sábado, 26 de noviembre de 2011

Occupy Montreal: reclamos quedaron relegados para dar paso a la marihuana y a la cerveza

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Antes de la evacuación realizada ayer, la mayoría de los indignados de Square Victoria estaban lejos de denunciar el capitalismo y la repartición desigual de la riqueza. En el terreno las prioridades estaban claras: organizarse para el invierno, comer, fumar marihuana y recuperar el calor con cerveza y vodka. Otras preferían ocuparse de cómo seguir la ocupación después del desalojo.

Entre el domingo y el jueves, el Journal de Montreal “infiltró” a los indignados para ver el otro lado de la ocupación de esta plaza.

La gran mayoría de los 60 ocupantes que se encontraban allí siempre eran indigentes. Las disputas eran parte del día a día, pese a que algunos preferían estar tranquilos en esperanza de evitar el desaolojo. Los policías procedieron de todas formas y la desocupación del sitio se ejecutó ayer en la mañana.

En los días precedentes, el Journal de Montreal constató que los reclamos habían pasado a un segundo plano, para darle paso a la cocina, a cómo pasar la noche con el frío del invierno y al consumo de drogas y alcohol.

Una cantidad de indignados pasaban la noche consumiendo. Para evitar los problemas, escondían las cervezas y cartones de leche o de jugo.

“No es que nos escondamos de la policía, pero no quiero que vengan y me quiten mi bebida”, dijo uno de los manifestantes.

El negocio estuvo próspero para algunos vendedores de marihuana, que colocaban su mercancía “cinco veces más cara de lo que se vende en Berri-UQAM”, de acuerdo con uno de los ocupantes que había permanecido en Square Victoria durante las últimas tres semanas.

Los periodistas del mencionado diario también constaron que los manifestantes encargados de hacer las rondas de seguridad, fumaban marihuana y bebían durante su “trabajo”.

Hacían lo que querían

De acuerdo con los testimonios obtenidos, los protestantes de Square Victoria hacían lo que querían, tanto en el consumo de drogas  y en cuanto a las discusiones.

También pudieron constatar que los principales organizadores del movimiento pasaban la noche en sus casas. Todas las decisiones eran tomadas en asambleas generales que se realizaban a comienzos de cada noche, en el túnel del metro situado bajo el campamento.

“Son estudiantes de política y de grandes habladores”, dijo uno de los ocupantes a propósito de las asambleas. “No viven aquí, su voluntad de combatir se detiene donde comienza su comodidad”.

De hecho, según los periodistas, si algunos manifestantes efectivamente acudían a las asambleas, la mayoría prefería quedarse en el parque. Muchos decían no estar preocupados por las reuniones, aunque era el lugar donde se tomaban las decisiones de la organización del campamento.

Fuente: TVA Nouvelles

Foto: Reuters