lunes, 21 de noviembre de 2011

Felipe Calderón presidió la parada militar por el 101 aniversario de la Revolución Mexicana

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El Mundo
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Este domingo se realizó en México los actos en celebración del aniversario 101 de la Revolución Mexicana, donde el presidente Felipe Calderón entregó premios a varias personalidades del país. Luego en el Zócalo se realizó la tradicional parada militar.

En el desfile participaron 7 mil 100 militares, 60 agentes del Distrito Federal y del estado de México, 56 atletas, 30 charros y 775 caballos, así como diez aviones de la Fuerza Aérea Mexicana.

La Jornada

Con ocasión del 101 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, el presidente Felipe Calderón habló de la necesidad que el país tiene de verdaderos demócratas para consolidar su sistema. Demócratas –dijo– que reconozcan y que en consecuencia actúen cuando la intromisión de criminales en la determinación del voto libre de los ciudadanos es, simple y sencillamente, sea por acción u omisión, inaceptable.

Una semana después de las elecciones en Michoacán, y sin mencionar expresamente esos comicios locales, el mandatario virtualmente retomó la tesis panista sobre la injerencia del crimen organizado y su influencia en las votaciones.

Subrayó que el país requiere de verdaderos demócratas que sigan defendiendo la libertad y la efectividad del voto. Que participen en las contiendas electorales con pleno respeto a las reglas y a las instituciones democráticas. Que fortalezcan tales instituciones y que rechacen cualquier práctica que vea en los electores un mero botín político.

Ante representantes de los otros dos poderes del Estado (Legislativo y Judicial), Calderón se refirió expresamente a los comicios del próximo año. En 2012, el país tendrá una cita con las urnas y será el momento de refrendar la vocación democrática y defender libertades y derechos que tanto nos ha costado conquistar, dijo.

Previamente, el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré Romero, señaló que la Revolución dejó un entramado de instituciones esencialmente democráticas que llevó muchas décadas consolidar, pero aún no ha concluido la tarea pendiente del prócer (Francisco I.) Madero. Precisó que no se refería sólo a la tarea pendiente de integrar plenamente el Consejo General del Instituto Federal Electoral o al signo preocupante de grupos delictivos pretendiendo amedrentar a la población durante alguna jornada electoral.

Poiré agregó que tampoco se limitaba a mencionar la necesidad urgente de devolver el poder conculcado que otorgó la Constitución de 1917 a los ciudadanos de elegir de manera consecutiva a sus legisladores y alcaldes. Su referencia aludió a la necesidad de apuntalar la democracia.

Minutos antes, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, el priísta Emilio Chuayffet, consideró preciso y urgente que no desacreditemos a la política, que no la reduzcamos o desaparezcamos su valor social ni la hagamos sinónimo de barbarie y cinismo. Subrayó que una herencia revolucionaria es la política como actividad que genera confianza y acuerdo, lo que permite resolver sin afrentas, infamias, calumnias o atropellos nuestras diferencias.

Chuayffet reivindicó la capacidad constructiva de la política para revolucionar al país sin que nos diluyan ni la ira ni la soberbia, ni el prejuicio, el desdén o la venganza. Si el pluralismo es democracia, el divisionismo propicia el autoritarismo y el caos; el encono y la violencia son enemigos de la libertad, por lo que no hay justificación para destruir lo que une al país, agregó.

Durante la ceremonia, realizada en la explanada Francisco I. Madero de Los Pinos, Calderón hizo entrega del premio a la Trayectoria en Investigación Histórica 2011, que otorga el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, entre otros a Jorge Ayala Blanco, Luis Villoro Toranzo, José Woldenberg, Alicia Hernández Chávez, Antonia Pi Suñer y Alicia Hernández Ayala.

Ahí, el Presidente dijo que México requiere de una ciudadanía activa y una prensa libre, responsable y objetiva. Enfatizó en la necesidad de una sociedad civil que se convierta no sólo en un contrapeso, sino en un factor fundamental para inhibir y evitar la arbitrariedad, la corrupción y el abuso del poder.

México demanda una democracia que le sirva al ciudadano y un ciudadano que cuide su democracia, lo que alienta la participación política de la sociedad. La democracia –parafraseó a Octavio Paz– no sólo es una idea, es una cultura y una práctica, de ahí que en los albores del siglo XXI es posible hacer que la democracia se consolide en el país, pues es un patrimonio perfectible.

El Ejecutivo aprovechó para mencionar como verdaderos demócratas a aquellos que entiendan que eludir la responsabilidad primaria de todo gobernante, de cumplir y hacer cumplir la ley; que no claudicar o aun pactar con quienes pretenden arrebatar a los mexicanos la libertad, es ética, moral y políticamente inaceptable.

El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan N. Silva Meza, aseguró por su parte que México vive tiempos difíciles que requieren de la unidad para preservar la paz. El país se enfrenta a la necesidad de cambios profundos que recuperen la esencia de la Revolución y fortalezcan al Estado como ente para proteger a la sociedad.

Aseguró que el Poder Judicial realizará su parte como última línea de defensa de los derechos y las libertades de los mexicanos. Reafirmamos el compromiso severo que nos exige que nada ni nadie debe estar por encima del derecho.

Más tarde, Calderón presenció en el Zócalo una parada militar. En el desfile participaron 7 mil 100 militares, 60 agentes del Distrito Federal y del estado de México, 56 atletas, 30 charros y 775 caballos, así como diez aviones de la Fuerza Aérea Mexicana.