces subsecretario de Seguridad Pública, informándole de las amenazas de muerte que su visitador había recibido del capo del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, preso precisamente en La Palma (hoy en una prisión en Texas). Yunes no hizo pública la información.

El helicóptero no llegó a su destino: 53 minutos después de despegar se estrellaba en lo alto de un cerro cercano a La Marquesa. La investigación fue turnada a la Siedo. Versiones de testigos y peritajes parciales refirieron que momentos antes del impacto hubo “un fogonazo” en la parte posterior del helicóptero, y que éste dio un viraje, al parecer intentando remontar la serranía donde finalmente se impactó. Dos años después, La Jornada obtuvo un dictamen de la PGR que concluye que la nave no tenía instrumentos de navegación que le permitieran volar en condiciones de “visibilidad reducida”, por lo que al encontrarse en un banco de niebla perdió el control.

Poco más de tres años después, otro percance aeronáutico volvió a enlutar al gabinete, esta vez ya en la presidencia de Calderón. Juan Camilo Mouriño atravesaba dificultades. Se le había abierto una investigación por tráfico de influencias en el sector energético, donde su familia tiene negocios.

El 4 de noviembre de 2008 fue de gira a San Luis Potosí, y de regreso al Distrito Federal se le reunió en el Learjet el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, quien hasta hacía poco había sido cabeza en la lucha contra los cárteles. Minutos antes de aterrizar, la nave se precipitó en el Distrito Federal, en un cruce de tráfico denso, matando a cinco transeúntes.