domingo, 20 de noviembre de 2011

Libia: Capturan al jefe de inteligencia de Gaddafi y dan detalles de la captura de Saif al Islam

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El Mundo
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El gobierno de Libia logró capturar al jefe de inteligencia del régimen de Muammar Gaddafi, Abdullah al Senussi.

La noticia llega un día después de que el nuevo gobierno atrapara al Saif al Islam, hijo y pieza clave del fallecido dictador libio.

Reporte de DPA / El Mundo

Abdullah al Senussi, el jefe de la inteligencia del ex líder libio abatido Muamar al Gadafi, fue arrestado este domingo cerca de la ciudad de Sabha, en el sur del país, según ha informado la televisión libia Al Ahrar.

Al Senussi, acusado de crímenes contra la humanidad por la Corte Penal Internacional (CPI), se encontraba al parecer en la casa de su hermana cerca de Sabha.

Esta detención se produce un día después de que Saif al Islam, hijo del despuesto líder libio, fuera capturado.

Saif al Islam afirmó ser ‘un cuidador de camellos’ para evitar su captura

El elegante suéter negro y los ‘jeans’ habían desaparecido. También la camiseta de combate color caqui de su último discurso televisado en Trípoli. La barba de tres días se había convertido en una mata espesa tras haber pasado meses huyendo, aunque las gafas sin montura que enmarcan sus ojos penetrantes por encima de una nariz recta y fina, le seguían dando un aire distinguido. Saif al Islam, el hijo, el delfín de Muamar Gadafi, había sido capturado. Yhabía pedido un tiro en la cabeza para no acabar como él.

Saif al Islam Gadafi, doctor de la London School of Economics(LSE), era ya un prisionero, a bordo de un viejo avión de transporte de la Fuerza Aérea de Libia, cerca del puesto de perforación de petróleo de Obari, en el desierto. Una reportera de Reuters a bordo del avión se acercó al prisionero, de 39 años, acurrucado en un asiento trasero del Antonov, un avión de la era soviética.

El hombre iba en un vuelo de 90 minutos con destino a la ciudad de Zintan, cerca de Trípoli. Tenía el ceño fruncido, permanecía silencioso y aparentemente perdido en sus pensamientos. En otras ocasiones conversaba tranquilamente con sus captores e incluso posó para una foto.

‘Estaba asustado, pensaba que le mataríamos’

La huida de Gadafi había terminado unas horas antes, a mitad de la noche, en un camino desértico mientras él y un puñado de hombres de su confianza intentaban evadir las patrullas de los ex rebeldes cuyo objetivo era bloquear su fuga a través de la frontera. «Al principio estaba muy asustado. Pensaba que lo mataríamos», dijo Ahmed Ammar, uno de los 15 combatientes que capturó a Gadafi.

Los combatientes, de la brigada Khaled bin al-Whaleed de Zintan, interceptaron los dos vehículos todoterreno de los fugitivos ya internados a unos 60 kilómetros en medio del desierto. «Hablamos con él amigablemente, le hicimos relajarse y le dijimos: No te haremos daño», agregó Ammar.

Saif al Islam era la cara sonriente de la estructura de poder de Muamar Gadafi. Ganó credibilidad personal en los escalafones más altos de la sociedad internacional, especialmente en Londres, donde ayudó a limpiar la reputación de Libia mediante una fundación personal de caridad. Sin embargo, desperdició esa reputación durante la revuelta, emergiendo como el representante de la línea más dura hacia los rebeldes.

Este relato de su captura y de su último mes fugitivo se basa en entrevistas con captores del hijo menor de Gadafi y en una conversación con el propio prisionero. Las escenas de su viaje hacia su prisión fueron atestiguadas por una reportera, un cámara y un fotógrafo de Reuters que también iban a bordo del avión.

Corta huida

Capturado exactamente un mes después de que su padre sufriera una muerte violenta, sobre Al Islam pende una orden de detenciónde la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad, en particular por, supuestamente, mandar a matar a manifestantes desarmados. Los líderes interinos de Libia quieren que enfrente un juicio en su país y dicen que no lo extraditarán para que comparezca ante el tribunal de La Haya. Según el ministro de Justicia interino, podría ser condenado a muerte.

Sus intentos por huir comenzaron el 19 de octubre durante los ataques de la OTAN en el bastión tribal de Bani Walid. Ammar y sus combatientes leales afirman que creían que Saif al Islam se estuvo ocultado desde entonces en sectores desolados de la región montañosa de Brak al-Shati.

Varias personas cercanas a él que fueron detenidas en Bani Walid afirmaron que la caravana de Saif al Islam fue impactada por un ataque aéreo de la OTAN en un lugar cercano a Wadi Zamzam, el llamado Río del Agua Sagrada.

Desde entonces ha habido especulaciones de que tribus nómadas que alguna vez acudieron a combatir junto a su padre podrían haber estado trabajando para que pudiera cruzar la frontera del sur de Libia. Pero no logró llegar muy lejos. Obari se encuentra a unos 320 kilómetros de dicha frontera. Sus captores creen que Saif al Islam iba hacia Níger, país alguna vez beneficiado por los recursos petroleros libios bajo el régimen de Muamar Gaddafi y que ya concedió asilo a su hermano Saadi.

‘¿Quién eres?’; ‘Soy ‘Abdelsalam’

Ammar dijo que su unidad, que llevaba semanas recorriendo el desierto, recibió un aviso de que un pequeño grupo de partidarios de Gadafi intentaría huir del país por una ruta determinada hacia Obari. «Nosotros disparamos al aire y hacia el suelo delante de ellos», dijo Ammar. Posteriormente el pequeño convoy se detuvo.

«¿Quién eres tú?», dijo Adeljwani Ali Ahmed, el líder del equipo, queriendo saber del hombre que parecía ser el principal pasajero del grupo. «Abdelsalam», fue la respuesta. Ahmed llevó a Ammar hacia un costado y le susurró: «Creo que es Saif».

Volviendo de nuevo al vehículo, un Toyota Land Cruiser, Ammar le dijo «Saif, yo sé quién eres, te conozco». El juego había terminado. Los combatientes recuperaron varios fusiles de asalto Kalashnikov y unos 4.000 dólares en efectivo de los vehículos.

El británico The Guardian añade que afirmó ser «un cuidador de camellos», según el relato del comandante Ahmed. Añade quetenía la cara cubierta de tierra. «Nos dijo que le disparáramos o que le lleváramos a Zintan», explica el captor quien asegura que matar o dañar a un hombre detenido no es correctos en el islam.

«El no dijo nada», dijo Ammar. «Estaba muy asustado y luego con el tiempo preguntó de dónde veníamos, y nosotros dijimos que éramos libios. Él preguntó de qué ciudad y nosotros dijimos de Zintan», agregó.

Ya en el avión, Saif al Islam Gadafi fue consultado por Reuters si sentía bien y simplemente dijo «sí». Renuente a elaborar sus respuestas, también fue consultado sobre las vendas que llevaba en el pulgar y dos dedos de su mano derecha: «Fuerza aérea, fuerza aérea». Cuando se le preguntó si se refería a un ataque de la OTAN ocurrido en octubre, sostuvo: «Sí (…) hace un mes».

Más tarde, imágenes de televisión mostraron el momento cuando era ayudado a bajar del avión, mientras que una multitud de gente en la pista trataba de atacarlo. Sus captores lo metieron en un vehículo que salió a toda velocidad hacia un lugar escondido de la ciudad.