viernes, 18 de noviembre de 2011

The Guardian: Venezuela es la capital del secuestro de Latinoamérica

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El Mundo
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Cuando la estrella venezolana de beisbol, Wilson Ramos, fue liberado de un secuestro de dos días la semana pasada, lanzó sus brazos alrededor de quienes lo rescataron mientras lloraba incrédulo. Es un acto desesperado que Miguel Dao conoce bien.

“Rescatar a alguien que fue secuestrado en una de esas situaciones raras en la que la víctima es forzada a tener total confianza en un extraño”, dijo Dao, exdirector de la policía judicial del país suramericano, quien es ahora negociador en casos de secuestro. “Nace una especie de vínculo especial”.

Dao, de hecho, forma parte de un grupo de negociadores y de expertos en seguridad privada que están luchando para detener el incremento de plagios en la que se ha convertido la capital del secuestro de Latinoamérica.

“Mi primer consejo es siempre informar a la policía, preferiblemente desde un teléfono diferente al propio y atrasar, el mayor tiempo posible, el pago del rescate”, explicó el experto cuya firma está ubicada en la urbanización de Chuao, Caracas.

Hace 10 años, los secuestros eran un tema alejado de las preocupaciones de los venezolanos, conociéndose solo a través de medios de comunicación casos de ganaderos siendo amedrentados en la frontera con Colombia.

Este año, más de 1.000 casos de secuestros en los que ha habido pago de rescate han sido registrados en Venezuela. A esa cifra hay que agregar el aumento de los denominados secuestros exprés, en los que las víctimas son retenidas para ir a los cajeros automáticos, y una estadística desconocida de crímenes que pueden llevar la cifra total a un número mucho más elevado. El Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela asegura que más de 16.000 personas fueron secuestradas en 2009.

El reciente secuestro de Ramos, de 24 años de edad, y quien juega en las Grandes Ligas con los Washington Nationals, sirve como recordatorio de la amenaza que vive el país.

“La gente está preocupada”, dice Johanssen Mendoza, de 36 años, quien era guardaespaldas y ahora es dueño de una empresa de transporte que ofrece detalles de seguridad y consejos VIP para diplomáticos. “Estamos muy mal y se la situación está empeorando. Cada día que pasa con instituciones corruptas y la creciente impunidad, el panorama empeora”.

Venezuela está lejos de los efectos que ha sufrido otra capital latinoamericana. En el 2000, punto más elevado de números de secuestros en Colombia, 3.572 personas fueron plagiadas mientras se desarrollaba la batalla entre las fuerzas gubernamentales y la guerrilla de las Farc.

Una década atrás, la capital económica de Brasil, Sao Paulo, se vio a sí misma en el centro de un boom del secuestro.  De hecho, un médico local llegó a obtener titulares por sus meticulosas operaciones de personas que habían sido liberadas, luego de estar en cautiverio, a quienes sus plagiaron habían cortado sus orejas para así enviarlas a sus familiares como prueba de vida.

Desde  entonces, las autoridades de la ciudad han logrado reducir las cifras de secuestro, de 300 en 2001 a 70 el año pasado. Pero en Venezuela las estadísticas se están moviendo en la dirección contraria.

Más allá de los plagios, el total de asesinatos también ha aumento vertiginosamente, de 4.550 en 1998 (el año previo a la llegada de Hugo Chávez al poder) a entre 14.000 y 17.000 en la actualidad.

Un reporte reciente realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos indicaba que “Caracas sigue siendo destacada por la existencia de crímines violentos como asesinatos, robos y secuestros. El plagio representa una industria creciente en Venezuela. Los grupos que se especializan en este tipo de crímenes operan con impunidad…y hay más delincuencia organizada en las calles”.

Los criminales no son los únicos que se benefician con la crisis. “Dado el incremento de la violencia desde finales de los noventa, las empresas de seguridad también se han multiplicado”, indicó Mendoza, el ex guardaespaldas. “La gente está tratando de encontrar lo que el Estado ha fallado en darle (seguridad)”.

“La primera empresa que hizo carros blindados fue creada en 1999”, dijo Dao, quien en parte acusa a las fuerzas de seguridad venezolanas por el incremento de los secuestros. “Hoy existen 22 compañías y no alcanzan a cubrir la demanda”.

Ante el descontento, las autoridades venezolanas han comenzado a actuar. En 2009, el gobierno aprobó una ley antiextorsión que permite congelar los activos de los familiares de las víctimas para prevenir que sean pagados los rescates y así desanimar a los criminales.

Pero Dao asegura que el efecto del texto legal ha sido bajo, considerando que ha generado que los afectados no reporten los crímenes. “Se trata de una medida absurda. El foco debería estar en la prevención…”.

Con las elecciones de 2012 en puertas, el tema de la seguridad se ha convertido en una clave para las campañas. “La prioridad número uno es la seguridad: garantizar que los venezolanos estén seguros en las calles”, dijo esta semana Leopoldo López, uno de los líderes rivales de Chávez, en un debate que protagonizaron los candidatos de oposición.

Horas antes, las autoridades chilenas habían anunciado que Juan Carlos Fernández, su cónsul en Caracas, era parte de las cifras del secuestro en Venezuela. “Luego de dos horas de estar en manos de sus captores, el cónsul fue abandonado en una calle pública”, informó el ministro de Exteriores de Chile a través de un comunicado. “Desafortundamente, Fernández fue herido, golpeado y amenazado”.

Fuente: The Guardian