martes, 22 de noviembre de 2011

El hijo del desierto que renunció a millones y traicionó a Saif al Islam

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El Mundo
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«Me ofrecieron millones, pero todo el dinero que ellos tienen no serviría para comprar ni una piedra de nuestro desierto ni una gota de sangre de nuestros mártires», aseguró Yussef Saleh al Hotmani, uno de los responsables de la captura de Saif al Islam.

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«Doy gracias a Dios, quien ha hecho posible que venciera a este enemigo». Yussef Saleh al Hotmani, un nómada del desierto se superó, sobre todo, a sí mismo, al renunciar a un millón de dólares. Era el dinero que Saif al Islam, el hijo de Muamar Gadafi le había prometido tan sólo por su silencio, por ayudarle a escapar a Níger.

«Me ofrecieron millones, pero todo el dinero que ellos tienen no serviría para comprar ni una piedra de nuestro desierto ni una gota de sangre de nuestros mártires», relata ahora, mientras que al delfín de Gadafi se lo disputan para juzgarle.

Según su propio testimonio, Al Hotmani había contactado con los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) en el sur de Libia para informarles de que los 18 vehículos del convoy en que viajaba Saif al Islam iban a pasar por una zona concreta en la noche del 18 de noviembre.

«Llegué a un acuerdo con los combatientes» que capturaron a Saif al Islam «por el cual el mejor lugar para la emboscada era una parte del desierto rodeada de un amplio terreno», declaró este martes en Zintan.

Diez combatientes del CNT de Zintan, en las Montañas Occidentales, y otros tres de la propia tribu de Hotmani, y él mismo estaban al acecho. Cuando se produjo la captura, Al Hotmani se encontraba con miembros de la guardia personal del hijo de Muamar Gadafi en el primer automóvil del convoy, recordó.

Ya en la zona, «bastó con medio minuto para capturar el primer automóvil», prosiguió el nómada, quien, con toda intención, había recomendado a Saif al Islam que su vehículo marchara a unos tres kilómetros de distancia del primero para dar tiempo a los asaltantes a reagruparse y al propio Hotmani a unirse a ellos.

«Cuando llegó el segundo automóvil, empezamos a disparar de forma muy precisa, para averiar el vehículo de forma que no pudiera escapar», explicó. Saif al Islam intentó huir, pero fue capturado. «Lo tratamos como a un prisionero de guerra», declaró.

El nómada, que se hizo llamar a sí mismo ‘hijo del desierto’, no quiso dar detalles sobre cuándo ni cómo contactó con los 15 miembros del comando. Tampoco explicó si ya tenía previsto de antemano traicionar a Saif al Islam o si decidió hacerlo cuando le entraron dudas de que éste fuera a pagarle la cantidad prometida.

«Estoy seguro de que su intención era matarme cuando llegáramos a la frontera», explicó. «Tenía dos pistolas, dos granadas, un cuchillo y esposas. Estaba preparado para matarme en cuanto tuviera una sola duda», agregó. En todo caso, «hice creer a Saif que confiaba en él», precisó.